Crítica: "Venom". El simbionte de Marvel tropieza desastrosamente


Título: Venom.
Título original: Homónimo.
Reparto: Tom Hardy, Michelle Williams, Riz Ahmed,  Reid Scott, Michelle Lee, Jenny Slate, Woody Harrelson.
Director: Ruben Fleischer.
Calificación: 2.5/5 Estrellas.

Con casi 20 años ininterrumpidos de cintas basadas en cómics que aterrizan en cartelera, como espectador se esperaría que la fórmula a seguir  ya es conocida. Sin embargo, las expectativas que generan este tipo de proyectos terminan por ser un arma de doble filo y cumplir con lo prometido o decepcionar a más de uno.

A partir de lo anterior, se esperaría que -tras varios intentos fallidos por mantener a los personajes de Spider-Man a flote  en la pantalla grande- Sony finalmente pudiese enderezar el rumbo tras su acuerdo con Marvel Studios y lograse sacar todo el jugo a figuras emblemáticas de los impresos; la historia es distinta y en esta ocasión, el estudio demuestra que "Venom" implicaba una gran responsabilidad.

Ambientada en la actualidad, la hoy sentenciada nos lleva hasta la vida de Eddie Brock (Tom Hardy), quien junto a su novia Anne Weying (Michelle Williams), vive como un afamado reportero con un prospero porvenir. Lo que parecería ser una vida ideal, pronto llevará a Eddie a caer en una espiral de desgracias personales cuando escarbe entre el trabajo de Carlton Drake (Riz Ahmed), un prominente científico que planea unir a la humanidad con unos violentos extraterrestres llamados simbiontes, entre los cuales se encuentra Venom, quien formará un fuerte lazo con Eddie.


Bajo la dirección de Ruben Fleischer (Tierra de Zombies), la cinta se sumerge en una montaña rusa de inconsistencia. Con un desarrollo atropellado que busca establecer a un personaje derivado de otro cómic dentro de su propio universo, la trama tropieza al comenzar con un ritmo estrepitoso que súbitamente decae para jugar entre una suerte de thriller de acción y una buddy movie que carece de pies y cabeza.

A lo anterior, es preciso señalar que el proyecto cuenta con un tono ligero que en ocasiones se aproxima a una comedia. Algo que se agradece y que hace más llevadero el hecho de que en sí, su argumento es un mero conducto para un despliegue de efectos especiales y secuencias de acción que también dejan qué desear.

La flaqueza del guión es otro punto a destacar. A pesar de contar con un vasto material del cual sacar provecho; el filme palidece al no encontrar su propósito para con la trama principal. Con una premisa interesante, la producción falla en presentar a personajes envolventes -con excepción de su protagonista principal- que progresen de forma sustancial sin estancarse en lo unidimensional, tal como ocurre con el personaje de Ahmed (Rogue One: Una Historia de Star Wars), quien carece de un trasfondo sólido como antagonista y carece del peso necesario para destacar.


Sin embargo, dentro de sus fallas, la hoy sentenciada goza de momentos genuinamente agradables y -como se mencionó- el humor es uno de ellos. Esto se puede observar en la interpretación de Hardy (El Caballero de la Noche Asciende), ya que logra generar una empatía con el espectador a través de una interpretación en la que se nota soltura y un buen balance entre su papel como Eddie Brock y su participación como Venom, a quien presta su voz, en un relación que atina en sostener a flote un filme al borde del hundimiento.

Además de ello, las secuencias de peleas y persecuciones gozan de intensidad pero -nuevamente- se sumergen en un ritmo complicado. Los momentos álgidos, durante su segundo y tercer acto, del simbionte en pantalla sacan provecho al máximo de la fotografía de  Matthew Libatique (El Cisne Negro); gracias a un uso dinámico de la cámara que juega con ángulos que le imprimen un poco de fuerza al proyecto.

En conclusión, la hoy sentenciada es el segundo intento fallido por llevar al antihéroe -uno de los más queridos- de los cómics a la pantalla grande. Con una trama deficiente, un ritmo que va entre lo intenso y la quietud que requiere exponer lo poco que logra aterrizar de su argumento; la cinta carece de lo necesario para dejar un buen sabor de boca en su totalidad.


Cargada de un humor bien ejecutado, interpretaciones planas y secuencias de acción medianamente agradables, "Venom" es un filme del cual es mejor no esperar nada y que puede disfrutarse si se es consciente de ello. Sin clasificarla como terrible, el filme raya en una mediocridad que se salva, en parte, con los guiños a los cómics y las escenas post-créditos que -seguramente- serán la delicia de los fanáticos; algo que servirá para atenuar un poco el hecho de que se trata de un proyecto palomero y sin trascendencia dentro del género.

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