Crítica: "Mío o de nadie". Un thriller poco novedoso que desaprovecha una premisa interesante



Título:  Mío o de nadie.
Título Original: Unforgettable.
Reparto: Rosario Dawson, Katherine Heigl. Geoff Stults, Whitney Cummings, Jayson Blair, Robert Wisdom, Cheryl Ladd.
Dirección: Denise Di Novi.
Calificación: 2/5 Estrellas.

Las relaciones complicadas siempre han sido un punto de partida atractivo para presentar una premisa en el séptimo arte, pues suelen ofrecer personajes complejos e historias envolventes que se pueden adaptar a varios géneros sin problema en su tratamiento. Sin embargo se necesita ser bastante cauteloso cuando se decide a que sector del público se quiere atraer, sobre todo cuando se maneja un tema tan subjetivo como el de una ruptura sentimental.

Ambientar lo recién mencionado al género de suspenso, al de horror o al misterio suele tener sus altas y bajas, pues tiende a mostrar una única perspectiva del argumento, que puede ser bien manejada o no, y a matizar en extremo algunas cualidades de los involucrados, sobre todo cuando se trata de retratar las consecuencias de una relación obsesiva y dependiente. Obviamente han existido sus respectivas excepciones y hay muchos ejemplos que pueden mencionar como: "Chloe" de 2009 (y que se trata de un remake de la francesa "Nathalie" del 2003) y de forma un poco más reciente, "Perdida" de David Fincher,  las cuales sorprendieron por  su ritmo y desarrollo.

Entonces, siendo un argumento ya visto en incontables cintas ¿Es necesaria otra película sobre una ex-pareja obsesionada con lo que dejó de ser y enfocada en recuperar una relación insana a cómo dé lugar? La respuesta podría ser: quizás, y "Mío o de nadie" se da a la tarea de intentar convencer a la audiencia de ello.


La hoy sentenciada cuenta la historia de Julia (Rosario Dawson), una escritora que tiene una relación con David (Geoff Stults), un hombre divorciado con quien finalmente cree poder formar una familia y avanzar en su carrera profesional, lo que promete ser la historia de amor perfecta para Julia se convertirá en una pesadilla cuando aparezca en escena Tessa (Katherine Heigl) la ex-esposa de David, una mujer obsesionada con su fallido matrimonio y que no descansará hasta que vuelvan a estar juntos, sin importar qué deba hacer para conseguirlo.

Si bien el argumento da pie para una cinta sólida con una premisa interesante, ésta termina por caer en diversos clichés del género, por un lado las actuaciones oscilan entre la credibilidad y la exageración que podrían haber funcionado de no ser por un desarrollo de personajes inconsistente. Mientras Dawson (Marvel's Daredevil) atina en presentar a una mujer fuerte y que presagia evolucionar ante la problemática principal pero falla en su ejecución, su personaje se mantiene en un vaivén entre ser víctima y heroína, algo que se desajusta con la progresión de la trama.

En lo que respecta a Heigl (Grey's Anatomy) se puede apreciar una interpretación buena, la actriz logra mantener la personalidad que su papel requiere pero, al igual que su compañera, cae ante un guión mal aterrizado y la convierte en una caricatura exagerada de la villanía que representa.  No sólo la encasilla en un estereotipo gastado de una persona obsesiva y con tendencias de psicópata, sino que hace alarde de ello a lo largo de la producción.


Así mismo, la fotografía se nota interesante y esto ayuda mucho al desenvolvimiento de la hoy sentenciada, con un juego de cámara que destaca lo mejor de cada interpretación y una iluminación digna de un thriller, en la que sobresale una paleta de colores con tonos tanto fríos como cálidos y en los que cada escena luce balanceada.

Quizás, el mayor problema del filme, como se ha señalado, es el tratamiento de los personajes y de la premisa misma, en este sentido es necesario reiterar que la idea principal es en extremo atractiva, así como el potencial con que arranca el proyecto, no obstante, la pluma de Christina Hodson (Presencia Siniestra) falla en mantener la tensión y descuida a los protagonistas en favor de un suspenso predecible, en el que las subtramas ayudan un poco pero no terminan por hacer cuajar un argumento que pierde el piso en su segundo acto.

Denise Di Novi (Loco y estúpido amor) en su debut como directora presenta errores bastante preocupantes pues desdibuja a los personajes principales y en lugar de darles profundidad los estanca en lo inverosímil, exagera sus motivaciones al grado de  forzar al espectador a tomar partido por una de ellas en particular, y desaprovecha las interpretaciones de las actrices mencionadas párrafos arriba, y a pesar de que logra crear tensión en la primera parte de la cinta e intenta mantenerla a lo largo de ésta, falla en ello.


En conclusión, la hoy sentenciada es un ejercicio flojo dentro del suspenso, uno que inicia de forma prometedora pero que no atina en ser consistente y pierde su ritmo de manera rápida. Como película de suspenso, desaprovecha una idea interesante y  actuaciones sólidas debido a un guión predecible, en ocasiones pretencioso y que busca introducir elementos que se notan innecesarios, como jugar con características del erotismo que simplemente hacen menos creíble la trama.

Si algo salva a "Mío o de nadie" es su capacidad de entretenimiento, además de su fotografía casi impecable, pues es esa poca innovación en el género la que hace que, por lo menos, se quiera terminar de una cinta poco memorable.

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