Crítica: "Kong: La Isla Calavera". El tibio regreso de la Octava Maravilla del Mundo


Título: Kong: La Isla Calavera.
Título Original: Kong: Skull Island.
Reparto: Tom Hiddleston, Brie Larson, Samuel L. Jackson, John Goodman, John C. Reilly, Toby Kebbell, Corey Hawkins.
Director: Jordan Vogt-Roberts.
Calificación: 3/5 Estrellas.

El año era 1933 cuando el mundo se maravilló con la que se convertiría en la escena que pondría al Empire State de Nueva York en la vista de todos: un gorila de proporciones gigantes subía hasta la parte más alta del rascacielos, con una aterrorizada Ann Darrow (Fray Wray) en su mano...así nacía "King Kong" y con él uno de los clásicos mejor recordados del cine.

Ahora en  pleno siglo XXI, los fanáticos del séptimo arte viven una oleada de nostalgia y el enorme simio no podía quedarse sin su cuarto reboot, si, el más reciente desde el 2005, año en el que Peter Jackson (El Señor de los Anillos) hizo lo propio. Esto no es una novedad, después de todo con el surgimiento de  los llamados "universos cinematográficos" los monstruos más famosos de la pantalla grande no podían quedarse sin el suyo y Kong debía formar parte de uno de ellos ¿o no?

Lo anterior lleva directamente a la hoy sentenciada, una producción de época con la que Warner Bros. y Legendary Pictures buscan sentar las bases para que el primate mejor conocido del mundo se enfrente, dentro de tres años, al kaiju más popular del cine: Godzilla. Con conexiones directas al trabajo realizado por Gareth Edwards (Rogue One: Una Historia de Star Wars) en 2014, y mucha acción llega: "Kong: La Isla Calavera".


Ambientada en 1973, el proyecto cuenta la historia de Bill Randa (John Goodman) y Houston Brooks (Corey Hawkins), dos miembros del grupo Monarch, quienes desean explorar una isla que jamás antes había sido identificada. Con el apoyo del ex-Capitán James Conrad (Tom Hiddleston), de la reportera gráfica Mason Weaver (Brie Larson) y de un grupo de soldados recién salidos de Vietnam, encabezados por el Coronel Packard (Samuel L. Jackson), Randa buscará confirmar su teoría y demostrarle al mundo que los monstruos existen, sin embargo, lo que sería un viaje de reconocimiento termina por convertirse en un desastre cuando la tripulación se encuentra con un enorme simio.

A partir de lo mencionado, la cinta ofrece un despliegue de efectos especiales y guiños directos a Godzilla, que en un principio son bien recibidos, a pesar de ello, la saturación de monstruos y secuencias de acción, casi inmediatas se repiten constantemente, al punto de perder el asombro y caer en un extraño abismo de mediocridad.

Esto no debe tomarse como una sentencia directa de desastre, "Kong: Skull Island" presenta a un conjunto de criaturas bien imaginadas y desarrolladas, en su concepto, que por momentos se agradece la variedad de animales a contemplar es excelente y la interpretación de Toby Kebbell (Warcraft: El Primer Encuentro de Dos Mundos) como Kong es buena, logra darle personalidad propia al simio y, aunque las comparaciones con lo realizado por Andy Serkis (La Guerra del Planeta de los Simios) pueden hacer palidecer su actuación, ésta termina por imprimir su sello propio al enorme protagonista.


Sin embargo, el mayor problema de la hoy sentenciada es, precisamente, los personajes humanos, mientras el público esperara ver a Kong hacer su entrada triunfal, para después hartarse de ello, los papeles que desempeñan cada uno de los actores mencionados se notan unidimensionales y sin capacidad de progresión, esto no es un error de interpretación, desde el amado Hiddleston, quien encarna a un héroe plano, hasta la brillante Larson, en uno de sus roles más flojos, pasando por figuras icónicas como la de Jackson y Goodman, el filme hace poco para que el espíritu de la trama despegue, tras un impresionante inicio.

Curiosamente, es John C. Reilly (¡Sing! Ven y canta), quien da vida a Hank Marlow, personaje secundario, quien se roba la cámara con su sentido del humor bien trabajado y trasfondo, mismo que está mejor estructurado que el de los señalados con anterioridad, siendo éste el único miembro del elenco por el cual se siente una verdadera empatía.

De este modo, son las peleas y secuencias de acción las que resaltan, y en las que se nota un mayor interés por parte de Jordan Vogt-Roberts (Los Reyes del Verano), pues fueron realizadas con gran detalle y coordinación, aunque, como se indicó, son tantas las veces en las que Kong aparece en pantalla que la emoción lentamente se va acabando.


Además de ello, el uso de canciones emblemáticas de la década de 1970, hace que, en momentos, el filme se sienta como un largo vídeo musical y su predominio hace que el score, realizado por Henry Jackman (Capitán América: Guerra Civil), y los efectos sonoros se pierdan casi por completo. En este sentido, se extraña muchísimo que los rugidos de Kong no destaquen y que, con ello, su imponente figura se desdibuje un poco.

Así mismo, y al poner a la hoy sentenciada lado a lado con "Godzilla", ambas pertenecientes al mismo universo cinematográfico, se nota una clara búsqueda por darle su sello propio, sin embargo mientras la cinta del kaiju logró jugar de manera acertada con las proporciones y magnitud de la criatura, Kong en ocasiones se aprecia de distintas dimensiones, cosa que el propio Vogt justificó al señalar su apegó con la cinta original pero que, en esta ocasión, no encaja con la trama.

En conclusión, "Kong: Isla Calavera" es un ejercicio cuya propuesta por re-imaginar la historia del simio pierde la oportunidad de explotar lo mejor del género, el que Kong aparezca casi de inmediato hace que el misterio y ansias por verlo de regreso en la pantalla de plata se queden a medias. No obstante es una cinta que entretiene de principio a fin debido su acción, por su parte, es importante señalar que hay una escena al finalizar los créditos por la cual vale la pena quedarse en la sala, después de que el rey hiciese su apagado regreso. 


  
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