Crítica: "Halloween". La consumación al ansiado regreso del slasher


Título: Halloween
Título original: Homónimo.
Reparto: Jamie Lee Curtis, Nick Castle, Judy Greer, Will Patton.
Director: David Gordon Green
Calificación: 4/5 Estrellas.

Con incredulidad e incertidumbre, así fue como nos enteramos que, de golpe y directamente, se había eliminado todo rastro de secuela y reboot de la saga Halloween, y únicamente se había rescatado la opera prima del boogeyman enmascarado de temporada, entrega con 40 años de longevidad. Podría ser buen augurio el hecho de que todo estaba regresando a sus raíces, sobre todo, por la inclusión en producción de John Carpenter, creador de la idea original; pero tal consideración dejaba mucho de que preocuparse, a causa de la saturación de producciones de mediana y baja calidad que tocó vivir en años anteriores, Halloween había comenzado a alejarse del significado origen.

Un buen grupo de seguidores del Slasher (subgénero del terror, que prácticamente nació justamente gracias a Halloween (1978)) habían dejado de encontrar en Michael Myers, el personaje ideal para aterrorizarse; tan es así que su traspaso a la cultura popular, no significó otra cosa sino una referencia anticuada de lo que antes fue el origen del suspenso inducido por ansiedad; mismo grupo ahora puede reencontrarse, gracias a la hoy sentenciada, con situaciones de sobre-salto, nerviosismo y pánico, dignas de la más pura y fiel representación del slasher.

Ambientada 40 años después de los sucesos originales, noche en la que Michael Myers (Nick Castle) asesinara a cinco personas la noche de Halloween, siniestro conocido como The Babysitter Murders, la nueva entrega nos introduce, con simpleza, a una narrativa limpia, dejando como eje, el conflicto emocional entre el monstruo y Laurie Strode (Jamie Lee Curtis), así como las repercusiones que dejó aquella fatídica noche. 



Justamente es la actuación de Jamie Leer Curtis lo primero y más notable que subrayar, apoyándose de un desarrollo más completo y profundo de su personaje gracias al guión escrito por David Gordon Green y Danny McBride (siendo el primero también director de la cinta). Laurie ahora se convierte en la contraparte de Michael, fuera del papel superficial que podría haber significado al inicio de la primera parte, dejó de ser una niñera con dotes de escapista para convertirse psicológicamente en una persona fuerte y empoderada.

Es notable, la gama de guiños que se pueden observar hacia la entrega original, no solo en contraste con el manejo cinematográfico de encuadre y movimiento de cámara, sino también a representaciones literales de recuerdos y referencias directas a sucesos en específico; sucesos que dieron a Halloween el estatus que aún, después del tiempo, conserva como película de culto. La estética cromática y puesta en escena son exquisitas, pues, sin caer en la copia, apela a la nostalgia mientras genera una adaptación milimétrica a su predecesora.

El manejo sonoro se adapta al estándar de representar a través del "bajo presupuesto", la música va de la mano, como es costumbre, de John Carpenter, quien no deja de reversionar y remasterizar su propia pieza a cada momento cumbre en la historia, hablamos del tema principal, otro ente de la cultura popular.



Las escenas clave están llenas de intensidad y ferocidad, probablemente, más que el clásico 1978, pero tampoco llevando las cosas tan lejos, como en las reversiones de Rob Zombie; para analizar un punto rescatable en contraste, es explícita sin serlo del todo. 

Las razones por las que la hoy sentenciada no puede obtener puntaje perfecto se debe la lentitud con la que arranca y, la razón más importante, es debido a que su antecesora llevó el punto de medición muy lejos, difícilmente alcanzable, incluso esta nueva entrega tuvo que rendir tributo a la misma para poder recuperar terreno y para revivir, en la realidad, a Michael Myers y con él al Slasher clásico, un género tan importante  que ya se extrañaba.




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