Crítica: "La Momia". El "Dark Universe" arranca con un reboot flojo


Título: La Momia.
Título original: The Mummy.
Reparto: Tom Cruise, Sofia Boutella, Annabelle Wallis, Russell Crowe, Jake Johnson, Courtney B. Vance, Marwan Kenzari.
Director: Alex Kurtzman.
Calificación: 2.5/5 Estrellas.

Universos cinematográficos, tan comunes hoy y tan invasivos al séptimo arte como si de una antigua plaga se tratase...la creación de películas que se conectan entre sí y que darán pie a crossovers e historias compartidas son una realidad, una mina de oro y ningún estudio quiere quedarse atrás. Si Marvel, Warner con DC y Legendary Pictures hacen lo propio con el MCU, el DCEU y el Monsterverse, respectivamente, Universal no podía quedarse fuera de esta moda y arranca su "Dark Universe" para ponerse a la par, en la taquilla, de los mencionados.

Si las más conocidas usan a personajes de cómics, cuyos derechos poseen, y Legendary ya construye varias producciones con los kaijus y monstruos gigantes más populares del mundo, el estudio responsable del estreno de esta semana apela a algo que marcó al horror a principios del siglo XX y lo definió durante la primera mitad de éste: las adaptaciones de leyendas y personajes literarios que erizaron la piel de muchas generaciones como máximos representantes de la literatura gótica.

De este modo, Universal presenta el reinicio de sus criaturas clásicas, con una historia de fantasía y aventura que abre la puerta a un mundo de seres misteriosos aterrizados en pleno siglo XXI, llena de maldiciones, un villano clásico reinventado y una trama prometedora llega "La Momia".


Ambientada en la época actual, la hoy sentenciada presenta a Nick Morton (Tom Cruise) un soldado que junto a su amigo, el Sargento Vail (Jake Johnson), encuentra una misteriosa tumba. Atónitos por el hallazgo, Morton recibirá la ayuda de Jenny Halsey (Annabelle Wallis), una arqueóloga que trabaja junto al Dr. Henry Jekyll (Russell Crowe), y que intentará llevar el extraño sarcófago para su estudio. Lo que parece ser un simple viaje que podría cambiar la comprensión de la historia egipcia como se conoce, se convertirá en una pesadilla cuando los protagonistas despierten a Ahmanet (Sofia Boutella) una despiadada mujer que jamás debió dejar su letargo.

Como se puede leer, la cinta cuenta con un argumento inicial interesante, juega con elementos clásicos del género, como maldiciones, para actualizar la premisa de la momia cinematográfica que se conoce y busca revitalizarla, sin embargo esto se queda en el papel y termina por enredarse en una trama floja, predecible  y que sólo ofrece contados momentos interesantes.

Lo anterior se puede apreciar en las actuaciones, con un Cruise (Misión Imposible) que da vida a un protagonista unilateral, mal desarrollado y que, por necesidades del guión, cambia súbitamente de personalidad sin mostrar un progreso que lo justifiqué, no obstante, es la propia actuación del estadounidense la que se siente apagada, como si fuese forzado a participar, Cruise parece sólo cumplir con su contrato y se ve sobre-actuado, con cualidades exageradas y momentos en los que se nota, a leguas, su incomodidad con el proyecto.

Algo similar ocurre con Wallis (El Rey Arturo: La leyenda de la Espada) y Johnson (New Girl), quienes se sienten ajenos a lo que ocurre en la pantalla debido a sus personajes. Mientras la actriz británica interpreta a una co-protagonista simplona, con poca personalidad y que no se define en su papel (pasa de damisela en apuros a heroína implacable de un momento a otro sin problemas), Johnson se convierte en el elemento cómico de la hoy sentenciada, siendo un elemento extraño dentro del argumento principal y que bien podría no haber estado presente, pues su peso en la cinta es mínimo.


Sin embargo, las intervenciones de Boutella (Star Trek: Sin Límites) y Crowe (Gladiador) son las que valen la pena, ambos logran abrazar a sus personajes sin dificultades, la actriz originaria de Argelia se muestra confiada de su villano y le imprime un matiz de ambigüedad que le da relevancia y la convierte en uno de los puntos fuertes de la hoy sentenciada; su desarrollo se nota fluido y natural, sin sobre-actuarse. Lo mismo pasa con el actor australiano, quien da vida a una reinvención del personaje clásico de Robert Louis Stevenson; con una participación menor, Crowe logra manejar la dualidad de su interpretación, su transformación entre Jekyll y Hyde es sutil pero sólida y no se percibe un cambio abrupto en su ejecución.

La dirección de Alex Kurtzman (El Juego de Ender), es una de las características ambiguas de la cinta, por un lado cuenta con un juego de cámara que destaca en secuencias que construyen suspenso y que se logran sostener por  un uso de luces bastante atractivo pero que flaquean en las escenas de acción debido a un manejo confuso de ángulos en los que tanto peleas como persecuciones se notan entrecortadas, burdas y, en ocasiones, mal editadas debido a cambios de enfoques que parecen haberse realizado deprisa y con descuido.

A pesar de ello, el error más grande de la producción no está en su exhibición como tal, sino en su promoción y es que, los puntos álgidos de la trama y los giros interesantes fueron mostrados en los avances oficiales de ésta, por lo que no hay muchas sorpresas y se puede deducir parte de la trama con los tráilers que se presentaron, lo que le quita casi todo su atractivo a la hoy sentenciada.


En conclusión, el filme logra a medias tintas, actualizar el concepto de la momia como personaje de horror, respeta la esencia de éste pero no atina en manejarlo de forma apropiada, pues se trata de un ejercicio que no logra delimitarse dentro de un género, cuenta con elementos de fantasía que no logran despegar en su totalidad y con un humor involuntario que termina por frustrar al espectador.

Como primer entrada en el "Dark Universe", "La Momia" es un ejercicio curioso, cuenta con un argumento interesante y con guiños a los clásicos de Universal que los fanáticos encontrarán divertidos, pero que cae casi desde el principio con un guión flojo, subtramas que nunca cuajan y un reparto que se nota apagado y que no crea empatía con el público. En sí no es una terrible película, sino una propuesta "palomera", que bien puede considerarse como último recurso en una tarde, y que deja en claro que el estudio necesita replantear el modo en el que construirá su universo cinematográfico.

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