Crítica: "Bohemian Rhapsody: La Historia de Freddie Mercury". Queen salva a un drama con altibajos


Título: Bohemian Rhapsody: La Historia de Freddie Mercury.
Título original: Bohemian Rhapsody.
Reparto: Rami Malek, Lucy Boynton, Gwilym Lee, Ben Hardy, Joseph Mazzello, Aiden Gillen.
Director: Bryan Singer.
Calificación: 3/5 Estrellas.

Ciertas figuras históricas, de acuerdo a su contexto, son sumamente llamativas para el séptimo arte y -como ya se ha mencionado en otros casos- su vida resulta tener un atractivo dramático para conmover a la audiencia que, muchas veces, se acentúa gracias a su trascendencia y peso para con ciertos aspectos sociales y culturales.

Lo anterior lleva, directamente, a comprender el por qué dichas cualidades también pueden ser un arma de doble filo -aspecto también señalado en proyectos similares al que se pretende analizar- y ante las expectativas, terminan por formar parte de proyectos que por muy emotivos y estimulantes que resulten, no alcanzan a satisfacer del todo.

La hoy sentenciada es un ejemplo de esto, tras una larga estadía en el baúl de los supuestos proyectos malditos, esos que por varias razones se postergan a un estado casi perpetuo; finalmente aterriza "Bohemian Rhapsody: La Historia de Freddie Mercury", filme que logra cumplir con su principal objetivo pero que, al descomponer sus partes, flaquea por momentos.


Basada en la vida del ya legendario -e inigualable- vocalista de la agrupación Queen; la cinta narra el recorrido de la banda británica, y de su miembro más reconocido, desde su formación en 1970 hasta su impresionante participación en el evento benéfico Live Aid de 1985. Todo esto mientras se lleva al espectador a la intimidad, con sus altas y bajas, de Freddie Mercury.

Con la propuesta mencionada, la producción dirigida por Bryan Singer (X-Men) presenta una premisa atractiva en su guión pero que flaquea en cuanto a la ejecución de su ritmo. Con un inicio estrepitoso, que podría percibirse como acelerado, el filme desacelera de súbito para entrar de lleno en la vida de Mercury (Rami Malek) y estirar este aspecto a un punto casi tedioso que se salva gracias a sus actores y a la propuesta tanto visual como sonora que le acompañan.

Respecto a estos puntos, la cinematografía de Newton Thomas Sigel (Drive: El Escape) logra jugar con ángulos y tomas dinámicas, en las que la cámara aprovecha al máximo la fuerza de Queen para otorgarle al público secuencias montadas con agilidad y profundidad.


Por su parte, la música es el elemento más fuerte de la hoy sentenciada y le imprime a ésta vitalidad en cada escena. Las melodías presentes le dan mayor volumen a los momentos críticos de la trama y le dan a la audiencia un empuje emocional fortísimo que raya en lo tangible.

En lo que refiere a las actuaciones, la participación de Malek (Mr. Robot) destaca por la variedad de matices que le da a su personaje. A pesar de que, por momentos, coquetea peligrosamente con una representación exagerada de Freddie Mercury, el actor estadounidense atina en dar una versión compleja del vocalista con la que es fácil empatizar.

Así mismo, el resto del reparto -compuesto principalmente por Gwilym Lee (El Turista), Ben Hardy (X-Men: Apocalipsis), Joseph Mazzello (Parque Jurásico) y Lucy Boynton (Asesinato en el Expreso de Medio Oriente)- le da volumen al argumento principal; algo que se nota en la construcción de personajes sólidos y bien trazados que destacan por sí mismos.


En conclusión, la hoy sentenciada es una propuesta interesante dentro de los biopics. Sin embargo, su ritmo se estanca constantemente y esto hace que las subtramas que pretende desarrollar se perciban lentas e innecesariamente rebuscadas, algo que el trasfondo de la historia que narra  logra sacar avante para placer de los seguidores de la agrupación.

Con un soundtrack imponente que se lleva las palmas, personajes bien delimitados y una fotografía arriesgada en momentos clave, "Bohemian Rhapsody" es una cinta que deja un buen sabor de boca y logra emocionar a la audiencia pero, a pesar de tomarse varias libertades creativas, pasa sin mucha gloria. En definitiva, es un filme que los amantes de Queen disfrutarán al máximo, aunque llega a cansar al punto de un pequeño pero bien marcado hartazgo.


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