Crítica: "Doctor Strange: Hechicero Supremo". La psicodélica llegada del misticismo al MCU


Título: Doctor Strange: Hechicero Supremo.
Título Original: Doctor Strange.
Reparto: Benedict Cumberbatch, Mads Mikkelsen, Tilda Swinton, Rachel McAdams, Chiwetel Ejiofor, Benedict Wong, Michael Stuhlbarg.
Director: Scott Derrickson.
Calificación: 4.5/5 Estrellas.
Desde el 2008 Marvel Studios ha logrado lo que pocos pensaron sería posible, conectar películas distintas entre sí pero que pertenecieran a un mismo entorno, con elementos en común y personajes compartidos que poco a poco tejieron el universo cinematográfico que hoy por hoy ha cautivado a la audiencia y a los estudios mismos que buscan crear sus respectivos mundos en el cine a como dé lugar.

Lo interesante de la larga carrera que la desarrolladora responsable, en manos de Disney, ha logrado es el hacer atractivos a figuras que sólo los amantes de los cómics conocían o tenían en su mente, con sinceridad, si a alguien se le preguntase cómo conoció a Iron-Man, su respuesta se ligaría directamente a la cinta estelarizada por Robert Downey Jr. (Sherlock Holmes), lo mismo ocurre con el Capitán América (Chris Evans) o con los ahora populares Guardianes de la Galaxia. Sí, Marvel ha construido un vasto universo en el que héroes como Ant-Man (Paul Rudd) y Hawkeye (Jeremy Renner), hasta el propio Thor (Chris Hemsworth) carecían de la fama que hoy gozan, dentro del público promedio, hasta su llegada al séptimo arte.

Así pues, el estudio ha llevado a la audiencia a ser testigo de cómo se combaten a extraterrestres, a robots megalómanos, cómo es el mundo sub-atómico y a conocer dioses nórdicos envueltos en dramas familiares y conspirativos, ahora y a ocho años de haber comenzado tales aventuras, La Casa de las Ideas, finalmente da un paso importante y se adentra, de lleno, al contexto mágico y al multiverso, con "Doctor Strange: Hechicero Supremo", se lanza sin mirar atrás a la inclusión de los viajes entre dimensiones para expandir lo ya hecho.

La hoy sentenciada, a diferencia de otras cintas del género, en especial de Marvel, se toma su tiempo para cimentar su historia, la cual traslada al cinéfilo hasta la vida de un arrogante Stephen Strange, maravillosamente interpretado por Benedict Cumberbatch (Sherlock), un excelente cirujano que tras un accidente deberá dejar de lado su ambición y egocentrismo para hallar sentido en su vida. Es así como Strange viajará hasta un remoto templo en el que conocerá a Mordo, a quien da vida Chiwetel Ejiofor (Misión Rescate), un maestro que le presentará al Antiguo, personaje encarnado por Tilda Swinton (Costantine), quien le ayudará a encontrarse a sí mismo, sólo para que Strange deba enfrentarse a Kaecilious, villano a quien interpreta Mads Mikkelsen (Hannibal), un maestro renegado que busca destruir el mundo.

En términos del reparto, como es costumbre, el estudio responsable logra hacer que entre los protagonistas exista una química interesante, destaca el desarrollo que tiene el personaje de Cumberbatch, pues a diferencia de otros como Tony Stark, ofrece una transformación paulatina de ególatra a héroe, un punto curioso si se considera que es un personaje serio y con el que, en otro contexto, costaría trabajo empatizar. En este punto resalta la participación de Rachel McAdams (Diarios de una Pasión), como la Doctora Christina Palmer, compañera de trabajo de Strange y con la que se puede identificar el espectador, pues es ella quien mira la situación del héroe desde otra perspectiva.

Por su parte, las intervenciones de Mikkelsen y Swinton son atinadas, sobrias y despiertan la curiosidad, cada una de sus escenas, además de estar bellamente editadas gracias al juego de colores, ángulos de las tomas y efectos especiales, alimentan una trama que, si bien tiene tropiezos logra con su cometido. Situación similar con la participación de Ejiofor y de Benedict Wong (Prometeo), quien interpreta al Maestro Wong, ya que son ellos los que dan cohesión a los elementos argumentativos que presenta la producción.


