Crítica: "Un Lugar en Silencio". La ausencia de sonido como agente del terror


Título: Un Lugar en Silencio.
Título original: A Quiet Place.
Reparto: John Krasinski, Emily Blunt, Millicent Simmonds, Noah Jupe, Cade Woodward.
Director: John Krasinski.
Calificación: 4/5 Estrellas.

Cuando en 1927 se estrenó "The Jazz Singer", el séptimo arte vivió la que sería su primer revolución como medio de expresión masivo: la introducción del sonido como un elemento más de la trama y no sólo como un incidental de fondo. Considerado por muchos cineastas de aquella entonces como algo que terminaría con el cine, eventualmente se convirtió en una de sus cualidades más importantes para contar una historia.

Utilizado desde entonces en un sinfín de ocasiones, los hacedores de filmes también han encontrado sus beneficios a nivel dramático cuando se elimina por completo de las imágenes; y un género que saca provecho de esto es el horror. Con una audiencia acostumbrada a los silencios como antesalas de los sustos o a notas bien trazadas -como las de Mark Korven ( El Cubo) para la magistral "La Bruja"-, aterriza "Un Lugar en Silencio", una propuesta en la que el sonido es un personaje más y uno muy importante.

Ambientada en un futuro cercano, la hoy sentenciada presenta a la familia Abbott -conformado por Lee (John Krasinski), su esposa, Evelyn (Emily Blunt) y sus tres hijos: Marcus (Noah Jupe), Regan (Millicent Simmonds) y Beau (Cade Woodward)-, en medio de un mundo post-apocalíptico acechado por misteriosas y letales criaturas. Obligados a estar en completo silencio, la familia deberá sortear el día a día sin hacer ruido alguno, para poder sobrevivir a los monstruos que rondan más allá de su hogar.


Con una trama en la que predomina el silencio, el tercer filme de Krasinski (The Office) tras la silla de director, y su primero en el género de horror, juega de forma interesante con éste aspecto ya que en la mayor parte del proyecto se mantiene constante y fluido para construir poco a poco tensión y angustia que ayudan a formar una atmósfera que absorbe al espectador desde el primer momento y en la que la presencia de ruido sirve como aliciente para acentuar el desarrollo de la historia.

Lo anterior lleva al punto más importante de la cinta, como se dijo: la ausencia de sonido es un personaje más y mientras que otras producciones del estilo lo usan constantemente in crescendo, la hoy sentenciada lo minimiza al máximo para sostener una nota de anticipación que es compensada con contados -pero convincentes- scare jumps.

Así mismo, la fotografía a cargo de Charlotte Bruus Christensen (La Chica del Tren) cumple con intensificar el ritmo de la producción, gracias a un uso de cámara en la que las tomas abiertas, medium shots se enfocan de lleno en acciones que dada la naturaleza de su premisa son pausadas y obligan a la audiencia a permanecer en constante alerta, con lo que se evita cualquier tipo de alivio inmediato que pueda desearse.


Respecto al reparto, basta señalar que la química entre éstos es fluida y natural, mientras que Blunt (Al Filo del Mañana) y el actor de 38 años muestran una relación creíble y dinámica -algo que tiene lógica debido a que ambos están casados en la realidad-, los jóvenes que los acompañan atinan en darle volumen al grupo que debe lidiar con las dificultades de cualquier familia compleja. En este sentido, destaca la participación de Simmonds (Wonderstruck: El Museo de las Maravillas), quien interpreta a una pequeña con sordera y le añade sutileza a la sensación de terror que busca el filme.

Quizás los puntos negativo de la hoy sentenciada radican en su propia fórmula, aquellos que gusten de producciones en las que los sustos son constantes y estrepitosos se encontrarán con un proyecto que se toma su tiempo para satisfacer esa emoción y podrían salir medianamente complacidos. Además de tener similitudes con filmes de ciencia ficción que vendrán a la memoria de inmediato, con lo que las comparaciones no se harán esperar. Sin embargo, en su acto final, el ritmo incrementa de manera sustancial para compensar esto.

En conclusión, la cinta es un ejercicio interesante dentro del género, uno que juega con puntos clásicos del horror -como crear un entorno de peligro constante y que se enriquece con mantener fuera de cuadro a los monstruos para hacerlos más amenazadores-; además de ello, cuenta con un argumento sencillo que si bien tropieza por momentos, termina por atrapar al espectador y le ofrece una crítica interesante sobre una micro-sociedad incapaz de comunicarse por todos los canales posibles.


Con un Krasinski que pinta como promesa dentro del género, "Un Lugar en Silencio" es una excelente opción para los amantes del horror y los thrillers de ciencia ficción,  pues los mantendrá al borde de la butaca gracias a la falta de sonido que se traduce en un entorno atemorizante y un tempo angustiante que deja un buen sabor de boca.

No hay comentarios

No groserías, insultos o publicidades.

Con la tecnología de Blogger.