[Artículo Especial]: Curry y Skarsgard. Dos payasos, un Pennywise


"[...] si Georgie hubiese vivido años después, habría pensado en Ronald Mcdonald"

Finalmente, "IT" está entre nosotros, 27 años después de que su primera interpretación fuera de las aterradoras páginas de Stephen King y al mismo tiempo que su enigmático villano resurge, tras un horrible acontecimiento, para alimentarse de carne humana en el siniestro Derry. Ahora y con un nuevo horror maquillado, las personas que experimentamos temor, para muchos por primera vez, hace casi tres décadas gracias a la mini-serie de la ABC, surge una pregunta: ¿Cuál Pennywise es más atemorizante? ¿La inmortal interpretación del legendario Tim Curry o su ya aclamada renovación en la piel del sueco Bill Skarsgard?

La respuesta, estimados lectores es ambigua y me tomo este espacio para abordar a uno de los monstruos mejor reconocidos del séptimo arte y que, para fortuna de los que amamos el horror, seguirá acechando en nuestras pesadillas.

Mentiría si dijera que desde siempre he sido fanático del género; lo cierto es que, cuando pequeño, evité cualquier tipo de interacción con lo que me asustaba y Pennywise formó parte de ello, allá a mediados de la década de 1990. En este sentido, si se me permite el ejemplo, King padece algo similar a lo que muchos seguidores de su obra compartimos: explorar nuestros miedos. Si el mencionado ente espacial al que el Club de Perdedores conoce como "Eso", es el reflejo de sus peores pesadillas, el amo del terror hace lo propio en su libro y externa su temor a las alcantarillas y a la delgada línea entre el bien y el mal, de una forma en la que esos elementos, reales y tangibles se convierten en una suerte de amigo y los abraza para comprenderlos.

Tras explicar, brevemente, mis motivos para con ustedes; me apresuro a lo que atañe esta pequeña opinión: descomponer a Pennywise en su función como un villano en la ficción. Uno que, como se puede leer en el párrafo superior, representa aquellos temores reales que en la infancia nos son incapaces de racionalizar y nos dejan vulnerables.

"Sus ojos despedían un extraño brillo plateado. Parte de él había pensado entonces, que tal vez aquellos ojos eran realmente color de plata." (Eso)

Tim Curry como Pennywise en "Eso" de 1990 (Imagen vía Uproxx)
Tal y como señaló nuestro colega de Eisenheim, Diego Armando, en su maravillosa aportación al especial Octoberking que se realizó el año pasado en conjunto con TuCineVIP: "It es el ente aterrador del pasado, es la presencia malvada de la humanidad y su afán casi siempre destructivo pero a la vez amoroso".

Partiendo de estas palabras y después de haber visto la más reciente versión del personaje bajo la lente de Andrés Muschietti (Mamá), entro de lleno con las preguntas que expuse al comienzo:

Con una apariencia cambiante, dentro de la novela y en las dos versiones para las pantallas, Pennywise es una de las tantas manifestaciones que tiene Eso y casi siempre aparece con un vestido plateado, guantes blancos, gorguera y botones anaranjados; a la usanza de los payasos victorianos hacia finales del siglo XIX. King realiza una descripción perfecta para sus lectores y atina en dar una imagen detallada en la que destaca las cualidades de dos iconos de su infancia: Bozo y Clarabell.

Además de ello, se le presenta como un ente de cara blanca, calvo, con una corona de cabello en mechones rojizos y, en muchas ocasiones, naranjas, enmarca una sonrisa pintada y una nariz bermellón que disfraza su verdadera naturaleza tras una colorida máscara que choca con nuestra percepción de lo humano (algo que se relaciona profundamente con la Coulrofobia, ese miedo irracional a los payasos que se "popularizó" con la llegada del personaje que hoy nos concierne).

Ivan Radunsky (Imagen vía Pinterest)
Con lo anterior, nuestra mente regresa de inmediato a la apariencia que portó Curry, cuyo diseño es más amistoso para con sus víctimas que el de Skarsgard y es que, detrás del maquillaje de la producción de 1990 estuvo Bart Mixon (Pesadilla en la Calle del Infierno), quien tomó inspiración de "El Fantasma de la Ópera" de 1925 para la base que usaría el mencionado Curry: nariz levantada y los pómulos pronunciados. A esto añadió elementos de Ivan Radunsky, un famoso payaso de origen polaco que, en su momento, alcanzó notoriedad por su crítica a la naciente Unión Soviética durante 1917.