Lo anterior da pie al guión de Jon Spaihts (Prometeo), Scott Derrickson (Líbranos del Mal) y C.Robert Cargill (Siniestro), pues es uno de los puntos ambiguos de la hoy sentenciada. La pluma de los tres atina en ofrecer un espectáculo visual en el que la psicodelia y guiños a los impresos se llevan las palmas, sin embargo su experiencia como narradores de historias de horror, principalmente, hacen que "Doctor Strange: Hechicero Supremo" se presente como una producción contenida en sí misma, con un ritmo pausado que se enfoca en el entorno en el que se desenvuelven los personajes más que en su interacción entre sí, algo que muchos podrán notar desconcertante o falto de peso.

No obstante, esto también permite crear una atmósfera innovadora dentro del género de cintas basadas en súper héroes y refresca al MCU gracias al modo en el que la hoy sentenciada se desarrolla, ya que no apresura las secuencias y aprovecha al máximo su principal atractivo: los efectos especiales y la paleta de colores. A pesar de ello, como se dijo, los guiños a los impresos serán únicamente apreciados por aquellos que conocen al personaje desde tiempo atrás, así como los eventos en los que ha estado y es este, probablemente, su punto flaco de Stephen Strange en su primera aparición dentro del universo que Marvel ha construido.

A diferencia de otras producciones, en las que los cameos son, literalmente presentados con objetos, en el proyecto que compete hoy, éstos son apenas mencionados y ello hace que, de no ser por el sello que está detrás del filme, se sienta como una película independiente a las otras con las que comparte un universo.


Esto último no debe tomarse a mal, pues gracias a ello, la dirección de Derrickson logra que la historia que está contando se sienta única, sin menciones forzadas o sin desviar la atención hacía el enorme panorama que pinta "Avengers: Guerra del Infinito", en la cual el Doctor Strange del actor inglés seguramente jugará un papel primordial. Por otro lado y, como se mencionó, el atractivo visual es una bocanada de aire fresco al género, uno que se ha esforzado en hacer realista en cada posibilidad, ya que ofrece secuencias en las que los colores, los patrones en los que están y la configuración del entorno, cobren vida haciendo del escenario uno de los personajes más importantes de la hoy sentenciada.

Otro punto interesante es la manera en la que la cinta se narra, respeta su ritmo pausado en todos sus sentidos y eso puede desagradar a aquellos que buscan acción sin precedentes o peleas épicas en escala. No, "Doctor Strange: Hechicero Supremo" es un arco que se alimenta poco a poco de la expectativa por ver qué sucede después y se filtra a cuenta gotas para que no se sienta como un festival saturado de persecuciones o confrontaciones que no contribuyen al contar una historia.

Es así como se llega a un aspecto que levantó controversia durante su promoción: el sentido del humor. Si bien se dijo que el personaje de Stephen Strange es uno serio, cuando se comenzó a la publicidad de la hoy sentenciada, se había hecho hincapié en la inclusión forzada de chistes y humor para atenuar el tono del filme, uno que, sinceramente es más serio que otros proyectos del MCU, no obstante, la edición y trabajo de los guionistas logró hacer que la interpretación de Cumberbatch no perdiera el hilo y ajustara el humor a su personalidad, lo que ofrece a un héroe sarcástico y pedante que bien supera al Tony Stark de Robert Downey Jr. (Avengers) en arrogancia y que recuerda al entrañable detective de Arthur Conan Doyle que ambos han interpretado con buenas críticas. Sin duda, será un deleite ver a ambos compartir pantalla en el futuro.


En conclusión, la hoy sentenciada es un ejercicio increíble dentro de lo que ha presentado Marvel a lo largo de casi diez años, un ejercicio refrescante y visualmente exquisito que vale la pena ver por completo, a pesar de que no ofrece la aplastante acción y adrenalina que otros proyectos del género tienen, atina en contar una historia sólida que se desenvuelve a la perfección con personajes que están bien dibujados.

Además de ello, mantienen la esencia del cómic creado por Steve Ditko en 1963, al enfocarse por completo en cómo encaja el misticismo en el mundo de Marvel frente a súper soldados y hombres con armaduras, mención aparte de que devela poco a poco el papel que jugará el personaje en los próximos proyectos del estudio. 

Aquellos que son conocedores del impreso quedarán emocionados ante la mención de personajes con gran peso en el mundo de la editorial y quienes no conocen a Stephen Strange dejarán la sala de cine con un buen sabor de boca gracias al tono de la producción, a la fotografía de Ben Davis (Guardianes de la Galaxia) y a la impecable actuación de sus participantes. 

Por cierto y como ya es costumbre, no olviden que los esperan dos escenas post-créditos, ambas les sorprenderán gratamente.  


  
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