Crítica: "Inframundo: Guerras de Sangre". Una estaca en el corazón de la franquicia


Título: Inframundo: Guerras de Sangre.
Título Original: Underworld: Blood Wars.
Reparto: Kate Beckinsale, Theo James, Charles Dance, Lara Pulver, Tobias Menzies, Bradley James, Alicia Vela-Bailey, Daisy Head.
Director: Anna Foerster.
Calificación: 2.5/5 Estrellas.

Hay dos tipos de monstruos que bien podría decirse son los más reconocidos dentro del género de horror y que cuentan con un amplio folclore cultural detrás de ellos, mismo que los ha convertido en figuras primordiales dentro del séptimo arte: los vampiros y los hombres lobo. Personajes que han acechado al llamado Viejo Continente y al resto del mundo sin que su atractivo desaparezca.

En una época en la que las cintas enfocadas en estos se han visto encasilladas en re-interpretaciones que apelan a un público joven, muchos cinéfilos han quedado desencantados por el hecho de que su sed de sangre y violencia se haya desplazado por dramas en los que sus tramas tratan de lidiar con su lucha interna pero aterrizada de una manera que deja mucho que desear.

Los mitos clásicos en los que ambas bestias (por llamarlas de algún modo) aparecen, sirvieron para dar pie al fenómeno popular de enfrentarlos en la actualidad, situación que no es nueva pero que no había sido abordada del modo en el que el cine y literatura contemporánea los muestra. Basta con echar un vistazo a la obra de Anthony Masters, quien en 1974 publicó: "Historia Natural de los Vampiros", en la que se señala que los espectrales no-muertos también beben sangre de los hombres lobo, algo que deja en claro que la relación entre los monstruos se ha explotado desde entonces.


Una vez dicho lo anterior, en la cultura pop actual, se ha sustentado una guerra entre ambas especies, en la que cada uno de los bandos explotan las cualidades de los personajes de manera interesante, en este sentido la saga "Inframundo"atinó en darle a los fanáticos un conjunto de filmes que con litros de sangre y mutilaciones satisficieron los deseos por ver una historia de violencia y, hasta cierto punto, original.

A trece años de su primera entrada y a cuatro de la última vez que se les vio en la pantalla grande, aterriza "Inframundo: Guerras de Sangre", la cual narra la cruzada de Selene (Kate Beckinsale) por ponerle fin a la larga guerra entre vampiros y lycans que ha desolado a ambas especies por siglos. En esta ocasión, la heroína deberá reunirse con David (Theo James) y al padre de éste, Thomas (Charles Dance) para enfrentar a hordas de lobos mejor organizadas gracias a su nuevo líder, Marius (Tobias Menzies), mientras su propia especie los persigue, comandados por Semira (Lara Pulver).

Las actuaciones de los ya mencionados son ambiguas, mientras que Beckinsale (Pearl Harbor) se nota cómoda en el papel que ha interpretado por más de una década, el resto del elenco se siente diluido, su co-protagonista, James (Divergente) luce forzado y encasillado en el clásico personaje renegado y cara dura que guarda un secreto, mientras que Menzies (Game of Thrones) entrega a un villano unidimensional que termina por ser opacado por sus compañeros de cámara.


Lo anterior también ocurre con Dances (El Código Enigma) y con Pulver (Sherlock), quienes son desaprovechados por una historia que deja de largo el potencial de explotar a ambos actores al máximo, en este sentido resalta la sobriedad de Tywin Lannister, quien gracias a su semblante ofrece a un vampiro elegante y elocuente. Por su parte la actriz que diese vida a Irene Adler en la serie de la BBC del detective más famoso del mundo, brinda a una Semira atractiva y que explota bien el lado seductor de los vampiros para conseguir sus objetivos.

En lo que se refiere al guión, es necesario señalar lo atropellado de su construcción a manos de Cory Goodman (El Último Cazador de Brujas). La hoy sentenciada parece estar metida a regañadientes dentro de la franquicia, pues aquellos que son fanáticos notarán la pérdida de consistencia con su predecesora con una trama que se hila de forma lineal pero que en lo que se refiere a su ejecución termina por ser monótona con un par de giros que no despegan.


La fotografía de Karl Walter Lindenlaub (Día de la Independencia) juega con los tonos fríos que han caracterizado a la saga, a pesar de ello, los predominantes colores azules y negros se pierden en el manejo de los ángulos que no aprovechan tales elementos y hacen que algunas escenas carezcan de sustancia, por lo que los personajes y escenarios lucen desdibujados en momentos importantes de la historia.

Por su parte, la dirección de Anna Foerster (El Día después de Mañana) se percibe buena, a pesar de los tropiezos, logra empalmar las secuencias de acción con el desenvolvimiento de la historia de excelente forma y mantiene un ritmo que desde un principio se muestra vertiginoso y lleno de coreografías sangrientas que complacerán a los cinéfilos.

En conclusión, "Inframundo: Guerras de Sangre" es una película entretenida gracias a su acción y peleas, mismas que son ejecutadas de manera sorprendente, pero decepcionante debido a una historia plana, a pesar de los interesantes giros que ofrece, que no atrapa al espectador a causa de personajes unidimensionales y simples, los cuales parecen estar presentes sólo para desarrollar a Selene.


La hoy sentenciada es un ejercicio que sirve para pasar el rato pero que carece de lo necesario para mostrar más progreso de la historia, misma que repite la formula vista desde la primera entrega y que busca justificar su poca originalidad al dejar de lado el conflicto amoroso a la "Romeo y Julieta" y enfocarse en la acción, algo que no le ayuda a mantenerse de pie.  
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