Crítica: "12 Horas para Sobrevivir: El Año de la Elección". Sangre para hacer a América grande otra vez


Título: 12 horas para sobrevivir: El año de la elección.
Título Original: The Purge: Election Year.
Reparto: Elizabeth Mitchell, Frank Grillo,  Mykelti Williamson,  Joseph Julian Soria, Betty Gabriel, Kyle Secor, Terry Serpico.
Director: James DeMonaco.
Calificación: 3.5/5 Estrellas.

Durante la década de 1960, el psicólogo Stanley Milgram, de la Universidad de Yale llevó a cabo uno de los experimentos más controvertidos de la historia: trece individuos ordinarios darían descargas eléctricas a un sujeto por cada respuesta errada que diera en una prueba, para comprobar si estaba dispuestos a causar daño cuando una autoridad se los ordenaba. Basta con señalar que la mayoría presionó el dispositivo en más de una ocasión mientras su "víctima", que en realidad era un actor, sufría y corría el peligro de morir.

El experimento anterior buscó responder una de las preguntas que más han a la humanidad por años, aquella que busca descifrar cuáles son los límites que alguien tiene cuando de dañar a otros se trata, saber hasta dónde llegaría si el herir a otros fuese algo que la sociedad condona e incluso premia. El ya mencionado tema ha sido recurrente en diversas cintas de horror y que está presente en la hoy sentenciada: "12 Horas para Sobrevivir: El Año de la Elección".

La tercera entrega de la franquicia que comenzó en 2013 con "La Noche de la Expiación" y continúo con "12 Horas Para Sobrevivir" en 2014, sigue la línea planteada con la primera cinta: durante una noche al año y por doce horas el gobierno totalitario de Estados Unidos da una carta abierta para cometer cualquier crimen sin que se castigue, desde robar, hasta el más atractivo: matar.



Ambientada 18 años de que Charlene "Charlie" Roan, interpretada por Elizabeth Mitchell (Lost), tuvo que atestiguar la masacre de toda su familia, horrorizada por lo ocurrido, Charlie se ha lanzado como candidata por la presidencia de  Estados Unidos para terminar de una vez por todas con la enfermiza y mal llamada festividad. A Mitchell se le une Frank Grillo (Capitán América: Guerra Civil), quien regresa como el Sargento Leo Barnes de "La Noche de la Expiación", encargado de la seguridad de Roan y que, con la ayuda de Joe Dixon, a quien da vida Mykelti Williamson (Forrest Gump), Marcos, interpretado por Joseph Julian Soria (Crimen Americano), y Laney Ruker, personaje de Betty Gabriel (In Memoriam); la protegerá a toda costa.

Las actuaciones de la hoy sentenciada, son ambiguas, por un lado los actores principales ofrecen interpretaciones sólidas pero unidimensionales y repetitivas, respecto a Mitchell y Grillo, ambos ofrecen una interpretación que se mantiene constante a lo largo de la cinta pero en la que sus personajes no se desarrollan por completo, mientras que el resto del elenco llena los respectivos papeles estereotipados que están ahí para hacer que la audiencia empatice con ellos y se preocupe por su bienestar.

La fotografía es buena y los ángulos de la cámara hacen que la acción no se sienta saturada, las secuencias de asesinatos y ejecuciones logran mantener la mirada en la pantalla, misma que brinda una paleta de colores que resaltan a cada instante.


A pesar de ello, el guión se convierte en un arma de doble filo. Por un lado ofrece una historia sencilla en la que la violencia predomina y le da al filme algo de intensidad, misma que se mantiene durante toda la trama, pero lo que se presume como una producción sangrienta y visceral termina por palidecer frente a otros filmes del género debido a lo repetitivo de algunas escenas en cuanto a su estructura, es decir: muchas secuencias de acción mantienen a los personajes en situaciones similares entre sí.

Por su parte, destaca la forma en la que James DeMonaco, director del filme y de las entregas anteriores, maneja la locura que despierta la posibilidad de matar gente sin castigo, misma que es otro punto que ofrece una ventaja y una desventaja a la vez, ya que se trata de un rasgo que se exagera de sobre manera y en muchas ocasiones termina por convertirse en un elemento risibles que llega a sentirse forzado.

La hoy sentenciada también cuenta con algo interesante, al no tomarse en serio en muchas ocasiones e incluso jugar con un sentido del humor ácido, atina en dar una crítica política y social cruda sobre el pensamiento de la sociedad estadounidense actual, una que disfruta de la violencia pero que la condena al mismo tiempo, mención aparte de aterrizar la trama en un proceso de relevancia mundial como lo son las elecciones del presidente de dicho país, las cuales se han caracterizado por polémicas racistas, de terrorismo y culturales que son abordadas en la película.



En conclusión, "12 Horas para Sobrevivir: El Año de la Elección" es un ejercicio que entretiene pero apenas logra cumplir con lo prometido, el principal atractivo, la violencia, está ahí pero no logra despegar por completo ya que, aunque logra aumentar en algunos momentos la tensión e interés por los personajes, no termina por convencer y los amantes del género reprocharán la falta de sangre en la pantalla, además de que cuenta con muchos momentos que están de más y se sienten introducidos a la fuerza.

Sin embargo, como se señaló, cuenta con una crítica social y política interesante misma que, a pesar de unos cuantos sustos,  hace que el espectador quede atrapado de principio a fin y disfrute de una cinta que divierte por su tratamiento respecto a la posesión y manejo de armas.
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