[Tardes de Netflix]: "La Maldición de Hill House". Horror Gótico para tiempos modernos

La más reciente propuesta de horror en Netflix, es un ejercicio que analiza la descomposición de la noción familiar a través de un relato fantasmal.

El horror es un género rico en contexto en sus distintas variaciones ya que brinda, de una manera bastante astuta, un vistazo crítico para con la sociedad en distintos momentos históricos. De manera discreta o bastante directa, las historias que evocan al miedo funcionan porque reflejan recovecos oscuros de la humanidad, su temor para con aquello que está fuera de su alcance y la extraña -pero satisfactoria sensación- de vulnerabilidad ante lo desconocido.

De este modo, el horror gótico es -quizás- uno de los mejores exponentes del género. Con elementos románticos en los que la sublimidad de lo grotesco florece por sus poros y un análisis de la muerte, aborda con sumo detalle la transformación de la cultura victoriana -de una época revolucionaria en cuestiones industriales- hacía el siglo XX y su inevitable deterioramiento hasta hacer su progreso obsoleto.

Imagen vía: Netflix.
A partir de lo anterior, y de un estudio realizado por pseudocientíficos que buscaban justificar la existencia de fantasmas, Shirley Jackson publicó en 1959 "La Maldición de Hill House", una historia que en este 2018 llega a la pantalla chica de la mano de Netflix para presentar una casa embrujada que acecha en más de un modo a sus habitantes.

Ambientada entre 1992 y la actualidad, la serie -vagamente basada en la obra de Jackson- presenta a la familia Crain, quienes a través de flashbacks revivirán los horrores que presenciaron en el pasado dentro de una enorme casa y que en el presente aún los acecha al punto de que sus vidas parecen estar atadas a ésta por la eternidad.

De la mano de Mike Flanagan (Ouija: El Origen del Mal), la adaptación más reciente del trabajo de Jackson juega con elementos de horror y drama que apelan a un desarrollo sutil y que se enfoca más en la sugestión que en el susto fácil.

"Un fantasma puede ser muchas cosas. Un recuerdo, un sueño, un secreto. Dolor, enojo, culpa. Pero, en mi experiencia, la mayoría de las veces es solo lo que queremos ver."


Imagen vía: Netflix.
Sin revelar detalles importantes sobre su trama, la serie se aproxima a un estudio para con la represión emocional ante la vulnerabilidad. En este sentido, los protagonistas sirven para representar las etapas de duelo que se experimentan ante la muerte de un ser amado y llevan de la mano al espectador por un mundo sombrío en el que los valores familiares son el motor principal para jugar con lo sobrenatural.

Es así como la historia que se desarrolla en diez episodios, brinda un ejemplo interesante respecto al horror victoriano con elementos de su variante psicológica que gira entorno de cada personaje para levantar a su rededor un halo paranormal con el que se desarrollan con sumo detalle y los convierte en seres tridimensionales atrapados en problemas reales.

Lo recién señalado termina por exponerse mejor por medio de los fantasmas que aparecen en la trama, pues son introducidos y construidos de un modo en el que su presencia materializan la complicada relación entre lo real y lo ficticio; algo que desdibuja la línea de la seguridad ante la certeza de nuestro entorno y que la visión periférica enriquece al percibir lo que el foco de atención desvanece al internar evitar el terror.

A lo anterior, es necesario añadir la paleta de colores que nutren a la trama. Con un espectro de tonalidades frías que predominan sobre los pocos matices cálidos de la fotografía; "La Maldición de Hill House" apela al inconsciente del espectador para atemorizarlo, entristecerlo y crear una incomodidad que lo invita a no borrar de su cabeza lo que ha visto gracias a un uso estimulante de la cámara que crea tensión al sugerir tomas prolongadas y planos secuenciales largos que no dan lugar a cortes reconfortantes.

"Muchas veces, un fantasma es un deseo."

Imagen vía: Netflix.
Sin embargo, el punto más fuerte de la producción recae en la forma en la que cada uno de los elementos señalados forman un rompecabezas complejo y detallado. Como se señaló, los sustos y cualidades sobrenaturales se valen de la sutileza para inspirar temor. Cada fantasma ejemplifica los problemas emocionales de los personajes principales, mismos que se representan como conjunto dentro de la casa, en una alegoría para con la psique humana.

Narrada de forma consistente, con una premisa en la que los protagonistas están bien construidos y condensados, "La Maldición de Hill House" es una propuesta ingeniosa y atinada dentro del horror, una que eriza la piel y que acongoja a los espectadores debido a que éstos son asustados por sus propios temores emocionales y los espíritus, que rodean a la familia Crain, los llevan de la mano por un relato sensorial que se cuela hasta lo más profundo del corazón.

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