Crítica: "Alien: Covenant". El sangriento pero tibio regreso del xenomorfo


Titulo: Alien: Covenant.
Título original: Alien: Covenant.
Reparto: Katherine Waterston, Michael Fassbender, Billy Crudup, Demián Bichir, Danny McBride, Carmen Ejogo.
Director: Ridley Scott.
Calificación: 3.5/5 Estrellas.

Cuestionarse nuestro origen es algo que ha estado latente desde que la humanidad desarrolló su racionalidad, en el mundo del arte son cientos las obras que abordan ese tema y cada uno de sus autores ha intentado responder la pregunta según sus creencias y convicciones; en otros casos, simplemente la duda queda ahí, flotante, para que sea el observador quien juzgue y dé su sentencia. Sin embargo, nadie sabe (hasta ahora) si como especie tenemos un propósito en especifico, uno que se aleje de la simpleza de prosperar y cumplir con un ciclo.

En el mundo del cine, tal pregunta también ha tenido sus interpretaciones y tanto el horror, como la ciencia ficción no se quedan atrás y juntos han hecho algo interesante al respecto. Siendo un subgénero, relativamente joven en los anales del haber artístico, el horror cósmico apela al temor que la humanidad siente para con lo desconocido, en especial el saber si hay algo allá afuera, en el espacio, que mora entre las estrellas y se intriga por lo mismo que los habitantes de la Tierra o, quizás, que se atormenta por descubrir si su haber tiene un fin trascendental.

Cuando Ridley Scott (Blade Runner) estrenó  en 1979 un filme ambientado en el espacio pero que buscaba aterrorizar al público, pocos se imaginaban que daría pie a una saga que, tras subidas y estrepitosas bajadas en las décadas que le sucedieron, amalgamaría a una vasta cantidad de seguidores, inspiraría a otros y que jugaría con la insistencia de saber el motivo de la vida misma. Ahora, a casi cuarenta años de haber sido creada llega la cinta que podría empezar a encajar algunas piezas dentro del universo de los xenomorfos: "Alien: Covenant".


Ambientada diez años después de los eventos de "Prometeo", la hoy sentenciada presenta a la tripulación de la nave Covenant, cuya misión es asentarse en un planeta y comenzar una colonia que permita a la humanidad extenderse entre las estrellas. Dentro de su tripulación se encuentran Daniels (Katherine Waterston), Chris (Billy Crudup), Tennessee (Dany McBride) y el androide Walter (Michael Fassbender), junto a otros integrantes del equipo descubrirán que su misión por encontrar un nuevo hogar se convertirá en una pesadilla, cuando se enfrenten a una criatura espeluznante.

Con una historia que intenta conectar diversos hilos y darle más peso a lo ocurrido en el filme del 2012, la cinta se esfuerza en mantener un ritmo que le dé consistencia, se toma el tiempo necesario para establecer su entorno y construir una atmósfera que denote soledad y misterio. A pesar de esto, cuenta con un ritmo ambiguo, con momentos en los que varias secuencias revelan directamente qué ha pasado en la franquicia y cómo sucedió.

Ello lleva a uno de los aspectos más dispersos de la producción, pues mientras construye un tono de suspenso e intriga, rompe con una de las características más queridas de la franquicia: el misterio. En ese sentido el guión termina por se muy explicito y aunque justifica su argumento se pierde parte del halo de horror que distinguió a la primer entrega en los 70.

Respecto a las actuaciones es preciso señalar que cada uno de los actores cumple, sin embargo es la propia trama la que hace que éstas sean casi prescindibles, la empatía que se pueda llegar a tener con alguno de los miembros del reparto termina por ser mínima. En el caso de la protagonista principal, Waterston (Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos) se nota el mayor peso de la premisa. Ella y el personaje de Fassbender (X-Men: Apocalipsis) son, por mucho, los  más trabajados y detallados dentro un conjunto de intervenciones que simplemente pasan por alto en la gran parte de la película.


A pesar de ello y de lo contraproducente que puede resultar el tratamiento de la historia, en el apartado visual, la hoy sentenciada es impresionante, siniestra y sangrienta. El diseño de criaturas como el Neomorfo y el Protomorfo (una suerte de "abuelo" del famoso xenomorfo) se apega muchísimo a la aterradora obra que inmortalizó a H.R. Giger, así mismo, las locaciones serán un deleite para los seguidores de género ya que estás comparten la cualidad de ser extrañas, perturbadoras y oscuras.  

Por su parte la dirección de Scott busca la manera en la que "Prometeo" y el resto de la franquicia se conecten como parte de un mismo universo, juega con la cámara para crear secuencias en las que la tensión se eleva al máximo y satisface a los amantes de los monstruos del mismo modo en el que lo hizo con "Alien", ya que no exagera en mostrarlos tanto e invita a que el espectador se sugestione a cada instante.

Lo anterior permite retomar el mencionado guión, de las plumas de Jack Paglen (Trascendence) y Michael Green (Logan), el filme profundiza más en aspectos filosóficos sobre la vida y sus creadores; sin dejar de lado el horror, se aproxima al argumento desde una perspectiva nihilista para dar un tono oscuro y pesimista a la idea principal que trata de abordar.


También es preciso señalar que aquellos que buscan asustarse constantemente y saltar de su butaca se encontrarán un filme que podría no satisfacer sus expectativas, ya que el cineasta conocido por cintas como "Gladiador" se muestra cuidadoso con las escenas violentas o aterradoras para intentar concentrarse más en la historia.

En conclusión, la hoy sentenciada se siente más como una secuela directa de "Prometeo", superior a ésta y con fuertes referencias lovecraftnianas, busca ser más coherente que su predecesora, sangrienta y con un uso mesurado uso de violencia, es un ejercicio bien intencionado por complacer a los fanáticos de antaño pero que puede no ser del gusto de todos, pues el horror es mínimo y el desarrollo de los personajes se nota fuera de balance.

Con excelentes efectos especiales, una trama sólida a la que le faltó pulirse pero que se siente redonda de principio a fin, gracias a la violencia y a sus monstruos, además sea cerca más al mito del xenomorfo original y reivindicar a éste como ese organismo perfecto y espeluznante que debutó el siglo pasado. La intención y pasión de Scott son palpables a cada instante y ello se agradece, aunque predecible en algunos momentos, "Alien: Covenant" es una buena opción para el fin de semana pero no una que quite el sueño.


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