Crítica: "Todo Todo". Una historia de amor carente de originalidad y saturada de clichés



Título: Todo Todo.
Título Original: Everything, Everything.
Reparto: Amandla Stenberg, Nick Robinson, Ana de la Reguera, Anika Noni Rose, Taylo Hickson, Danube Hermosillo.
Director: Stella Meghie.
Calificación: 2/5 Estrellas.

Las sagas juveniles han formado parte del séptimo arte desde tiempo atrás, no obstante, en los últimos años, su auge ha sido enorme y las productoras no pueden evitar echarles un vistazo y encontrar una potencial cinta en ellas. Con líneas narrativas similares, personajes que comparten ciertas características y un argumento en el que la vida de estos da un giro inesperado en pos de encontrarse a sí mismos, se han convertido en una mina de oro para Hollywood.

Lo anterior lleva directamente a la hoy sentenciada, una cinta en la que se busca apelar a un público femenino, principalmente, con una base de clichés que se pueden encontrar en cualquier producción que destaca por manejar una historia cargada de estereotipos. Con un tono meloso y una historia que promete atrapar  su target comercial, sin dificultades, aterriza "Todo Todo".

Basada en la novela homónima de Nicola Yoon, el filme presenta a Maddy Whittier (Amandla Stenberg), una joven que a sus 18 años jamás ha salido de su casa debido al Síndrome de Inmunodeficiencia Combinada Severa, un trastorno que la obliga a permanecer alejada del exterior y en un ambiente esterilizado en todo momento. La joven piensa que su vida jamás cambiará, sin embargo todo da un giro cuando conoce a Olly (Nick Robinson), un muchacho que acaba de mudarse a la casa de a lado y con quien comenzará una amistad a distancia.

La atracción entre Maddy y Olly es inevitable y, poco a poco, su amistad se convertirá en un amor que buscará sobreponerse al padecimiento de la joven y llevará a ésta a desafiar su enfermedad con tal de poder conocer el mundo a lado de su compañero.


Con la premisa mencionada, la producción entrega un proyecto bastante flojo, el cual mantiene un ritmo demasiado lento y pausado que termina por perjudicarlo. Las inconsistencias en su argumento y en su desarrollo se hacen presentes debido a esto y detalles que podrían pasar inadvertidos terminan por convertirse en focos rojos para con el espectador, quien no tendrá problemas en encontrar errores en la trama.

Por su parte las interpretaciones se notan planas y unidimensionales, los papeles parecen sacados de un molde en el cual se han vertido todos las virtudes de dos protagonistas completamente idealizados. En este sentido vale destacar que las actuaciones de Stenberg (Los Juegos del Hambre) y la de Robinson (Mundo Jurásico) demuestran una química agradable entre sus personajes pero que se nota apresurada y sin trabajar. Algo que se acentúa más gracias a sus motivaciones y a los típica relación encasillada en la que la chica se halla indefensa hasta que aparece un príncipe azul, disfrazado de rebelde, que queda prendado de ella en el primer instante.

Las intervenciones de Anika Noni Rose (La Princesa y el Sapo) como Pauline, madre de Maddy, y Ana de la Reguera (Narcos), quien da vida a Carla; la enfermera de la joven, son las que destacan en el elenco, pues la primera logra darle un matiz más complejo a su papel, aunque que es desaprovechado y que pierde el peso que podría tener. Mientras que la actriz mexicana se muestra como la confidente de la protagonista en un rol pequeño que también pasa de largo a pesar de su relevancia para la premisa.


La fotografía, por otro lado, es uno de los puntos fuertes de la hoy sentenciada, ya que juega con una paleta de colores, en la que predominan tonos vivos, que acompaña a los estados emocionales de los protagonistas y se complementan con un uso de encuadres y ángulos que destacan por su sencillez, misma que apuesta por lo seguro y se arriesga poco para construir secuencias bien hiladas y fáciles de seguir.

La dirección de Stella Meghie (Jean of the Joneses) atina en darle a la cinta momentos innovadores dentro del género, en especial en la manera en la que maneja las secuencias en la que los protagonistas principales se envían mensajes de texto, lo que logra a través de montajes en los que la comunicación entre ambos se siente más íntima e imaginativa. No obstante, no consigue sacar a la cinta de su ritmo monótono y repetitivo.

En conclusión, la cinta es un ejercicio con un tono demasiado condescendiente consigo mismo, uno que cuenta con una línea narrativa que jamás despega y que trata de rescatar su predecible desenlace con un giro en el tercer acto que se percibe más como un bache, pues trata de darle una pizca de solidez a un argumento que pierde el interés en sus primeros momentos.  


Cargada de clichés de una historia romantizada en todo sentido, con personajes poco desarrollados y desdibujados desde un principio, "Todo Todo" es una producción a la que le cuesta mantenerse de pie, que se esfuerza demasiado por contar un relato de amor innecesariamente fantasioso y cuya ejecución se siente floja y sin algo que motive a mantener los ojos puestos en la pantalla.

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