Crítica: "Roma". La brutal obra maestra de Alfonso Cuarón


Título: Roma.
Título original: Homónimo.
Reparto: Yalitza Aparicio, Mariana de Tavira, Diego Cortina Autrey, Carlos Peralta, Marco Graf, Nancy García García.
Director: Alfonso Cuarón.
Calificación: 5/5 Estrellas.
 
En su momento, Guillermo del Toro (La Forma del Agua) mencionó que el estado natural del cine es no ser consumado en la pantalla grande, esto, aunado a la trascendencia histórica del séptimo arte en el panorama nacional lleva a pensar que las palabras del cineasta jalisciense tienen un peso que -hasta ahora- comienza a menguar dentro de la manufactura local.

Lo anterior lleva a la producción que atañe hoy a esta reseña, una pieza cinematográfica que desde su anuncio llamó poderosamente la atención del público y de la prensa especializada, misma que ha seguido la carrera de Alfonso Cuarón (Gravedad) con sumo interés desde mucho antes de que fuese galardonado con la presea máxima del ámbito.

Es así como, después de un breve pero intenso paso por contadas salas de cine, llega a Netflix "Roma", cinta del mencionado director mexicano con la que retrata un pasaje de la historia nacional desde la perspectiva del pueblo, en un ejercicio íntimo en el que destaca la experiencia de Cuarón detrás de la lente.


Ambientada a principios de la década de 1970, la hoy sentenciada narra la vida de Cleo (Yalitza Aparicio), una joven que trabaja para una familia de clase media que reside en la Colonia Roma de la Ciudad de México. A través de su día a día, Cleo experimenta situaciones que en apariencia podrían resultar cotidianas pero que, en el fondo, dan un giro por completo a su vida y a la de la familia con la que está.

Bajo la premisa señalada, el director ganador del Oscar en 2014, hila una historia en la que se aprecia un discurso narrativo fluido, mismo que se nutre de un ritmo pausado pero constante que atrapa al espectador desde los primeros minutos y que lo mantiene con los ojos en la pantalla hasta que los créditos finales comienzan.

Así mismo, Cuarón plasma su mirada a través una fotografía en la que no sólo destaca un impecable y sobrio uso de blanco y negro que se desenvuelven en un espectro de tonos grises nítidos a los cuales el juego de luces que les acompaña hace que cada imagen brinde armonía al argumento principal. Dicha cualidad, también se ve embellecida por un manejo de la cámara sutil que explora tomas abiertas y ángulos centrados en los que cada detalle es llevado con sublime precisión.


 Además de ello, el cineasta acompaña su obra con una mezcla de sonido que le imprime más vitalidad a una ciudad de por sí radiante en vida, algo que empata con pequeños momentos musicales de la época en la que esta ambientada y silencios que dan volumen a la trama principal.

Por su parte, el reparto entrega interpretaciones sólidas y naturales, en las que los actores involucrados logran empatizar con el espectador gracias a la soltura y manejo de emociones que ayudan a comprender mejor la tonalidad del filme. En este apartado, sobresale Yalitza Aparicio; actriz revelación que no sólo logra sostener un protagónico complejo sino que atina en dar matices fortísimos a su personaje y que hacen que se lleve por completo las palmas. 

En conclusión, la hoy sentenciada es un ejercicio limpio dentro del cine. Se trata de una producción que, como conjunto carece de flaquezas y cuyo único punto débil -si puede llamársele así- es el distanciamiento que hace, gracias a su ritmo y tono, de los filmes a los que se tiene acostumbrada a la audiencia, pero se trata de un mínusculo detalle que queda superado desde los primeros minutos.


Con una protagonista sobresaliente en todos los sentidos, una fotografía técnicamente insuperable y una trama envolvente que retrata al México del siglo XX, así como pasional e íntima hasta sus huesos, "Roma" es por mucho la cinta definitiva del año, una muestra de la culminación de años de ejercicios realizados por Alfonso Cuarón detrás de la lente y que, sin dudas, puede clasificarse como la obra maestra de su carrera. 

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