Crítica: "Suspiria: El Maligno". Una tétrica danza de horror


Título: Suspiria: El Maligno.
Título original: Suspiria.
Reparto: Dakota Johnson, Tilda Swinton, Chloë Grace Moretz, Mia Goth, Angela Winkler, Elena Fokina.
Director: Luca Guadagnino.
Calificación: 4/5 Estrellas.

Clasificar un filme como de culto es un ejercicio que depende de muchos factores, principalmente de su impacto para con los espectadores y el momento histórico en el que se realizó, en este sentido, el género de horror se ha caracterizado por contar con varios títulos dentro de esta categoría, por llamarlo de algún modo.

Debido a esto, cuando se anunció que -tras casi diez años de flotar en el aire de la incertidumbre- Luca Guadagnino (Call Me by Your Name) tomaría las riendas para realizar una nueva versión de uno de los clásicos del Giallo italiano, varios fruncieron el ceño ante la noticia.

La razón parecía lógica, pues se trataba de una de las obras cumbre de la filmografía del horror de la década de 1970, la cual -de la mano de Dario Argento (El Pájaro de las Plumas de Cristal)- cautivó a los fanáticos del género con una paleta de colores vibrante, una trama surrealista y un tono tétrico que parecía insuperable.


Es así como  llega a nuestro país -con algunos meses de retraso- "Suspiria", una producción que se inspira en la ya mencionada cinta de Argento y que le da a su premisa un giro para construir una historia original que busca su propia identidad.

Ambientada en 1977, la hoy sentenciada, cuenta la historia de Susie Bannion (Dakota Johnson), una joven estadounidense que viaja a Berlín para entrar en la academia de ballet de Madame Blanc (Tilda Swinton). Determinada en convertirse en la mejor bailarina, Susie se sumergirá en un mundo que poco a poco la llevará a ser testigo de fenómenos paranormales que parecen ser obra de las maestras del instituto.

Como se señaló, el filme de Guadagnino se aleja casi por completo del proyecto original y esto se nota desde el primer momento. Con un ritmo pausado que se toma su tiempo para establecer a sus personajes y a su entorno; la película goza de una atmósfera oscura y fría que no recurre a la peculiar iluminación de la original.


Lo anterior es gracias a la fotografía del tailandés Sayombhu Mukdeeprom (Happy Birthday), quien juega con la cámara de modo en que los ángulos se enfocan en sus protagonistas creando una sensación invasiva que se acentúa con acercamientos agresivos y cortes rápidos en las secuencias violentas de la cinta.

Por su parte, la trama presta suma atención a la manera en la que el horror se construye, esto y la historia original que sólo toma como inspiración la cinta original, es donde la hoy sentenciada encuentra su mejor cualidad y, a su vez, su principal punto negativo (para algunos).

Este aspecto se debe al hecho de que el cineasta italiano construye un argumento en el que los personajes secundarios juegan un papel importante, con escenas tétricas que no buscan replicar a las realizadas por Argento y que destacan por la violencia que emanan. Esto hará que los puristas de la producción se sientan decepcionados, no obstante no demerita a la hoy sentenciada en lo absoluto.


Así mismo, vale destacar la participación de Johnson (50 Sombras de Grey), quien logra darle profundidad a su personaje de un modo en el que destaca en cada escena, lo mismo ocurre con Swinton (Tenemos que Hablar de Kevin), cuya capacidad histriónica se nota al estar en pantalla y atina en matizar sus intervenciones a niveles insuperables.

En conclusión, la hoy sentenciada es un ejercicio interesante dentro del género, uno en el que las secuencias aterradoras llegan poco a poco y juegan con una violencia extrema que deja de lado el gore para incomodar a la audiencia con un montaje del cual es imposible despegar los ojos. En este sentido, la cinta puede alejar a aquellos que buscan saltar a cada instante de la butaca.

Con un tono frío, un ritmo lento y secuencias oníricas de horror que destacan por la sobriedad de su ejecución, "Suspiria"es una excelente opción para los amantes del horror, un filme que no sólo embelese a la vista sino que también se nutre de un score compuesto por Thom Yorke que llega a erizar la piel. 

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