Crítica: "Guardianes de la Galaxia: Vol. 2". Propuesta atrevida con fracturas narrativas


Título: Guardianes de la Galaxia: Vol. 2
Título Original: Guardians of the Galaxy: Vol. 2
Reparto: Chris Pratt, Zoe Saldana, Dave Bautista, Bradley Cooper, Vin Diesel, Kurt Russell, Karen Gillan, Michael Rooker, Pom Klementieff, Sylvester Stallone.
Director: James Gunn
Calificación: 3.5/5 Estrellas. 

Hace algunos años, mucho antes de incursionar en el género superheróico de acción con Disney y Marvel, James Gunn era un nombre poco sonado en la industria cinematográfica. Sus proyectos, que eran parte de Troma Entertainment, eran películas atípicas de bajo presupuesto que mezclaban lo grotesco del gore con la comedia y el horror. Lo vimos pasar por diferentes etapas en su carrera enfocadas al terror y sus ramificaciones, fue jurado de un popular reality show que buscaba a la siguiente Scream Queen, y después incursionó en la comedia con la primera entrega de "Scooby Doo" y después con "Super", la última de sus producciones antes de que diera el gran salto a la fama tras concedérsele la dirección de "Guardianes de la Galaxia".

Justo hace tres años, un nuevo equipo de superhéroes venía a expandir el Universo Cinematográfico de Marvel, convirtiéndose no sólo en una de las películas más taquilleras de la casa de las ideas, sino también generando críticas sumamente positivas que se caracterizaban por mencionar la singular y diferente voz que Gunn estaba aportando al compendio de películas con personajes carismáticos y seductores (gracias también, por supuesto, a los actores que dieron vida a un desconocido Peter Quill, Gamora, Drax, Rocket Raccoon y Groot).

Con este peso sobre los hombros y tomando en cuenta que la fórmula de dar libertad creativa al realizador funcionó con la primera entrega, Marvel decidió darle de nuevo un semáforo verde a Gunn para escribir y dirigir la continuación de la historia de los Guardianes, pero ¿en esta ocasión vuelve a convertirse en un producto único y original? Tal vez la respuesta sería un áspero "no", pero antes de que la taquicardía invada su organismo, es necesario explicar la situación.

James Gunn es un director que sabe dominar el lenguaje visual, eso ha quedado claro desde la primera entrega de los Guardianes, no obstante, "Guardianes de la Galaxia: Vol. 2" se convierte en una serie de pruebas y errores que le permitieron al realizador explorar y experimentar su experiencia en el Cine B, buscando incorporar la narrativa central del equipo de superhéroes y su misión de salvar al universo, con la complejidad de un esquema audiovisual de nuevos planetas y criaturas, dejando uno de estos dos completamente de lado, ustedes sacarán las conjeturas.

Y no me malinterpreten, la hoy sentenciada es un viaje divertido, grato y refrescante si lo que buscas en primer plano es la parafernalia visual, no obstante, presenta fracturas en uno de los aspectos más importantes y tambaleantes del MCU: El guión. A diferencia de su predecesora, la secuela no define una estructura para sus personajes, perdiendo por completo la química que les caracterizó en su debut del 2014, y viéndoles ahora desperdigados y resolviendo sus propios dilemas por separado.


Resulta curioso que los dos personajes que fueron generados enteramente por computadora, son con los que de nueva cuenta empatiza más el espectador, y que al final del día mantienen unido un barco que se va hundiendo a pasos considerables. Rocket Racoon (con la voz de Bradley Cooper) continúa en la línea sarcástica que le caracteriza y se convierte ahora en el mentor de una planta extraterreste que parece tomar las decisiones más desacertadas pero convirtiendo sus apariciones en los momentos más cómicos y atinados del metraje. Baby Groot (Vin Diesel), no solo vuelve a hacer la mejor mancuerna con el mapache, también protagoniza uno de los mejores openings dentro del universo cinematográfico del estudio que se acompaña mágicamente de "Mr. Blue Sky" de 1977.

Y hablando precisamente de la banda sonora, el film vuelve a armar un set list de canciones clásicas que van guiando al espectador a un viaje extrasensorial junto con la espectacularidad visual, no obstante, se pierde poco a poco en un vaivén de diálogos mal encausados y en una estructura dramática superflua que presenta a su primer antagonista en una etapa ya muy avanzada, perdiendo no sólo el timing, sino también el interés de la audiencia.

Regresando al equipo, Drax (Dave Bautista), pasa la mayor parte del tiempo con una carcajada intolerable y lanzando comentarios desacertados que funcionan la primera vez, pero cuando se abusa de estos, pierden sentido y originalidad; muy lejos del vengador alfa que se nos presentó en la primera entrega. Gamora (Zoe Saldana) debe lidiar de nuevo con la ira de Nébula (Karen Gillan) y su deseo de verle muerta a toda costa, y aunque la relación de estas hermanas parece ser lo menos relevante, da pie a secuencias de acción interesantes, incluso tal vez, la más interesantes de la cinta. Y finalmente Peter Quill (Chris Pratt) cuya historia central nos va guiando por el pasado, presente y futuro, y nos permite conocer a nuevos personajes: Ego y Mantis.


No sé que tan acertado resulta el nuevo casting, no dudo de las capacidades histriónicas de Kurt Russell (no por nada lleva tantos años en la industria), no obstante, me resulta complicado despegarle de su más reciente participación como Mr. Nobody en la saga de "Rápidos y Furiosos", o incluso dentro de otra cinta de superhéroes como lo fue "Sky High" en el 2006. Es un hecho que Gunn quiso hacer énfasis en las relaciones interpersonales de cada personaje, pero la química entre Rusell y Pratt resulta poco convincente a pesar de ser el centro dramático del film. Y si bien la mancuerna de Peter y Ego no convence, Michael Rooker retorna como el azulado Yondu para dar un cierre digno no sólo a la secuela, sino también a su personaje.

Las fracturas de "Guardianes de la Galaxia: Vol. 2" la dejan justo a una mitad muy interesante y debatible: Rebasa por mucho algunas de las propuestas de Marvel y hasta algunos filmes de ficción recientes, pero falla cuando se le equipara con su predecesora. Una ficción que se excede de cucharadas pero que ofrece algo muy diferente a lo que estamos acostumbrados; una propuesta atrevida, que no logra su cometido del todo, pero que al menos se arriesga en el intento.



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