[Octoberking]: "Cujo". King encerrado con la bestia


"Cujo" en su adaptación fílmica es atosigante, en su versión literaria es flemática. El primer acercamiento que tuve con la historia fue precisamente en la presentación para pantalla, como fanático del terror de los ochentas me pareció a bote pronto intrigante, con todo y sus gracioso doblaje latino. Hay muchos rumores que rodean la concepción de la narrativa por parte de Stephen King, por ejemplo, que el aclamado escritor se encontraba repleto de drogas en una etapa significativa de decadencia creativa, cosa que a mi parecer, podría estar en pleno cuestionamiento, ya que el juicio en la que "Cujo" parece estar concebida explora miedos humanos profundos, como por ejemplo, estar encerrado con "la bestia", bestia que, de ser ciertos los rumores, podría ser el propio problema de drogas de King y el encierro ser el intento de recuperación.

Para esta edición especial, el Octoberking, no quise (aparte de It) tomar alguna de las piezas más reconocidas, porque me parece que dentro de las obras menos aclamadas de grandes artistas se encuentra una historia sustancial, en este caso Stephen King con "Cujo" como su Glass Onion personal (canción de The Beatles compuesta por Lennon calificada de simple y sin contenido por mucho tiempo hasta que fue explorada minuciosamente), es cruda y lenta, sí, tal vez, pero lejos de la crítica se encuentra lo recóndito.

Stephen King aceptó haberse basado en dos sucesos diferentes para crear la historia, el primero su encanto por Alligator película de 1980 dirigida por Lewis Teague, en la que un cocodrilo se infecta al devorar ratas mutantes, ocasionando que el reptil se agrandara al triple de su tamaño original atemorizando a toda la ciudad; tal fue el encanto de King que el escritor terminaría por exigir al mismo director para Cujo. El segundo suceso que inspiraría a Stephen, como en muchos de sus libros, fue una vivencia propia, mientras manejaba su auto se preguntaba qué sería de él, si ese vejestorio se parara a la merced de un San Bernardo que lo perseguía.


Cujo relata la historia de un can entrañable San Bernardo siendo atacado por un murciélago contagiándolo de rabia, convirtiéndolo, a la postre en un monstruo agresivo incapaz de reconocer a los suyos, tornando el incidente en una serie de sucesos agobiantes y repletos de incógnitas. De menor a mayor, "Cujo" revela vulnerabilidad, un ente sosegado transfigurándose en objeto de terror para el vecindario entero.

La película puede ser calificada de sangrienta, pero tampoco demasiado, en el libro uno se puede imaginar mucha más violencia, aunque esto último es innecesario cuando lo que se lleva mayor peso específico para el espectador es el suspenso que envuelve toda la película. Suspenso en este caso no es solamente el género, al mismo tiempo, es la palabra que mejor define el sentimiento al ver el film.

Una de las diferencias sustanciales que tiene la entrega literaria "Cujo" con todas las otras novelas escritas por Stephen King es la forma en la que utiliza el terror, en esta ocasión el terror emana de las situaciones más que de los espectros, más de la cercanía de salvarse que la resignación a morir; tampoco se honda bastante en la narrativa de los personajes, no se mencionan hechos aislados ni se cae en nimiedades, es una sola historia y todo tiene una relación y conexión clara conforme avanza la misma, cosa que se rescata a la perfección en la adaptación fílmica, haciendo de esta película una semblanza lineal y directa, sin sumas innecesarias, sin efectos visuales exagerados y con suficiente duración.



Me di cuenta en el análisis conjunto a la lectura de "Cujo" que cada personaje, incluso los personajes sugeridos, eran una analogía directa con el acontecer de King por esas épocas, tal vez estas sensaciones de claustrofobia descritas en el libro eran proporcionales al sentir del escritor, quien presa de su comportamiento y consecuencias, se encontraba con terrible sensibilidad y anhelo de libertad.

En conclusión, "Cujo" es una semblanza del comportamiento humano, una vez más visto a manera de fábula, un terror cuidado y sin pretensiones, justo lo que quise encontrar al leer la crónica original, lo que me recordaría que, cuando me hice del libro, estuve titubeante viendo la portada y contraportada en repetidas ocasiones casi sin poner atención a nada más que a mis pensamientos; creo que fue la reseña de la obra la que me hizo saltar de inmediato a pagar y llevarlo: "... Heraldo de un pequeño Apocalipsis, Cujo desencadenará sobre un pueblo modélico un huracán de pánico y de muerte."





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