Crítica: "Teen Titans: The Judas Contract". Los jóvenes héroes se agigantan


Título: Teen Titans: El Contrato de Judas.
Título Original: Teen Titans: The Judas Contract.
Voces: Stuart Allan, Miguel Ferrer, Jake T. Austin, Maria Canals-Barrera, Taissa Farmiga, Kari Wahlgren, Christina Ricci, Sean Maher.
Director: Sam Liu.
Calificación: 3.5/5 Estrellas.

El mundo de las capas fuera de las páginas de cómics no es nuevo, en realidad esto remonta hasta 1941, cuando el Hombre de Acero, Superman, debutó en la pantalla chica con su primer serie animada, algo que marcó un precedente para una extensa lista de personajes que han pasado por el mismo camino hasta la consolidación que hoy en día tienen.

Lo anterior lleva a algo muy común, mientras se desarrolla un extraño conflicto entre los fanáticos de DC y Marvel por determinar que editorial es la que mejor cintas live action ha hecho, en el terreno de la animación la situación es distinta, pues la casa del Caballero Oscuro y otros encapotados se mantiene al frente en pleno 2017 con una serie de producciones que han trasladado varios de sus arcos narrativos más populares de manera interesante.

Es así como llega la hoy sentenciada, el tercer largometraje del equipo heredero de la Liga de la Justicia: Los Teen Titans. Con secuencias llenas de acción y un desarrollo de personajes interesantes, Warner Bros. Animated presenta la que es, quizás, la historia más conocida de los Titanes en el noveno arte: "Teen Titans: El Contrato de Judas".


Basada en la historia escrita por Marv Wolfman (Crisis en las Tierras Infinitas) y George Perez (Wonder Woman), que se publicó en 1984 a lo largo de 4 números entre "The New Teen Titans #42" y "The New Teen Titans #44", el filme cuenta cómo los jóvenes héroes se enfrentan a H.I.V.E, grupo que trabaja con Blood Cult, secta religiosa comandada por Brother Blood, un carismático líder que esconde un terrible plan para hacerse con el control del mundo.

Conforme los Titanes se acercan a Blood, descubrirán que el miembro más reciente de su equipo, Terra, no sólo posee poderes para manipular la tierra, sino que guarda un secreto sobre su pasado, es así como los meta-humanos, encabezados por Nigthwing y Starfire deberán detener a la secta, descubrir qué ocurre con la identidad de la mencionada y, de paso, lidiar con su eterno enemigo: Deathstroke, quien los está cazando.

Uno de los puntos positivos es la trama que cuenta la producción, pues no sólo adapta los hechos de los impresos al formato casero, sino que maneja de manera interesante el traslado de los personajes que aparecen en ésta a los que son más conocidos en la pantalla chica, gracias a las series animadas de años atrás. Los aterriza dentro de un contexto contemporáneo y respeta elementos que tienen un fuerte peso dentro de la premisa.


Lo anterior va de la mano con el desarrollo que tienen los héroes, mismos que son mostrados como un equipo funcional y, hasta cierto punto, realista; ya que aborda sus conflictos internos y relaciones interpersonales en subtramas que encajan sin que el hilo de la historia principal se pierda. 

A pesar de ello, el guión tiene algunos aspectos negativos, con un ritmo un tanto disparejo, la hoy sentenciada puede sentirse a ratos lenta, así como el hecho de que la introducción de personajes poco conocidos parece un tanto forzada. No obstante esto se compensa con el peso que se le da a cada uno de ellos, algo que reafirma la personalidad de los protagonistas.

Por su parte la animación se nota fluida y con un trazo limpio, aunque se pueden apreciar ciertos errores en los detalles de los rostros , en especial en los ojos de los dibujos, estos en general son agradables a la vista y mantienen una buena calidad a lo largo de la cinta, sobre todo en las secuencias de peleas.


Las actuaciones de voz son buenas, cada uno de los interpretes involucrados le imprime fuerza a sus personajes y además de mostrarse cómodos con ellos, dejan en claro que los conocen a la perfección, como ocurre con Stuart Allan (Son of Batman), quien da vida a Demian Wayne/Robin, al retratar a un joven arrogante y agresivo que tiene conflictos para trabajar en equipo; o Miguel Ferrer (RoboCop), que le da a Slade Wilson/Deathstroke un porte maduro y despiadado.

En conclusión, la película es una excelente premisa animada dentro del mundo de DC, una que logra mantenerse por sí sola y sin tener que recurrir a personajes mayores como Batman o Superman, además de que la dirección de Sam Liu (Batman: Año Uno) deja en claro que éste sabe mantener un balance interesante entre la acción y el desenvolvimiento de la historia, las cuales se complementan a la perfección, sin que la narrativa pierda peso.

Cargada de peleas sorprendentes y una trama madura, la hoy sentenciada juega con un humor subido de tono sin caer en lo vulgar, además de tocar temas adultos, presentes en los impresos, como la sexualidad de los héroes y presentar cameos que los conocedores de los cómics reconocerán de inmediato, "Teen Titans: El Contrato de Judas" cumple con los requisitos para entretener y, de paso, refuerza el lugar de los Titanes dentro del universo animado de DC que tanto merecen.


  

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