Crítica: "Hotel Transilvania 3: Monstruos de Vacaciones". Una divertida secuela para reír monstruosamente


Título: Hotel Transilvania 3: Monstruos de Vacaciones.
Título original: Hotel Transylvania 3: Summer Vacation.
Actores de Doblaje: Germán Fabregat, Violeta Isfel, Cristóbal Orellana, Pedro Sola, Galilea Montijo, Mauricio Castillo.
Director: Genndy Tartakovsky.
Calificación: 4/5 Estrellas.

La transición entre la animación tradicional a la realizada en 3D parece ser un proceso sencillo que responde a un orden natural de las cosas. Sin embargo, se trata de un trabajo complejo y que requiere mucho aplomo y desempeño, algo que -afortunadamente- en las últimas décadas ha visto un desarrollo y crecimiento que llevan al séptimo arte a niveles que tan sólo años atrás parecían imposibles de alcanzar.

Lo anterior lleva al trabajo Genndy Tartakovsky (El Laboratorio de Dexter), con una larga carrera a sus espaldas y ampliamente conocido por darle personalidad y un estilo peculiar a muchas de las animaciones más populares de los 90 -como "Las Chicas Súper Poderosas"-, el veterano del dibujo ha logrado pasar a la creación digital de forma limpia y exitosa con "Hotel Transilvania"

Como ejemplo del potencial que aún puede explotarse con las nuevas tecnologías, aterriza "Hotel Transilvania 3: Monstruos de Vacaciones", la tercer entrega de la mencionada saga. Con una trama sencilla y envolvente que apela a audiencias de todas las edades y el regreso de los monstruos clásicos del cine en una aventura que los sacará de la popular ciudad rumana.


Ambientada en la actualidad, la hoy sentenciada lleva a Drácula, a su familia -Mavis, John y Dennis- y a sus amigos a un crucero vacacional para liberar el estrés del trabajo en su hotel. Renuente en un principio, el simpático Conde pronto descubrirá que tomarse un descanso podría ser una buena idea y más cuando conozca a Ericka, la capitana del barco, quien comparte algo en común sin que él lo sepa; lo que lo llevará a una aventura que pondrá de cabeza su mundo.

Tal cual se mencionó, la dirección de Tartakovsky da fe de su experiencia y el filme lo demuestra con un diseño de personajes sólido. Los trazos se notan más nítidos en comparación con sus predecesoras y mantienen una fluidez que contribuyen al tono ligero de su premisa. A esto es necesario señalar la sorprendente paleta de colores que le suma volumen al dibujo y lo hace más empático para con la pupila del espectador.

Así mismo, el doblaje latinoamericano -mismo que cuenta con el regreso de Germán Fabregat (Phineas y Ferb), Violeta Isfel (Atrévete a Soñar), Cristóbal Orellana (El Guardián del Zoológico) e Ignacio López Tarso (Macario), a quienes se les unen Pedro Sola y Galilea Montijo- destaca por la tropicalización del guión con bromas y chistes de la cultura popular mexicana que le imprimen un sello peculiar a la cinta y que representa uno de los puntos más fuertes de la hoy sentenciada.


No obstante de la soltura y buena ejecución del argumento principal, el proyecto cae un poco en cuanto a su ritmo, ya que tras comenzar con una secuencia intrépida y cargada de humor, la cinta se siente lenta por momentos y con subtramas que apenas son utilizadas como un recurso para hilar mejor la narrativa, algo que logra superarse hacia el cierre del tercer acto.

Sin embargo, lo mencionado pasa a segundo plano gracias al ya referido humor y ligereza del proyecto. Con un villano -interpretado por Sola- carismático y con motivaciones creíbles, la hoy sentenciada se percibe como una segunda secuela que supera las flaquezas de la segunda entrega y que se aproxima a la frescura que brindo la primera cinta de la franquicia.

En resumen, la cinta es un ejercicio agradable y divertido dentro del género de animación gracias a sus personajes bien definidos, con personalidad propia y profundidad que si bien parecen unidimensionales a grandes rasgos, evolucionan de forma sustancial conforme progresa la historia. Además de ello, sorprende con un argumento original y con valores que apelan a la unión familiar, al respeto y a la amistad.


Cargada de un humor ligero, referencias al cine de horror y a figuras clásicas de éste, "Hotel Transilvania 3: Monstruos de vacaciones" logra mantener a los espectadores de todas las edades con una sonrisa, robar más de una carcajada y entretener de principio a fin con una serie de giros que -a pesar de ser predecibles- atinan en ser consistentes con el estilo de la franquicia. Sin dudas, se trata de una de las mejores animaciones del año y verla en la pantalla grande es un deleite para toda la familia.


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