[Tardes de Netflix]: "Breaking Bad". Drama con precisión que obstruye la garganta


Olor a café, sonido de lluvia azotando mi cobijo; así eran varias de mis tardes buscando nuevo material cinematográfico, de esa manera acababa de contratar Netflix, tal vez por puro despilfarro, solo vanidad desobedeciendo a mi pensamiento cerrado de creer que la mayoría del material expuesto en esta plataforma era viejo, repetitivo o trillado. Así contemplé en mi pantalla la imagen alusiva a Breaking Bad, suspicaz, parecía lucir desactualizada, contaba incluso con un universo importante de temporadas y episodios, pero personalmente nunca me había detenido a pensar en ella, a pesar de las múltiples recomendaciones de mis allegados.

Tomé mi computadora y comencé por manía a investigarle, teniendo sumo cuidado en cada presionar, incluso en cada renglón que leía para evitar colar un spoiler; me topé con una aseveración importante y atrevida, especialistas describían la hoy recomendada como una de las mejores series de todos los tiempos, me detuve a pensar un poco, volví la mirada al televisor encontrándome de nuevo con el rostro de Bryan Cranston personificando a Walter White acompañado en segundo plano por Aaron Paul (Jesse Pinkman): me animé entonces a dar Play.

"Breaking Bad es una serie poderosa, con un trasfondo de trabajo minucioso notable..."

Las emociones presentes desde los primeros cuadros, desde los primeros episodios, se mantienen para beneplácito cada segundo que pasa. Breaking Bad es una serie poderosa, con un trasfondo de trabajo minucioso notable, cada detalle realista, cada etiqueta identificable, alusiones al cine más crudo, alusiones a la realidad. Aunque no se trata de una serie realizada por Netflix o bajo el formato habitual de ésta plataforma en cuanto a lanzamiento de episodios y contenidos, se cuenta con una gama suficiente para poder enviciarse sobremanera desde el primer episodio, hasta el final.

La serie cuenta el accionar de Walter White, persona cotidiana, profesor de química, que al ser diagnosticado con cáncer decide elaborar y vender Metanfetaminas para dar inversión a su tratamiento y sustento a su familia al fallecer; lo que, brillantemente adormece al espectador en el drama de la mortalidad y la moralidad, más allá de lo bueno y lo malo, arquetipo de masas, ejemplo de lo que una persona es capaz de hacer o de lo que es capaz de convertirse. La serie comienza con un buen discurso, la eterna percepción de lo que es bueno y lo que es malo, del enamoramiento con los motivos del malo, de aquel que se nos ha mostrado a odiar en historias antiguas, aquel que busca su bien y el de lo suyos por sobre la moral social y las buenas costumbres con las que cumplía cabalmente antes del siniestro. Nos hace pensar en nuestra debilidad.

Las reacciones químicas en los acontecimientos como las explosiones están apegadas a la Ciencia

"Lo notable del tratamiento de escena es lo minucioso que éste puede llegar a ser, referencias científicas comprobadas por expertos alrededor del globo..."

A lo largo de cinco temporadas con altibajos de situaciones que parecen no tener salida, Walter White y su nuevo aliado ex-alumno Jesse Pinkman, nos llevan de forma brusca a escenarios de violencia, odiseas estrafalarias con personajes sin igual, agentes de la DEA, narcotraficantes, asesinos, coctel de representaciones identificables y comparables con nuestro modo de vida. Sufrible realismo. Lo notable del tratamiento de escena es lo minucioso que éste puede llegar a ser, referencias científicas comprobadas por expertos alrededor del globo lo avalan, drama tipo western moderno, hechos desconocidos e inesperados que solamente el guión conoce, actuaciones excelsas. Pocas cosas se le pueden realmente reprochar a Breaking Bad.

El lenguaje cinematográfico de la serie a atravesado incluso en comparaciones fuertes con cintas como Pulp Fiction de acuerdo a su desenvolvimiento crudo y realista, así también con otras series como Lost por sus tintes épicos de imprevistos y atmósferas de peligro constante. La verdad es, que Michael Slovis director de fotografía y a la postre director general de las últimas tres temporadas, hizo un trabajo impecable, uso de colores que conectan con sucesos o lugares impensados cronológicamente en la historia, texturas y sombras, que incluso se prestaron a un sinfín de teorías en la red sobre una realidad alternativa, con resultados no literales.

Aaron Paul es Jeese Pinkman y Bryan Cranston es el famoso Walter White

Im the Danger frase por demás emblemática de nuestro personaje principal arroja una tendencia práctica, el amor que actualmente se siente por los antagonistas, tal vez por encontrarnos hastiados de arquetipos moralistas, de dobles cara, de que siempre triunfe "el bien" a la percepción colectiva. Por eso cierro ésta recomendación con este argumento: Verás Breaking Bad, la amarás o la sufrirás, no te será de ninguna manera indiferente.
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