[Octoberking]: "El Ojo del Gato". El maullido de King


Un felino, el mejor amigo del maestro del horror. 

Pequeños o grandes, lo cierto es que los gatos son criaturas intrigantes por naturaleza y el mundo del horror no ha sido ajeno a ello. Desde su fama como eternos compañeros de brujas hasta el desprestigio que algunas de sus razas han sufrido debido a supersticiones (justo como ocurre con los felinos de pelo azabache), los gatos al final del día forman parte del folclore de los sustos, por ello no es de extrañarse que varios ejercicios, en todas las ramas del arte, los hayan tomado como elementos fundamentales para narrar historias.

Los amantes del horror tampoco se alejan a estos casos, pocos son los que desconocen los estremecedores ruidos que provenían de las paredes en las que Pluto fue emparedado en el magistral cuento de Edgar Allan Poe: "El Gato Negro", también es inevitable sentir un escalofrío ante los extraños acontecimientos que se desataron después de que Becker aparece muerto en el sótano en "Más Negro que la Noche".



Más allá de eso, varias producciones se han encargado de hacer saltar a la audiencia al usar a estas criaturas; por ejemplo, las clásicas escenas, casi repetitivas y de cajón en las que los protagonistas están inmersos en un lugar oscuro, con pasos lentos, entre chirridos de puertas y acercamientos lentos en los que las cámaras se trasladan a velocidad mínima hacía una habitación para que, de súbito, un felino lance un maullido de sorpresa y dé un salto que se contagia a los espectadores.

Sin embargo, a lo largo de los años, también son poco los ejemplos en los que los gatos son los protagonistas a través de los cuales se cuenta una historia de horror, y esto es algo que impulsó e innovó en demasía el film de 1985, "El Ojo del Gato".

Y no, aquí no se pretende llegar a desmenuzar las partes de dicha cinta, y aunque en una primera instancia el gato no es como tal un actor activo dentro de la narrativa, éste termina siendo el eje central de tres historias que, fieles a los trabajos de King, sumergirán al espectador a un entorno estresante que juega con la parodia, con la crítica social y con los clichés del cine.

Un maullido ahogado.

 

Presentada como una antología con la que el autor de grandes obras como "El Resplandor" y "Eso" buscaba superar los altibajos de las adaptaciones de sus obras y que funciona de manera interesante y esplendida, King se adentra a satisfacer sus intenciones creativas de la mano del director Lewis Teague, con quien ya había trabajado en "Cujo" para aterrizar dos de sus historias: "Quitters Inc." y "The Ledge", y añadir una más a un producto que va hilando entre sí, gracias a la participación de un ordinario gato cuyo día comienza al ser perseguido por un perro.

Resalta lo curioso con lo que el escritor conecta sus relatos, el primero publicado en 1978 como parte de "Night Shift" y el segundo en 1976 en "Penthouse", pues en lugar de presentar cada corto de forma independiente, él y Teague terminan por llevar al gato y al espectador de la mano en transiciones que los mantendrán al tanto de lo que ocurre. Aquellos que no han podido ver o leer los trabajos mencionados se encontrarán con un King sútil y con una producción que apela a una audiencia amplia debido a su clasificación "B".

Retomando los relatos de "El Ojo del Gato", "Quitters Inc." los adentrará a las dificultades por dejar el tabaquismo con métodos poco convencionales a los que Morris, que es interpretado por James Woods, debe someterse para dejar su adicción. Teague y King ponen al gato, inocente y curioso por naturaleza, en medio del embrollo y en las mismas sádicas manos en las que el personaje de Woods se pone, sólo para que después estén en medio, como testigos silenciosos al arrebato vengativo de un mafioso que descubre que su novia lo engaña en "The Ledge".

Ahora se preguntarán ¿A qué viene el gato en todo esto? La respuesta puede ser simple, como el ya mencionado hilo conductor, sin embargo ello va más allá, si en un principio se mencionó del peso de los felinos en el género, también se dijo que usualmente son usados como elementos adicionales para enraizar su mitología dentro del horror o como un recurso adicional para lo que, muchos dirían, termina siendo un susto gratis. No obstante en "El Ojo del Gato", como su título lo señala, todo ocurre desde la perspectiva del animalito.

