Crítica: "Ready Player One: Comienza el Juego". Amor a la cultura pop


Título: Ready Player One: Comienza el Juego.
Título original: Ready Player One.
Reparto: Tye Sheridan, Olivia Cooke, Ben Mendelsohn, Simon Pegg, Mark Rylance, Lena Waithe.
Director: Steven Spielberg.
Calificación: 4.5/5 Estrellas.

Jugar con referencias y homenajes, en cualquier medio de expresión, es un arma de doble filo. No sólo porque pueden acaparar la atención que debería estar puesta sobre el desarrollo de lo que el autor en verdad deseaba expresar, también porque se exponen a ser mal recibidas por la audiencia, quienes -cuales buenos observadores- tendrán una primera impresión que marcará el resto de su experiencia para con lo presentado.

A lo anterior es preciso añadir que, en el séptimo arte, los guiños -también llamados Easter Eggs- son piezas pequeñas que incitan a ver la pantalla por completo, invitaciones para presenciar las influencias, amores y sueños de aquellos que posaron su ojo tras la cámara. La década de 1980 no fue distinta, con proyectos que ahora son clásicos y que dejaron huella en más de una generación. Con esto en mente, y con una fuente potencialmente enriquecedora, Steven Spielberg (La Lista de Schindler) entrega "Ready Player One".

Basada en la novela homónima de Ernest Cline, la hoy sentenciada se ambienta en el año 2045 y cuenta la vida de Wade (Tye Sheridan), un joven que día a día se sumerge en Oasis -un mundo virtual, plagado de millones de jugadores, en el que todo es posible-.Wade y sus amigos parecen estar en un lugar de ensueño, sin embargo todo cambiará cuando el creador de dicha maravilla tecnológica, James Donovan Halliday (Mark Rylance), muere y antes de hacerlo decide dejar una competencia en la que el ganador será dueño de Oasis.


De este modo, Wade se embarca en una aventura para alcanzar la meta final pero en el recorrido deberá replantear sus intenciones cuando descubra que Nolan Sorrento (Ben Mendelsohn), un siniestro empresario, busca hacerse con el control del juego y erradicar todo lo realizado por Halliday.

Con una manufactura compleja, Spielberg demuestra por que es uno de los cineastas más influyentes de la actualidad, ya que logra hilar una trama sencilla pero envolvente con un apartado visual en el que la paleta de colores se luce a través de un despliegue de animación que se empalma a la perfección con actores reales, gracias a un montaje en el que cada toma se siente fluida y bien aterrizada, debido a un juego de cámara que no teme explorar cada uno de los ángulos disponibles.

Por su parte el elenco, conformado por los ya mencionados y por Simon Pegg (Star Trek), Hannah John-Kamen (Black Mirror), Olivia Cooke (Ouija) y Lena Waithe (Master of None), destaca al brindar una química natural y creíble, cada uno de los involucrados da vida a personajes empáticos y bien dibujados. Entre estos, destaca la interacción entre Cooke, Waithe y Sheridan (X-Men: Apocalipsis), quienes forman una relación realista y con matices bien definidos. Así mismo, vale mencionar la interpretación de Mendelsohn (Rogue One: Una Historia de Star Wars), quien atina en mostrar a un antagonista cruel pero sin estar caricaturizado.


Quizás, lo más importante y llamativo del filme sean los previamente mencionados Easter Eggs y, en este sentido, el director estadounidense alcanza un logro que pocos consiguen: mantener el equilibrio. Con una serie de guiños-que sería imposible detallar sin abarcar más espacio del que la nota permite-, Spielberg entrega una carta de amor a la década de 1980, al cine en el que su carrera se concretó y a lo que vino después.

En este sentido, el director atina en darle al espectador de todo un poco, no sólo con las referencias conocidas en los avances de la hoy sentenciada, también lo hace con la música que combina partituras de un excelso Alan Silvestri (Avengers) con piezas reconocidas del pop ochentero. A esto, es preciso señalar los guiños a los videojuegos de entonces y contemporáneos.

A pesar de todo lo dicho, el filme puede llegar a cansar un poco y esto, a pesar de no ser negativo, se nota en un frenado súbito en su ritmo hacia el segundo acto, algo que recupera en poco tiempo y que termina por mantener el resto de su duración.


En conclusión, la hoy sentenciada es un ejercicio que evoca a la nostalgia, uno en el que Steven Spielberg demuestra su amor para con el cine y para con sus inicios como director. Así mismo, entrega un proyecto visualmente asombroso, detallado y pulido con el que logra combinar a la perfección una historia de fantasía y aventura que se complementa con secuencias de acción que roban el aliento.

Plagada de guiños a la cultura pop, un elenco sólido y bien conducido, "Ready Player One: Comienza el Juego" es una excelente pieza de ciencia ficción, una que divierte de principio a fin y que recuerda que el cine es una forma de arte que transmite magia pura. Sin dudas, se trata de una cinta obligada que cada espectador disfrutará y con la que saldrá de la sala boquiabierto.

  

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