Crítica: "The Disaster Artist: Obra Maestra". Una oda al arte fallido


Título: The Disaster Artist: Obra Maestra.
Título Original: The Disaster Artist.
Reparto: Dave Franco, James Franco, Seth Rogen, Ari Graynor, Alison Brie, Josh Hutcherson, Zac Efron, Paul Scheer.
Director: James Franco.
Calificación: 4.5/5 Estrellas.

¿Qué hace que una película sea de culto? ¿Qué convierte a un filme en un referente del séptimo arte? La respuesta -si es que hay una- es su impacto para con la audiencia y la industria misma pero, curiosamente, se asocia esto a proyectos que apelan a un público en especifico, que rompen las convenciones de la narración cinematográfica tradicional o, simple y llanamente, que son raras de principio a fin; así es "The Room".

Considerada como la peor película de la historia -de ahí el estatus que en la actualidad tiene- y estrenada en el 2003, "The Room" fue escrita, dirigida, producida y protagonizada por Tommy Wiseau, actor y director que despierta más dudas sobre su vida que sobre su carrera. En ella, el mencionado da vida a Johnny, un hombre que deberá enfrentar la infidelidad de su prometida, Lisa (Juliette Danielle), con su mejor amigo, Mark (Greg Sestero).

Con una edición paupérrima -víctima del uso de dos equipos de rodaje completamente incompatibles entre sí-, actuaciones que dejan mucho que desear y un guión con giros sin resolver, el filme es el mejor ejemplo del dicho: es tan malo que es bueno y "The Disaster Artist: Obra Maestra" cuenta cómo ocurrió todo lo anterior.


Basada en el libro del propio Sestero y ambientada entre 1998 y 2003, el proyecto cuenta como un joven Sestero, interpretado por Dave Franco (Los Ilusionistas), entabla una amistad con el extrovertido Wiseau, a quien James Franco (127 Horas) encarna magistralmente; para perseguir su sueño de convertirse en un famoso actor. Con la suerte y pronósticos en su contra, ambos deciden realizar su propia película pero, sin experiencia alguna detrás de las cámaras, descubrirán que nada es tan fácil como parece.

La hoy sentenciada logra atrapar al espectador con un guión sólido, en el que el tinte dramático de una biopic convencional -dícese de los altos y bajos de sus personajes principales- se complementa de maravilla con un tempo cómico inteligente, en el que cada detalle absurdo no cae en la exageración y atina en entregar un humor sincero y bien aterrizado.

A lo anterior es necesario agregar la química entre sus protagonistas. Estos crean una relación creíble, en la que se nota un proyecto visto desde dos ángulos: el de Sestero y el del mismo Wiseau; y en la que cada uno de ellos, se adueña de su personaje por completo, con un Dave Franco que destaca por su desempeño y un James Franco fantástico de principio a fin -aspecto que le ha valido un Globo de Oro- gracias a su retrato bien delimitado, sin caer en una parodia, de un individuo de por si extraño.


Por su parte, la dirección del recién señalado, juega con los matices de los géneros mencionados y no escatima en mantener una fotografía -cortesía de Brando Trost (Éste es el Fin)- íntima, en la que los juegos de cámara, con planos medios y americanos, se centran en hilar una premisa centrada en las dificultades personales dentro de Hollywood que pueden llevar al éxito o al fracaso.

Sin embargo, la producción cuenta con un enorme detalle, mismo que consideraría como su principal y único error: el contexto y trasfondo de la obra en la que se basa. Esto se debe a que, para el espectador casual, se trata de un filme casi desconocido y el atractivo de la hoy sentenciada, a nivel comercial, podría alejar a aquellos que buscan una comedia de situación. Además de ello, muchos de los chistes apelan a aspectos técnicos de la industria -uso de cámaras, montaje, etc.- por lo que parte de su humor puede ser difícil de asimilar, si desconoce del tema.

A pesar de ello, la hoy sentenciada, es un ejercicio interesante y fresco. Uno que homenajea -sin diluir ni endulzar lo ocurrido- a la carrera del extravagante Tommy Wiseau (quien aprobó el filme y exaltó el trabajo de los hermanos Franco) y a la realización de una película que, en la actualidad es un referente dentro de la cultura pop.


Con asombrosas actuaciones, una premisa bien trazada, un ritmo ágil y un humor inteligente, que es ejecutado de maravilla, "The Disaster Artist: Obra Maestra", es una cinta que debe verse y que cumple con todas las expectativas, una que deja un buen sabor de boca y que se perfila como una de las mejores producciones del año. Además, es un excelente punto de partida para visitar "The Room". Por cierto, quédense hasta el final de los créditos, vale la pena hacerlo.

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