Crítica: "Animales Fantásticos: Los Crímenes de Grindelwald". La magia en riesgo de lo repetitivo


Título: Animales Fantásticos: Los Crímenes de Grindelwald.
Título original: Fantastic Beasts: The Crimes of Grindelwald.
Reparto: Eddie Redmayne, Johnny Depp, Jude Law, Zoë Kravitz, Ezra Miller, Dan Floger, Katherine Waterston.
Director: David Yates.
Calificación: 3/5 Estrellas.

Con un vasto universo de trasfondo y una de las mentes creativas más aclamadas de los últimos tiempos, el mundo mágico que comenzó con la saga de "Harry Potter" ha dado pie a un conjunto de personajes e historias que poseen un magnetismo dignas de varias propuestas cinematográficas con un poderoso atractivo comercial.

A partir de lo anterior y de la ya conocida intención de construir una precuela segmentada en diversas entregas, la nueva franquicia inspirada en el trabajo de J.K. Rowling -que llegó a la pantalla grande en 2016- busca seguir el mismo rumbo que experimentó aquel conocido mago interpretado por Daniel Radcliffe (La Dama de Negro) a lo largo de ocho cintas.

Ahora, estos personajes presentados dos años atrás regresan en "Animales Fantásticos: Los Crímenes de Grindelwald",  una secuela que destaca por su ambición pero que, debido a esto mismo, se encuentra con dificultades que bien podrían haberse resuelto bajo una óptica más arriesgada.


La hoy sentenciada, se ubica meses después de los eventos transcurridos en la primera entrega y muestra a Newt Scamander (Eddie Redmayne) y a sus amigos en lugares distintos. No obstante, el inminente escape de Gellert Grindelwald (Johnny Depp) hará que Albus Dumbledore (Jude Law) busque a Newt para que le ayude a detenerlo. Esto llevará al joven entusiasta de las criaturas mágicas a reencontrarse con gente de su pasado y decidir qué papel jugará en el conflicto que se avecina.

Bajo la batuta de David Yates (Harry Potter y las Reliquias de la Muerte), la cinta goza de la que es -quizá- su más grande ventaja: consistencia. La experiencia del cineasta británico dentro del universo de "Harry Potter" es palpable y ésta le da una personalidad al filme que le permite ubicarlo dentro de un mundo más grande.

En este sentido, la fotografía y música- a cargo de Philippe Rousselot (Entrevista con el Vampiro) y James Newton Howard (King Kong), respectivamente- destacan por afianzar lo ya mencionado y ofrecer secuencias que van de la acción y adrenalina a la emotividad sin perder el hilo narrativo.


Por su parte, el reparto mantiene la esencia de sus personajes y los nuevos integrantes de éste atinan en entregar interpretaciones llamativas y sólidas, en especial Zoë Kravitz (X-Men: Primera Generación) como Leta Lestrange, Law (Sherlock Holmes) y Depp (Piratas del Caribe), quienes en conjunto ofrecen a los que bien pueden considerarse como los miembros más atractivos para con la trama, algo que desdibuja un poco el protagonismo de Redmayne (La Chica Danesa) y hace qué su papel se pierda en varios momentos.

Sin embargo, la hoy sentenciada cojea tanto en su ritmo como en la construcción de su trama. Con un tono ligeramente más oscuro, la cinta arranca de forma acelerada, con la promesa de una historia llena de giros, y súbitamente se sumerge en un desarrollo pausado que se interrumpe por ligeros momentos -también acelerados- que contribuyen a la madurez de su premisa.


Respecto a  su argumento, la cinta parece abusar del hecho de que se trata de una secuela dentro de una franquicia y tanto la trama principal como sus subtramas apenas son rozadas por la superficie. Elementos que parecen crecer se estancan de golpe en pos de encajar todo dentro de la misma historia que tarda en llegar precisamente por alargar aspectos que son más atractivos que el meollo central del proyecto.

En conclusión, la hoy sentenciada es un ejercicio entretenido dentro del universo de "Harry Potter" pero que no sale de su zona de confort, explota sus cualidades -de por sí ya conocidas hasta el máximo- y cae en un ir y venir narrativo que puede llegar a cansar en muchas ocasiones.


Con un primer y tercer actos en verdad interesantes, en los que se vuelcan las fortalezas creativas de la saga, giros bien aterrizados y varios guiños que los fanáticos amarán, "Animales Fantásticos: Los Crímenes de Grindelwald" divierte pero no se atreve a ir más allá de lo que ya domina. Aunque abre la puerta para que sus futuras entregas arriesguen un poco, el peligro de caer en lo repetitivo y predecible ya es notorio.

No hay comentarios

No groserías, insultos o publicidades.

Con la tecnología de Blogger.