[Especial]: Oscar a Película más Popular ¿En verdad es necesario?


Este miércoles, los cinéfilos del mundo recibieron noticias que polarizaron de inmediato a aquellos involucrados -en todos sus niveles- en el séptimo arte: La próxima edición de los Premios de la Academia contará con una nueva categoría que galardonará a a la cinta más popular en su respectivo año.

Lo anterior no sólo ha sido objeto de un escrutinio para con las cualidades que hacen de una película un buen trabajo en todos sus sentidos, sino que también ha puesto sobre la mesa la subjetividad que -aparentemente- es ajena al momento de contemplar un proyecto al momento de analizarlo y atribuirle una apreciación en el sentido técnico, y he aquí la piedra angular de este conflicto.

Sin embargo, antes de profundizar en el tema, es preciso señalar las diferencias que -en su interpretación- existen al momento de clasificar algo como popular. De acuerdo con la Real Academia Española, el significado de la palabra "popular" es relativa al pueblo y, ésta, a su vez cataloga que el reconocimiento de algo por parte de la mayoría de sus observadores dentro del mismo término. Si esto, se traslada al interminable debate de las artes, la complejidad del argumento crece.

Imagen vía: Pinterest.
En este sentido, sería prudente trasladar dicha palabra, y su noción, al terreno de las artes mismas y sus respectivos derivados. Más allá de la interpretación para con lo qué es una obra de arte y qué no lo es en su totalidad; en el cine se ha considerado como un producto de "arte" a aquellas piezas que, bajo varias lupas -cada una desde un ángulo distinto-, carecen de los ingredientes que dan forma a un filme de estudio y dirigido a una audiencia amplia; y que, en muchos casos, reniegan de los lineamientos establecidos de forma casi dogmática para con su hechura.

Esto último lleva, por mera curiosidad, a cuestionar la denominación del cine como el tan llamado "séptimo arte" y si tal atributo se mantiene. Si se pretende hacer un análisis comparativo -mismo que a su vez topará con pared en algún momento- se podrá reconocer que el cine, como tal, no fue ideado para hacer arte; algo que se presta en retrospectiva con otras manifestaciones artísticas y sus corrientes, además de sus propias influencias, y que simplemente causará una serie de choques en los que no se valoriza aspecto alguno de su ejecución y propósito.

Una vez establecida la postura general en cuestión de definiciones e interpretaciones -completamente subjetivas y con base en la observación de un servidor-, parece prudente abordar de lleno el tema sobre la nueva categoría dentro de los Oscars y lo controvertido de su existencia.

Imagen vía: The Hollywood Reporter.
Me parece atinado hacer mención de las palabras que Roger Ebert, punto de referencia en el campo de la crítica especializada, pronunció a principios de la década de 1970, cuando fue cuestionado respecto a su postura para con el cine de arte, el comercial y su estatus quo dentro de la Academia:

"En lo absoluto. En los últimos cinco años, la mentalidad colectiva ha crecido. La gente quiere ver películas que 'todo el mundo' está viendo. Así que pocas películas tienen ganancias y muchas más sufren. De todas las películas que han llegado en el último año, 'Taking Off' de Milos Forman fue la que más sufrió. Tuvo que ser nominada para un Premio de la Academia. Si la gente la hubier visto, entonces en verdad la habrían amado."

Lo dicho por Ebert resulta curioso, ya que la cinta mencionada ni siquiera se coló entre las diez más taquilleras de su momento; algo que se puede comprender mejor cuando se toma en cuenta que se trataba de una comedia sencilla pero envolvente que se enfoca en la reconciliación entre dos generaciones distintas y no de un Western, género sumamente cotizado entonces.

El ejemplo señalado sirve -por si hay dudas- para comprender mejor que el momento histórico y social tienen un peso importante para con el cine. Sí, es un medio masivo de comunicación y por ende es popular -en el sentido estricto de su primer definición-, pero también es un instrumento para materializar ideas que critican un periodo en particular. Es así como el drama, alrededor de una categoría para "Película más popular", parece ser incendiario.

Actualmente, el auge de secuelas, reboots y adaptaciones -principalmente de cómics- ha hecho que la industria se enfoque en satisfacer una demanda por parte de la audiencia para recibir filmes que se ajusten a sus gustos y no al de los cineastas. Un caso claro de esto es la salida de Edgar Wright, en 2014, de la dirección de "Ant-Man" debido a que, en sus propias palabras, él quería hacer una película de Marvel pero el estudio no quería una película suya.

Imagen vía: Telemundo.
Es así como se ha especulado que filmes con estas características podrán obtener un galardón basado en la opinión del público, algo que no considero negativo pero que contradice el discurso de una institución que sirve como referente para con la calidad de un producto cinematográfico. En efecto, en cada género hay producciones con un valor técnico que le valen ser considerados como obras de arte, y hay otros que sencillamente son atroces.

Además de ello, es necesario recordar que premiaciones como los Oscars o el Festival de Cannes cuentan con un grupo de especialistas que descomponen a cada nominado para analizar y examinar sus partes. Existe un conjunto de procesos, con base en estudios y prácticas, que dan el visto bueno para que una película sea contemplada como la mejor en distintos ramos, y que tales atributos les valgan un reconocimiento en ellos.

Asignar una categoría que premie lo que el público considera como bueno, al menos en cuestión monetaria, parece quitar mérito a un trabajo bien realizado en su totalidad, tanto en guión, fotografía y actuación -por mencionar algunos-, en pos de satisfacer a una audiencia que se contradice en un discurso en el que demandan propuestas de buena calidad pero que apelen a sus gustos y no al de los cineastas.

Así mismo, implica que una cinta puede ser excelente desde un punto de vista cinematográfico pero que pasará a segundo plano por el hecho de que hubo otra que fue más taquillera y llegó a una audiencia más grande.

Imagen vía: MFA News.
No debe tomarse esto como una crítica para con premios de este estilo pues, finalmente, cada persona juzga con base a su experiencia de vida y contexto lo que es positivo o negativo en el cine; no obstante hay otro tipo de eventos que contemplan esto y que han funcionado. El meollo del asunto es que La Academia busca satisfacer una demanda inconsistente en lo que se refiere a calidad.

Puede que las razones detrás de la llegada de una nueva categoría, en realidad, se enfoquen en cuestiones monetarias y de audiencia. Si ya existía un fuerte rechazo en cuestión de credibilidad -debido a un sinfín de incongruencias entre la prensa especializada, los jueces de los premios y momentos inesperados como el de "La La Land"-, el recelo para con el evento simplemente ha crecido más.

¿Es bueno o malo premiar a lo más popular del cine? Depende de cada uno, pero es necesario recalcar -como se dijo párrafos arriba- que ya hay otros eventos enfocados en eso y los Oscars pasaron casi un siglo sin tener que recurrir a esta táctica para lograr empatizar con el público; y eso deja mucho para pensar.

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