Crítica: "El Legado del Diablo". Un ejemplo de horror bien ejecutado



Título: El Legado del Diablo.
Título original: Hereditary.
Reparto: Toni Collette, Milly Shapiro, Alex Wolff, Gabriel Byrne.
Director: Ari Aster.
Calificación: 4.5/ 5 Estrellas.

¿Existe la cinta de horror definitiva? ¿Hay alguna producción que se mantenga como el estandarte del género y ejemplo a lo que aspiran los cineastas al abordarlo? Por años -e incluso décadas- ese título perteneció a "El Exorcista" gracias a varios elementos que la hicieron aterradora. No obstante, y sin quitarle el mérito que merece el filme de William Friedkin (Killer Joe), desde entonces suele llegar un proyecto con la promesa de asustar tanto o más que la mencionada.

Lo anterior lleva a la hoy sentenciada, presentada por primera vez en el Festival de Sundance de este 2018 y que tras su proyección en éste comenzó a llamar la atención gracias a las reacciones positivas que le atribuían una premisa atemorizante y la promesa de causar pesadillas gracias a la ansiedad que causaría en el público.

De este modo y bajo la dirección de Ari Aster (The Turtle's Head) llega una cinta cuyo horror se enfoca en explorar un ambiente crudo y por entero depresivo, uno que se inclina hacia lo psicológico y que busca cumplir su propósito -el de asustar- de una manera más sugestiva pero con repercusiones en la mente del espectador, con estas expectativas de por medio aterriza: "El Legado del Diablo".


Ambientada en la actualidad, el filme cuenta la historia de Annie Graham (Toni Collette), quien se sumergirá en una serie de eventos inexplicables tras la muerte de su madre. Annie tratará de encontrar una explicación de esto mientras su familia se desgasta a tal punto que sus hijos Peter (Alex Wolff) y Charlie (Milly Shapiro), y su esposo Steve (Gabriel Byrne) se convierten en su punto de contención al descubrir oscuros secretos que rodean su hogar.

Como es de esperarse, al ser considerada como la cinta del género más espeluznante en mucho tiempo, es necesario andar con pies de plomo al hablar sobre sus virtudes y puntos flacos. En este sentido, "El Legado del Diablo" cumple con causar ansiedad y angustia debido al modo en el que maneja el proceso de duelo de sus protagonistas.

Con un argumento que toma como base la perdida de un ser querido, la hoy sentenciada mantiene un tono constante que juega con elementos dramáticos sombríos y sustos bien ejecutados que no saturan al filme. Es así como las interpretaciones de Collette (Pequeña Señorita Sunshine) y Shapiro (Broadway Kids Against Bullying: I have a Voice) son las que más resaltan dentro del reparto.


Mientras que la primer mencionada atina en conducir una actuación que acongoja y genera una empatía distante pero constante con la audiencia, misma que ayuda a construir una atmósfera de tensión a lo largo del filme. Por su parte, Shapiro se convierte en el elemento que más angustia crea con una personalidad fría y parca que proyecta para con sus compañeros de trabajo.

En lo que se refiere a Wolff (Jumanji en la Selva) y Byrne (El Hombre de la Mascara de Hierro), sus intervenciones sirven como uniones para con las actrices que encabezan la historia, con interpretaciones sólidas en las que la química y dinámica familiar son ásperas y amargas.

Además de ello, la dirección de Aster -quien también realizó el guión- se siente consistente, con un ritmo pausado que se toma su tiempo para desarrollar a sus personajes. El director neoyorquino aprovecha la fotografía de Pawel Pogorzelski (Agua para Elefantes) para dar forma y vida a un ambiente cruel que se enriquece con una paleta de colores otoñales que orillan a la melancolía y tristeza, la cual resalta con un predominante combinación de tonalidades caoba y verdes; así como con un juego de iluminación y tomas que hacen imposible quitar la mirada de la pantalla.

Sin embargo, la historia podría resultar floja para aquellos que buscan sustos constantes y saltar de la butaca incontables veces, ya que el horror- como se dijo- se inclina más hacia el perfil psicológico de sus personajes, a elementos de ocultismo y religiosos que se cuestionan el escepticismo de éstos, algo que, curiosamente, también es su punto más fuerte.


En conclusión, la hoy sentenciada es un ejercicio curioso dentro del cine de horror. Sin abusar del susto fácil, logra mantener la ansiedad y miedo al mostrar una familia disfuncional y al borde del colapso, con escenas que incomodan pero que no pueden evitarse, se convierte -sin dudas- en una de las producciones del género más aterradoras de los últimos años.

Cargada de secuencias tétricas, simbolismos discretos, giros bien ejecutados y un reparto sorprendente, "El Legado del Diablo" es una excelente opción para aquellos que buscan salir de la sala tensos, con una sensación de soledad, preocupación y varias imágenes que prometen quedarse en la memoria por varias noches. 

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