[Artículo Especial]: "Taxi Driver". Un viaje vertiginoso por las diferentes facetas de Nueva York


Es 1976. Dos protagonistas principales Travis Bickle y la música de Bernard Herrman. Dos protagonistas paralelos: la ciudad de New York y un Taxi. Martin Scorsese y Robert de Niro, crearon a partir de esta obra, una nueva forma de contar historias en el cine. Convertir un soliloquio en un héroe no es tarea fácil, fue el guión de Paul Schrader quien lo hizo posible. Hay quien ha dicho que el cine es una metáfora de la vida; Taxi Driver no es la excepción.

El vehículo que maneja Travis Bickle es la existencia personal de cada uno; la ciudad de New York la vida misma y la música que acompaña nuestra historia muestra la soledad e incomprensión en la que a veces sentimos al ver la vida de manera distinta desde nuestro propio volante.


"Cada una de sus decisiones al volante lo lleva a conocer un rostro de la ciudad que nadie quiere ver y menos reconocer."

Travis Bickle es un hombre que ha regresado de la guerra. Para retomar y continuar con su vida, se ha empleado como chofer de un taxi en la ya icónica ciudad de New York. Él es el narrador de su propia historia, no quiere quedar bien con nadie, no otorga concesiones de sus reflexiones ni mucho menos busca el beneplácito de quien pudiese estarlo escuchando. Cada una de sus decisiones al volante lo lleva a conocer un rostro de la ciudad que nadie quiere ver y menos reconocer. En una calle conoce el Glamour de la ciudad y su enervante aroma de apariencias y modas; en una avenida el mundo del jazz y la gente de color que sufre la discriminación de esa sociedad y que tiene como forma de catarsis ante los prejuicios de la misma la música; en una esquina la casa de campaña política de alguien que quiere cambiar la realidad de una ciudad que desconoce; y en otra acera contempla de forma silenciosa el mundo de la pornografía y prostitución con sus dionisíacas formas que lo embriagan y generan en él una resaca y nausea existencial.

Robert De Niro es Travis Bickle en esta historia que dirige Martin Scorsese
Manejando su taxi y contándose su historia, notamos que la guerra ha hecho mella en él, son los tiempos posteriores al fallido gobierno de Richard Nixon y el Wathergate; es una América desanimada en lo político y en el ánimo social. La moda de la frase "Haz el amor y no la Guerra" ha perdido algo de su razón de ser. El vértigo estresante de la vida cotidiana ha hecho de esa sociedad -retratada bajo el parabrisas de un taxi- una mera suma de individuos desconocidos hasta para sí mismos. La guerra ha hecho de Travis un ser condenado a ser consciente del mundo que vive. Está determinado por las decisiones de otros a vivir en esa realidad. Por momentos su desesperanza y soledad lo llevan a buscar por lo menos una conversación que pudiese devenir en amistad en los lugares menos esperados, como la dulcería de un cine porno.

Las conversaciones de sus compañeros de trabajo son sólo para él un catálogo de lo mal que está la sociedad, sus palabras giran únicamente entre sexo, alcohol y violencia familiar. Las butacas del cine porno son una extensión solitaria e hipócrita del mundo, las escenas y sonidos de la pantalla están tan vacías como la existencia.

El insomnio es perfecto pasajero de su vida y de su trabajo. Es por eso que su empleo lo desempeña principalmente en la noche de una ciudad que nunca duerme. En ocasiones tiene que limpiar el semen que alguna pareja ha querido dejar como firma de su amor. Otra noche, llevar al esposo engañado planificando la forma de hacerse viudo mientras el taxímetro sigue corriendo.

"Su deseo de limpiar y redimir a esa ciudad, lo hace descender al Hades que bien conoce."

Travis Bickle busca integrarse a esa sociedad y darle un sentido a su vida. Ve una oportunidad en Betsy, una linda trabajadora de la casa de campaña. La personalidad de él hace que choque su reflexión con la cotidianidad de ella. A él no le han enseñado como enamorar y comportarse con una belleza como ella. En su galantería de un exconvicto de guerra, la lleva a conocer inocentemente el mundo de la pornografía con un previo disco de jazz, el final es previsible para esa relación.

De nuevo a la soledad y al vértigo de la misma. Su deseo de limpiar y redimir a esa ciudad, lo hace descender al Hades que bien conoce. Planifica sin muchos recursos una masacre y un atentado; dialoga consigo mismo frente al espejo; cambia su apariencia sabiendo que tal vez de ese viaje nunca regrese. Es como ser otro siendo él mismo. Total, la vida siempre ha ido un viaje sin retorno.

Bernard Herrman fue el músico que combinó el jazz con tonos oscuros que retratan bien la visión de Travis sobre la vida y la sociedad mientras conduce el taxi. Travis y la música, nos llevan por un mundo que nos resistimos a crecer que ahí está. Si la vida es un viaje sin boleto de regreso Bernard Herrman lo supo muy bien, ya que unas horas después de grabar las partituras de la música, falleció. El aspecto no lo es todo.

Querida Iris: Con este dinero tendrás suficiente para tu viaje. Cuando leas esto yo habré muerto. Travis.

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