Critica: "Kingsman: El Círculo Dorado". Los modales hacen una buena secuela


Título: Kingsman: El Círculo Dorado.
Título original: Kingsman: The Golden Circle.
Reparto: Taron Egerton, Colin Firth, Julianne Moore, Halle Berry, Pedro Pascal, Channing Tatum, Jeff Bridges, Mark Strong.
Director: Matthew Vaughn.
Calificación: 4/5 Estrellas.

Desde la llegada de James Bond, el cine de espionaje tomó un rumbo bastante peculiar; distanciado del verdadero entorno del que toma inspiración, las cintas de agentes secretos siguieron una línea de desarrollo en el que los autos lujosos, los trajes de sastre y los lugares exóticos estaban presentes. No obstante, con el tiempo, esto perdió el atractivo y poco a poco se dejaron atrás.

Sagas como la de "Bourne" optaron por un manejo del género más aterrizado a la realidad, mientras que otras como "Misión Imposible", y la propia franquicia del mencionado 007, optaron por reducir la presencia de artefactos especiales y  villanos megalómanos al mínimo. 

Ante lo anterior, el estreno de "Kingsman: El Servicio Secreto" en 2014 fue una bocanada de aire fresco; los gadgets y las misiones para salvar al mundo de las garras del mal estaban de vuelta con un toque más contemporáneo y personajes que homenajeaban los estereotipos de los viejos filmes de agentes secretos. Ahora, y a tres años de esto, Matthew Vaughn (Kick-Ass) regresa con la misma esencia para presentar "Kingsman: El Círculo Dorado".


Ambientada después de los eventos de la cinta original, la hoy sentenciada trae de nuevo a Eggsy (Taron Egerton), ahora un agente en activo que continúa su trabajo a lado de Roxy /Lancelot (Sophie Cookson) y Merlín (Mark Strong). Las cosas cambiarán cuando sus cuarteles sean atacados por la misteriosa Poppy Adams (Julianne Moore), líder del Círculo Dorado, quien pondrá al borde de la desaparición a la agencia. Esto hará que los protagonistas busquen la ayuda de su equivalente estadounidense: Statesman, para ponerle un alto, salvar al mundo y, de paso, reencontrarse con Harry (Colin Firth), que de algún modo regreso de la muerte.

Al igual que su predecesora, la cinta de este 2017 mantiene el atractivo le valió el aprecio de la audiencia en su momento; los personajes están mejor escritos, pues muestran una progresión y madurez que se ajusta conforme avanza la trama. Se puede notar una química natural entre los participantes y un balance al momento de cargar el peso del filme en ellos.

A pesar de ello, la producción tropieza con algunos aspectos del guión, y es que éste tiende a repetir la métrica del señalado proyecto de 2014: el argumento principal presenta a una villana que, si bien mantiene el estilo y es magistralmente interpretada  por Moore (Ceguera), carece de originalidad en el papel y las similitudes con el personaje al que dio vida Samuel L. Jackson (Tiempos Violentos) son notorias, desde la extravagancia de su personalidad,hasta sus motivaciones.


Debido a esto, el ritmo tiende a caer un poco en el segundo acto, con la introducción de personajes nuevos y pequeñas subtramas que, a pesar de ayudar a construir más a los protagonistas, disminuye la intensidad con la que arranca el filme. 

Sin embargo, lo expresado en el párrafo anterior se resuelve gracias a la dirección del cineasta inglés, quien demuestra el dominio que tiene detrás de la cámara para montar sorprendentes secuencias de acción y un manejo de efectos especiales con los que cada detalle luce totalmente cuidado. Lo que hace que la hoy sentenciada brille por su intensidad.

Lo anterior se complementa con un excelente manejo de personajes, a los cuales se les da más profundidad y  la señalada acción se equilibra con momentos graciosos y emotivos en dosis que no se sienten exageradas, mención aparte para la banda sonora que cuenta con la participación de grupos como The BossHoss, Prince y Elton John, quien tiene un pequeño papel que robará varias risas.


En conclusión, la hoy sentenciada es una secuela que a pesar de jugar a lo seguro, no pierde su estilo y mantiene la franquicia en lo alto con un tono menos violento pero que no pasa por alto la oportunidad de mostrar peleas, tiroteos y persecuciones llenas de intensidad y adrenalina, así como de giros que ayudan a levantar el proyecto cuando parece que se estancará.

Cargada de acción, una buena dosis de violencia, personajes empáticos, alucinantes efectos especiales y una sutil pero contundente crítica a aspectos de la política estadounidense actual, "Kingsman: El Círculo Dorado" es una excelente opción para el fin de semana, una cinta divertida de principio a fin que deja un buen sabor de boca y que, al conservar su irreverencia, demuestra que los modales hacen al caballero y que, si no está roto, no necesita arreglarse. 

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