Crítica: "¿Quién mató a los Puppets?". Títeres irreverentes aderezados con humor ácido


Título: ¿Quién mató a los Puppets?
Título original: The Happytime Murders.
Reparto: Bill Barretta, Melissa McCarthy, Maya Rudolph, Elizabeth Banks, Dorien Davis, Joel McHale.
Director: Brian Henson.
Calificación: 2.5/5 Estrellas.

La animación siempre ha estado íntimamente ligada con los temas para adultos y, aunque por un tiempo se consideró que ésta fue pensada exclusivamente para el público infantil, existen una vasta variedad de ejemplos que refutan lo mencionado a capa y espada, dentro del séptimo arte.

Lo anterior puede observarse con distintos proyectos, desde los clásicos de culto como "El Gato Fritz" o "Heavy Metal", hasta contendientes contemporáneos como "Ted" y "La Fiesta de las Salchichas". Sin embargo, la hoy sentenciada toma el concepto de las marionetas popularizadas por Jim Henson -creador de los Muppets-y lo lleva a la pantalla grande con "¿Quién mató a los Puppets?" en una premisa que a muchos les hará pensar en  cierto conejo que fue engañado en la década de 1980.

Ambientada en la actualidad, dentro de una realidad en la que los humanos y los títeres conviven con normalidad, el detective privado Phil Phillips (Bill Barretta) deberá aliarse con su ex-compañera Connie Edwards (Melissa McCarthy) para resolver atrapar a un asesino de puppets que parece estar tras una enorme fortuna que involucra al elenco de la serie "The Happytime Murders" y, de paso, solucionar sus diferencias personales.


Bajo la dirección de Brian Henson (Los Muppets en el Espacio), la hoy sentenciada aprovecha al máximo las ventajas de la tecnología para hacer que las marionetas cobren vida con más fluidez y credibilidad -algo que su padre, el ya mencionado Jim Henson logró en su momento con las herramientas a su disposición- y que se presenta como el mayor acierto de la cinta.

A pesar de lo señalado, y de un diseño de personajes atractivo, el argumento principal cae en una serie de clichés que le restan puntos a la cinta. Esto se debe a una ejecución pobre de la historia, misma que carece de solidez para desarrollarse como un largometraje y que tropieza constantemente con un ritmo inconsistente que sólo saca a flote las contradicciones de su guión -cortesía de Todd Berger (Cover Versions)-, ya que éste se torna predecible hacia la mitad del filme y apresura situaciones que bien pudieron profundizarse más.

Por su parte, las actuaciones de Barretta (Los Muppets) y McCarthy (Damas en Guerra) destacan debido a su química; mientras el primero atina en dar una excelente muestra de su carrera como titiritero -aspecto que complementa con una buena actuación de voz que le imprime personalidad a un personaje que carece de la facilidad de realizar muchos gestos-, la actriz estadounidense repite lo logrado en otras producciones y se nota cómoda en el papel.


Lo mismo ocurre con el resto del reparto, en especial con la participación de Dorien Davis (Future Man) como Sandra, Maya Rudolph (Son como Niños) como Bubbles y Joel McHale (Ted) como el Agente Campbell; esto gracias a que sus intervenciones forman -en muchas ocasiones- parte de algunas de las secuencias más divertidas de la hoy sentenciada.

Respecto al humor, cabe mencionar que, al igual que su guión, éste también es uno de los puntos flacos del filme debido a una combinación de bromas sexuales explícitas y chistes con doble sentido que en momentos son atinados para con el desarrollo de la trama pero que, en otros, se sienten forzados con tal de conseguir una risa fácil.

En conclusión, la hoy sentenciada es en efecto un ejercicio extraño dentro del género de comedia, a pesar de no ser la primer producción en usar a títeres para un público adulto; y logra varios aciertos en lo que a sus actuaciones y apartado técnico refiere. Sin embargo, su argumento principal y sentido del humor hacen que la cinta se torne lenta en sus primeros dos actos y predecible, lo que hace que el espectador busque una resolución rápida y pierda interés por sus personajes.


Con chistes sexuales exagerados, momentos graciosos y un par de giros bien aterrizados -para darle un poco de dinamismo-, "¿Quién mató a los Puppets?" funciona como una parodia del género Noir y es una buena opción para reír en contadas ocasiones pero falla en sostener su promesa como una cinta irreverente que rompe paradigmas dentro de la comedia; si se ve sin tantas expectativas, se disfruta más.

 

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