Crítica: "La Bruja". Exquisito y perturbador festín de horror


Título: La Bruja.
Título Original: The Witch.
Reparto: Anya Taylor-Joy, Ralph Ineson, Kate Dickie, Harvey Scrimshow, Ellie Grainger, Lucas Dawson, Bathsheba Garnett, Sarah Stephens.
Director: Robert Eggers.
Calificación: 4.5/5 Estrellas.

La religión y el misterio han tenido una estrecha relación desde hace siglos, el misticismo que ha rodeado a las prácticas de diversos grupos sociales ha sido inspiración y motivo para una gran cantidad de producciones que abordan el lado oscuro y perverso de las creencias teológicas, la eterna lucha entre el bien y el mal, y el terror que el Diablo como entidad maligna es capaz de crear. En el cine, las cintas de horror han hecho especial uso del llamado ángel caído, con proyectos que someten a los sentidos a los más espantosos e incómodos momentos que se pueden atestiguar, siempre con un halo de realismo que demuestra que hay cosas más horripilantes de las que el hombre es capaz de imaginar, cosas que van más allá de su propio entendimiento.

Este tipo de eventos forman parte del folclore de una de las religiones más importantes del mundo: el cristianismo, y la documentación al respecto es tan vasta como perturbadora. Resaltan los casos que se dieron en Nueva Inglaterra (hoy Estados Unidos) durante la década de 1630, período en el que hubo cacería de brujas, fervor religioso exacerbado y toda una serie de juicios inquisitivos que terminaron con la muerte de mujeres y hombres acusados de practicar la magia negra y tener intimidad con demonios.

Resulta curioso que el estreno de una de las cintas más aclamadas del año pasado haya sido retrasado en México, las razones son desconocidas, sin embargo y casi dos meses después, "La Bruja" ya está en salas de cine.


Ambientada en la plenitud del periodo barroco, la hoy sentenciada narra la historia de una familia de puritanos que, tras ser expulsados de su comunidad, deben establecerse a las afueras de un bosque y llevar una vida de granjeros. Lo que parece ser una ejemplar vida rural termina por convertirse en una pesadilla interminable cuando el hijo menor de William (interpretado por Ralph Ineson) y de Katherine (Kate Dickie), desaparece. A partir de entonces el horror caerá sobre la granja de la familia, la incertidumbre ante lo que pasa y el aislamiento serán determinantes para sus acciones, mismas que harán que se desquebrajen y su unión desaparezca por completo, mientras desde el bosque, alguien o algo misterioso les acecha.

A nuestro dúo protagónico se les une Anya Taylor-Joy (Atlantis) como Thomasin, la hija mayor, Harvey Scrimshow como su segundo hijo, Caleb; Ellie Grainger (La Villa) como Mercy, Lucas Dawson como Jonas. Así mismo participan Bathsheba Garnett (Chicas Pesadas) y Sarah Stephens, ambas como la Bruja.

Las actuaciones son asombrosas, entre los participantes se puede percibir una relación estrecha que le permite al espectador sentir que está frente a una familia de puritanos del siglo XVII, cada uno de ellos destaca en su papel y no queda relegado dentro de la trama, se muestran temerosos, agresivos y ejemplifican de manera fiel las costumbres y modo de pensar que se tenía en la sociedad de Nueva Inglaterra. Destacan Ineson, Taylor-Joy y Scrimshow, pues son estos tres quienes dan mayor peso a la cinta ya que sus papeles son sólidos, creíbles y entre ellos hay una química palpable.

La fotografía es otro acierto, con escenarios naturales que dejan ver que la historia ocurre durante el otoño, se muestran paisajes intimidantes, sospechosos y fríos, dignos de una película del género; el sentimiento de soledad y aislamiento están presentes a cada instante. La iluminación le da a la hoy sentenciada cierto asombro, pues juega con las sombras de manera interesante y crea momentos sobrecogedores.


Con respecto a la dirección y el guión basta con señalar que Robert Eggers (Hansel y Gretel), responsable de ambos, hace un trabajo estupendo, pues entrega una trama bien hilada que no deja cabida a la especulación, le niega al público el alivio de anteponerse a lo que ocurrirá con lo que el desarrollo de la producción se torna cada vez más aterrador. Con personajes bien construidos y con personalidad, Eggers logra que cada uno sea importante en la historia, así mismo, integra los escenarios a la perfección y los vuelve parte del elenco.

La música de Mark Korven (El Cubo) es espeluznante, con piezas en las que predominan los instrumentos de cuerda, cada una de las melodías hace más tenebrosas las secuencias y causan que el espectador se coma las uñas de la ansiedad. Quizás, el único punto negativo del filme sea su ritmo, lento y pausado, que hace que la hora y media de duración pueda sentirse pesada, no obstante se compensa con las secuencias de violencia y terror que harán a más de uno palidecer y tener un grito ahogado en la garganta ante lo impactante de las imágenes.

Así mismo, cuenta con un estilo de horror peculiar y único, sin caer en el barato recurso de lanzar algo a la pantalla o de sonidos estrepitosos para generar saltos, crea un miedo perturbador del que no se puede escapar, que incomoda e intimida, en un exquisito festín de escenas que hacen querer apartar los ojos de la pantalla y no poder lograrlo.

Con momentos sanguinarios, insinuaciones al incesto y muestras de cómo la fe ciega se vuelven el pan de cada día en una familia en decadencia, la hoy sentenciada es una película cruda, en la que la brujería y el satanismo son reales, acosadores y palpables. En conclusión, "La Bruja", es un filme de horror que viene como balde de agua helada, que hace sudar frío a la audiencia y enmudecer del pavor que se experimenta. Un ejercicio interesante que refresca al subgénero de brujas y que se agradece a cada minuto. Una cinta visceral que, sin dudas, debe verse pues la sensación de miedo continúa una vez dejada la sala.



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