Por su parte, la actual versión plantea apegarse más al libro, con un Pennywise más desgastado, un traje similar al de las páginas, un rostro cuya estructura busca imitar la de un bebé, con una sonrisa en la que sobresalen los dos dientes frontales en un alarido caricaturesco que le da una esencia más siniestra debido al trabajo que le cuesta a nuestra mente relacionarlo con una cara real; y que busca tener su propia identidad.

"El payaso volvió la cabeza hacia Chris con una amplia sonrisa..." (Eso)

Queda claro que, como parte de su contexto histórico y social, aquello que da miedo es distinto a lo que lo hacía dos décadas atrás y el cineasta argentino responsable del filme de este año es consciente de ello, por esto la apariencia burlona y jocosa que tuvo el payaso del veterano Curry ha quedado atrás en pos de sensibilizar a una audiencia que pide asustarse con elementos  más explícitos y visuales.

Ilustración de payasos isabelinos del siglo XIX, por Jospeh Grimaldi (Imagen vía Lynn Cinnamon)
Con base a lo anterior, preguntarse qué encarnación del personaje es más efectiva terminaría por responderse de forma subjetiva y queda en manos del espectador. Sí, la versión de 1990 es uno de los estandartes del género y aún lo es, su diseño tan familiar y amenazante, dentro de un entorno palpable como lo es un pueblo ordinario en apariencia lo convierte en un reflejo de los peligros a los que nos enfrentamos como especie y como sociedad.

Por su parte, la interpretación de Skarsgard apela a lo señalado con anterioridad, con una aproximación más siniestra y perversa que nos deja en claro que los temores a los que nos enfrentamos pueden ser más complejos de lo que aparentan. Así mismo se convierte en algo distintivo y evita apegarse demasiado a la nostalgia  de la adaptación original.

Aquellos que ya han visto la cinta, verán elementos del libro (con sus respectivos cambios) y reconocerán por qué ambos actores no sólo respetan el material original de King, sino que respetan su esencia y se respetan mutuamente, algo que pocas re-imaginaciones han conseguido (como ocurrió con la apagada re-interpretación de Freddy Krueger en 2010 con un desperdiciado Jackie Earl Haley en el papel que, para los cinéfilos es de Robert Englud), por lo que, de entrada, ya hay un logro admirable.

Las comparaciones no se harán esperar, habrá justificaciones que se sustentarán en la nostalgia, otras en la innovación, pero lo cierto es que la versión de Muschietti entrega a uno de los mejores monstruos de los últimos años y quedarse con sólo una aproximación de éste impedirá que se disfrute de ambas encarnaciones.

"El payaso no se parecía a ninguno de aquellos dos. La sonrisa pintada sobre el maquillaje blanco no era color naranja sino rojo." (Eso)

Bill Skarsgard como Pennywise (Imagen vía Empire)
Si quedan dudas, simplemente se necesita recordar que Derry es un pueblo malvado por naturaleza, un lugar en el que el racismo, la homofobia y el machismo se extiende a sus anchas. Estos temas que, lamentablemente, permanecen vigentes hacen que Pennywise se mantenga como un referente dentro de la cultura pop de aquello que nos da rabia, temor y que cuesta afrontar sin asquearse o estremecerse.

Las adaptaciones han atinado en interpretar estas circunstancias y las delimita dentro de un espacio con el que es fácil relacionarse, en ambos acercamientos a la novela, y en ésta misma, se nos invita a pensar con detenimiento, a responder de una manera sensata a nuestra realidad y terminan por invitarnos a ver a los dos villanos como uno sólo, como complementarios en dos momentos históricos que se retuercen ante nuestra mirada.

Quizás no debamos preguntarnos cuál Pennywise es mejor o qué características los hacen parecidos y diferentes a la vez. Quizás necesitemos tomarlo como un reflejo de nuestra naturaleza humana, de aquello que nos hace cometer los más atroces actos con el afán de ordenar un mundo que está fuera de nuestro control y sentirnos insignificantes ante ello porque, como una figura ficticia, lo primero que hace Pennywise es invitarnos a flotar y no es él quien sostiene los globos.

Por cierto, no dejen de leer nuestra reseña de la nueva cinta aquí...en TuCineVIP: entretenimiento en asiento reservado.

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