A diferencia de "Cujo" o "Cementerio de Mascotas" en las que los animales son representaciones del horror y se les atribuyen las espeluznantes cualidades de los irracionales monstruos de antaño, en la hoy señalada aterrizan al gato desde el punto de vista psicológico de la angustia en la que el cinéfilo se somete cada vez que va a ver una película de horror. Además, también colocan al espectador en una posición de riesgo, aquí la única alternativa es la de querer escapar sin éxito, al estar inmersos en la piel de la pequeña criatura, se encuentran atrapados en un cuerpo vulnerable por completo, sin manos que abran puertas, sin voces que puedan suplicar ayuda. No, aquí King tortura a su audiencia al privarlos de posibilidades, lo cual compensa con la astucia de minino para apelar a su instinto de supervivencia.

King es el gato.


Es precisamente en lo anterior donde entra la parte más interesante de la premisa y es que en el tercer relato, el gato y el espectador son más activos y es el momento en el que King juega con la parodia del monstruo. Después de que el felino ha sobrevivido dos extrañas pero realistas pesadillas, es acogido por Amanda, una niña que fue interpretada por una pequeña y tierna Drew Barrymore, para convertirse en su guardián. Sin dejar escapar al observador de su vulnerabilidad, finalmente le da un oponente a su altura, literalmente hablando, un gnomo perverso que busca robar el alma de la indefensa niña mientras duerme. Teague logra jugar con la noción del monstruo ante su gato y combina los sonidos y movimientos de la cámara para también poner al espectador en los zapatos de su antagonista final.

La revelación del villano se da de manera peculiar, con respiros y desde la perspectiva en primera persona, tanto el director como su escritor coquetean con la burla a los slasher y la sensación de persecución que los asesinos en este subgénero crean, pues no se está ante un implacable Michael Myers o a la expectativa de un Leatherface con sierra eléctrica en mano, sino que ponen a un nefasto troll que puede ser fácilmente superado. La parodia va más allá del contexto narrativo y se extiende hasta los confines de la producción, al haber contado con Carlo Rambaldi para crearlo. Éste último conocido por su participación en producciones del calibre de "Alien" es el padre del pequeño y caricaturesco monstruo al cual el gato vence.

De este modo, "El Ojo del Gato" se convierte en un ejercicio peculiar e interesante, el felino deja su rol como un elemento más en las cintas de horror y se posiciona como un testigo a la crítica para la insufrible sensación de peligro y desesperación que despiertan en el hombre las tramas que tanto apasionan y aterrorizan por igual. King lanza al gato y a su público a un mundo en el que las rehabilitaciones son los demonios a abrazar con tal de salir de un infierno, un universo en el que las mujeres son contempladas como trofeos y objetos a poseer por encima de cualquier cosa, y a un paisaje en el que los monstruos son tan grandes como el miedo lo permita.

El gato, esa criatura tan mágica y mística, que se envuelve en un halo de curiosidad y esoterismo dentro de las obras de horror, es el observador, ese que a su vez es el mayor reto del cineasta al momento de asustar y hacer sufrir, ese felino, pequeño con enormes ojos inyectados de curiosidad es el público, uno inocente, sumiso y crédulo que se convierte en el protagonista del sufrimiento ajeno. Pero el gato también es King, es Teague, es ese festín de imágenes y sonidos que al combinarse surgen como una suerte de homenaje a las producciones de la década de 1970 y 1980, principalmente de John Carpenter y que se termina por engalanar con la música de Alan Silvestri. La cámara es el ojo y el gato somos todos nosotros. 



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- VOLUMEN 1. "IT". EL ROSTRO MAQUILLADO DEL TERROR
- VOLUMEN 2. "CARRIE". LA TORTUOSA VIDA DE UNA INADAPTADA SOCIÓPATA
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