[Artículo Especial]: "Scott Pilgrim vs the World", el amor en 16 bits

Amada por muchos, desconocida por otros, Scott Pilgrim fue el fugaz héroe que llegó para quedarse.

Las adaptaciones de cómics están a la orden del día, no sólo llegan cada año varias producciones que toman a personajes salidos de las páginas, sino que también se han convertido en un cúmulo de demandas por parte de los fanáticos: cintas que se apeguen más a las fuentes originales y a los héroes que las protagoniza. Sin embargo, antes de todo eso, las producciones de este género eran menos estrepitosas en su concepción.

En el 2004 Brian Lee O'Malley publicaba el primer volumen de Scott Pilgrim, titulado "Scott Pilgrim and his precious little life", inmediatamente se volvió un éxito; ¿su chiste? ¡Muchos! no sólo en las lineas de los personajes sino que visualmente es un deleite, pues el autor forma un estilo único con tendencias hacia el manga. Pero el punto fuerte de los seis volúmenes que componen las aventuras de Scott Pilgrim es su historia, llena de gags de los 90 y enfocada hacia los cómics noventeros y a los videojuegos de 16 bits.

Justo cuando Marvel Studios comenzaba su universo cinematográfico y DC hacía lo propio con la segunda y aclamada entrega de la trilogía de "The Dark Knigh", de la mano de Christopher Nolan (El Origen), el cineasta británico Edgar Wright (Hot Fuzz) puso la mira en un género que comenzaba a caminar por buen rumbo y la obra de O'Malley fue su elección para incursionar en el mundo de las adaptaciones de cómics y novelas gráficas.


El mérito de una de las mentes maestras detrás de "Shaun of the Dead" y de "Ant-Man", fue tomar los mejores elementos del impreso y trasladarlos a la pantalla grande con un guión ingenioso, gracioso y que, a la larga lo convertiría en un film de culto y en un homenaje a todos aquellos que crecieron con un control de Nintendo en sus manos.


"¿Conoces a Pac-Man?"


En 2010, "Scott Pilgrim vs the World" aterrizaba en las salas del mundo, con la sencilla premisa conocida de pelear por el amor de la chica deseada, sin embargo sus actuaciones y constantes guiños a la cultura pop de aquella entonces hicieron que su argumento, aparentemente repetitivo, resultase fresco y sumamente divertido.

Scott, quien fue interpretado por Michael Cera (Super Cool), era una suerte de anti-héroe que mostraba a un sujeto alejado de los estereotipos que el cine ha dado desde la creación de comedias románticas, un holgazán de veintitrés años, sin oficio, paría de sus amigos y por encima de todo: inestable emocionalmente.

Y es precisamente esa inestabilidad lo que se convierte en el eje central de la trama, el simpático personaje de Cera no sólo vive a costillas de su amigo Wallace (Kieran Culkin), su room-mate gay, sino que toca con los Sex Bob-Omb, banda formada por su ex novia, Kim (Alison Pill), Stephen Stills (Mark Webber) y Neil (Johnny Simmons), algo que a muchos les puede parecer atractivo, no obstante vale la pena echar un vistazo al hecho de que todo gira desde la perspectiva de un patán que mientras sale con Knives Chau (Ellen Wong), comienza a enamorarse de la atractiva Ramona Flowers (Mary Elizabeth Winstead).


En algún punto, identificarse con Scott no es difícil, sus dudas existenciales y la manera en la que su vida amorosa se ha desarrollado hace que se llegue a una especie de complicidad silenciosa, hasta que se cae en cuenta de que, como amigo, los dolores de cabeza y prejuicios estarían a la orden del día y que sólo su carisma lo salvan de ser un individuo insufrible.

"I'm in lesbians with you"

Un personaje que evade su realidad y que peca de infiel pero que no puede detestarse porque su cruzada parece noble, después de todo ¿quién no ha hecho todo por gustarle a alguien? Y es que, tanto la novela gráfica, como la cinta ponen al espectador de lado de Scott Pilgrim y lo convierten en una representación de la forma en la que muchos perciben las relaciones interpersonales, algo que también puede verse en "500 días con ella".

Las confrontaciones ante los ex-novios de Ramona son un ejemplo de lo recién mencionado, una alegoría actualizada y retorcida de enfrentarse al espejo a través de los ojos de otros, en la que el principal reto, y mensaje, es alcanzar la madurez a costa de golpes de realidad. Cada uno de los "rivales" a los que Scott debe encarar representa aspectos que él esconde en su interior: celos, temor y egoísmo.

A pesar de ello, los combates también están vistos desde el fantasioso ángulo del personaje principal, la cual no sólo lo llevó a conocer a la chica que, literalmente, vio en sus sueños y es de esta manera en la que el héroe en cuestión trata de sobreponerse  a su propia personalidad mientras las referencias directas a juegos como "Street Fighter", "The Clash at Demonhead" y las nunca olvidada frase de "Los héroes no usan drogas" que aparecían en las pantallas de las arcades están a la orden del día.





La relación de la mencionada con el protagonista también influye en la forma en la que éste se desarrolla y es que su situación es similar a la de Pilgrim, sin embargo, su perspectiva no es la negación de su entorno sino la de salir de su contexto y empezar desde cero. De cierta forma, la pareja vive un escape emocional y los ojos de los cinéfilos son testigos de un producto que le viene como anillo al dedo a su realizador.

Todo lo anterior queda expresado en un filme cuyas escenas de combates y edición entregan los sellos distintivos de Wright: líneas bien trazadas que, con una fotografía sagaz, entrega momentos graciosos y memorables, que son rematados por escenas pausadas y lentas para dar un toque absurdo a una premisa que exagera sin despegar los pies de la realidad. 

En sí, Scott Pilgrim es una figura curiosa e interesante, una que en la producción de 2010 logró hacerse de un lugar en el corazón de los geeks y de quienes tuvieron oportunidad de verla a pesar de su pobre recepción en taquilla, situación que puede atribuirse a su poca promoción  y al terrible título que pusieron para el público de América Latina que, técnicamente, contaba la cinta en una sola e innecesariamente larga frase.


Con una serie de personajes secundarios, cuyos actores ahora son conocidos a nivel mundial, como Chris Evans (Capitán América: Guerra Civil), Brando Routh (DC's Legends of Tomorrow), Anna Kendrick (Notas Perfectas) y Brie Larson (La Habitación), "Scott Pilgrim vs The World" es un ejercicio divertido, en el que el caballero gallardo y bizarro puede ser cualquiera y en plena temporada de dramas amorosos, vale la pena echarle un vistazo, de nuevo, para recordar que las viñetas y el cine de cómics no sólo gira entorno a las capas y a los antifaces, 
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