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Crítica: " T2 Trainspotting". Drogas, nostalgia y la madurez de una generación.


Título: T2 Trainspotting. La vida en el abismo.
Título Original: T2 Trainspotting.
Reparto: Ewan McGregor, Ewen Bremner, Jonny Lee Miller, Robert Carlyle, Anjela Nedyalkova, Shirley Henderson.
Director: Danny Boyle.
Calificación: 4/5 Estrellas.

A estas alturas hablar de la tendencia por realizar secuelas de producciones que tienen décadas de haberse estrenado ya está por demás gastado, pero la situación lo hace necesario y es que son contadas las películas que, como herederas de otras, cumplen con las expectativas de la gente, usualmente asociándolas al cariño que tienen para con las originales, y que por sí solas resultan entregar una narrativa con identidad propia.

Si la memoria no falla, y seguramente no lo hará, lo anterior se puede ajustar a una de las obras cumbres del cine británico de finales del siglo pasado. Una franquicia que nació en los libros y que abordaba una temática delicada, morbosa y controvertida: la drogadicción. Cuando "Trainspotting" aterrizó en 1996, de la mano de Danny Boyle (Exterminio), el retrato de los narcóticos en el séptimo arte dio un giro completo, de manera un tanto similar a lo que Coppola hizo con "El Padrino" con el crimen organizado, pero en esta ocasión respecto a la perspectiva y vida de los adictos, en especial a los consumidores de heroína.

Con un retrato sórdido de los barrios bajos de Edinburgo que plasma la visión del novelista Irvine Welsh (Glue), Boyle introdujo a cuatro jóvenes que expresaban de manera realista su relación con las drogas y con las personas que les rodeaban, una declaración que no sólo ponía en alto los riesgos y demonios que las sustancias pueden ocasionar, sino también cómo éstas forman lazos entre individuos particulares y cómo la búsqueda de superación de algunos también puede ser un grito para hundirse más en un abismo.


Ahora, veinte años después, el cineasta inglés trae de vuelta a los que podrían llamarse sus hijos pródigos: Mark Renton (Ewan McGregor), Sick Boy (Jonny Lee Miller), Spud (Ewen Bremner) y Begbie (Robert Carlyle), para lanzarlos al siglo XXI y enfrentarlos a su realidad. Las cosas han cambiado, Iggy Pop ya no se escucha en la radio, la música con sintetizador es historia, las redes sociales invaden la vida de todos y el mundo ya no es el mismo; es de este modo que "T2 Trainspotting" llega a las salas de cine.

Basada en la ya mencionada y en la novela "Porno", la hoy sentenciada se sitúa dos décadas después de los eventos del filme original, Renton ha transformado su vida y lleva limpio desde entonces, con un trabajo estable, decide visitar su tierra natal, Edinburgo, para saber qué ha sido de sus antiguos compinches, cuyos caminos se han separado.

Tras caer en cuenta de que hay heridas que no sanan, el ahora maduro protagonista deberá ayudar a Spud a no recaer en las drogas y a Sick Boy a emprender un negocio relacionado con cintas para adultos. Los planes parecen marchar bien, hasta que reaparece Begbie, quien ha salido de prisión y busca venganza por el dinero que Renton robó.


Respecto a las actuaciones de los involucrados simplemente se puede decir que son sobresalientes, cada uno de ellos regresa a sus personajes de manera esplendida y los abrazan como si fuera ayer cuando les dieron vida por primera vez. McGregor (Star Wars) entrega a un ser complejo y empático, mismo que demuestra el peso de la evolución que necesita, Bremner (La Caída del Halcón Negro) luce magnifico y retoma esa veta de credulidad e inocencia absurda que Spud tenía, a la par que le imprime un desenvolvimiento profundo en el que se muestra cómo el peso de sus decisiones tiene consecuencias.

Por su parte, Lee Miller (Elementary) y Carlyle (Once Upon a Time), ofrecen interpretaciones ambiciosas que cumplen con las demandas de sus personajes, ambos se desempeñan de forma peculiar gracias al paso de los años y empujan sus personalidades hasta el límite, esto sin pasar por alto un trasfondo emocional y psicológico que los pone como elementos que proporcionan ambigüedad a una historia que juega con los distintos tonos de una relación amistosa.

La fotografía es interesante y quizás éste puede ser un punto de discusión, ya que Boyle se enfoca más en jugar con ángulos más centrados y enfocados a plasmar una paleta de colores más limpia que la cinta original, algo que causa un poco de extrañeza y que ocasiona que cueste tiempo re-introducirse al mundo en el que habitan estos individuos. También deja un tanto de lado las secuencias surrealistas, cosa que, por rara que parezca, está justificado dentro de la estructura misma de la hoy sentenciada.


No obstante, lo anterior termina por ser un detalle menor y es que la trama del filme es la que le da alas a éste, con una serie de giros y un ritmo que se toma el tiempo necesario para crecer sin caer en el error de repetir lo asentado por "Trainspotting" para obtener una identidad propia. Además de ello, acierta en tomar como eje narrativo la privacidad de los personajes, pues no quita el peso de los cuatro papeles principales y se adentra en desarrollar de manera atina la progresión que han tenido, lo que la convierte en una producción profunda, gracias a la combinación, bien balanceada, de flashbacks y de un soundtrack que apela al recuerdo.

En conclusión, la película es una compleja e íntima propuesta de nostalgia, una que ofrece momentos graciosos y emotivos por igual para satisfacer a los fanáticos de antaño y que por sí misma complace los requisitos para contar una historia redondeada, con subtramas que, sin salirse por la tangente, complementan al argumento principal.

Cargada de guiños sutiles a la original y de cameos bien aterrizados, "T2 Trainspotting" es una excelente segunda parte, una que cierra ciclos y que se recibe con los brazos abiertos para quedar establecida como una secuela interesante que, aunque pueda parecer distinta a su predecesora, se alza como una digna continuación de una pieza de culto del cine contemporáneo que marcó a una generación completa.


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ESCRITO POR: Rodrigo Carranza

Warsie de corazón, fanático del horror, horror cósmico y ciencia ficción, amante de los cómics y de las películas de Quentin Tarantino, Lars Von Trier, Alfred Hitchcock y Stanley Kubrick, gamer en honorarios y visitante de Westeros una vez al año.

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