Crítica: "A la Deriva". Una protagonista fuerte en una tragedia que logra no hundirse


Título: A la Deriva.
Título Original: Adrift.
Reparto: Shailene Woodley, Sam Claflin, Grace Palmer, Jeffrey Thomas, Elizabeth Hawthrone.
Director: Baltasar Kormákur.
Calificación: 3/5 Estrellas.

Llevar a la pantalla grande una historia real puede ser complicado, más allá de mantenerse fiel a los eventos que se narran, los responsables de ello requieren dominar los puntos en que el drama cinematográfico puede hacerse presente sin tergiversar la veracidad de lo que se busca plasmar para con el espectador.

Esto implica una labor compleja que no siempre da los resultados deseados y, en gran medida, se debe al tipo de acontecimientos que se trasladan al séptimo arte. Así mismo es importante saber y conocer la fuente de inspiración -ya sea una biopic o un proceso histórico- para contemplar el reto a superar.

Sin embargo, existe un atractivo profundo cuando se habla de individuos ordinarios; personas con las que el público puede sentirse identificado y crear una empatia casi inmediata al verse reflejados en una suerte de proeza que replica la fórmula expuesta por Joseph Campbell en su libro: "El Viaje del Héroe", misma que lleva al protagonista a una aventura sin precedentes.


Lo anterior sirve para observar un poco el panorama de "A la Deriva", la hoy sentenciada. Basada en la historia de Tami Oldham, a quien da vida Shailene Woodley (La Serie Divergente), y Richard Sharp -encarnado por Sam Claflin (Yo antes de ti)-, la cinta cuenta cómo una joven pareja, en el albor de su romance, se enfrentará a una inminente muerte cuando el bote en el que navegan es destrozado por el oleaje y quedan varados en medio del enorme Océano Pacifico. Con todo en su contra, Richard y Tami deberán hacer todo lo posible para llegar a puerto seguro, con una nave sin futuro.

Con un guión de David Branson Smith (Ingrid Goes West), Aaron y Jordan Kandell (Moana), el proyecto juega con un estilo narrativo que dista de lo lineal y desarrolla su trama por medio de flashbacks que alternan con el predicamento en el que los personajes principales están. De este modo, la historia cuenta con un ritmo ambiguo, uno que va de la tensión extrema a lapsos más pausados que se enfocan en el trasfondo de los participantes y que busca apelar a una sensibilidad equiparable con el de una producción completamente romántica.

Lo señalado podría desentonar un poco al principio. Con un primer acto cargado de suspenso y peligro, el filme diluye su intensidad por momentos, algo que podría desanimar a cierto sector de la audiencia que desea ver una película de un desastre. No obstante, tal aspecto pasa por alto gracias a las actuaciones de los involucrados.


Siendo el punto más fuerte de la hoy sentenciada, la participación de Woodley y Claflin destaca por su solidez y credibilidad. Ambos interpretes muestran una química fluida y natural que se desenvuelve poco a poco, pero las palmas se las lleva la joven actriz estadounidense, quien carga con todo el peso de la trama y muestra un abanico de emociones tangibles y envolventes; además de brindarle fortaleza a su papel y un volumen sustancial a la trama misma que conecta de inmediato con la audiencia.

Por su parte, el resto del reparto -conformado por Grace Palmer (Home and Away), Jeffrey Thomas (Spartacus) y Elizabeth Hawthorne (30 Días de Noche)- contribuye a la construcción de los personajes principales y, aunque sus participaciones son menores, también ayudan a hilar la trama de forma congruente.

En lo que respecta a la dirección, Baltasar Kormákur (The Deep) muestra sus habilidades para contar historias de este tipo. Apoyado en la fotografía de Robert Richardson (Bastardos sin Gloria), el cineasta islandés aborda la cinta con tomas panorámicas que resaltan la escala del entorno y las enriquece con movimientos de cámara agresivos -junto con planos contrapicados- que crean una inmersión violenta que dan pie a una sensación de ahogamiento real y cruda, esto se refuerza a través de una paleta de colores fría que alimenta la desolación y angustia que enfrentan los protagonistas.


En conclusión, la hoy sentenciada es un ejercicio interesante dentro del género dramático. Con dosis bien equilibradas de acción y un tono triste pero esperanzador, la cinta logra sortear un ritmo inconsistente que pudo -por momentos- encausarla a un naufragio narrativo pero, para su fortuna, termina por enderezar su curso durante su tercer acto.

Con una Shailene Woodley que sorprende en su interpretación y un despliegue de efectos visuales convincentes, "A la Deriva" es una producción que cumple con lo prometido, al narrar una historia de amor dentro de una tragedia que se sostiene por sí sola. Aunque algunos pueden encontrarla lenta, vale la pena darle una oportunidad gracias a una trama sólida que evoca emociones y muestra la fortaleza que puede tener alguien ante la desolación total.



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