Crítica: "Buenos Vecinos 2". Repetitivo y ácido humor que no funciona


Título: Buenos Vecinos 2.
Título original: Neighbors 2: Sorority Rising.
Reparto: Seth Rogen, Rose Byrne, Zac Efron, Chloë Grace Moretz, Ike Barinholtz, Kiersey Klemons, Dave Franco, Christopher Mintz-Plasse, Selena Gomez.
Director: Nicholas Stoller.
Calificación: 2.5/5

Hay un dicho que reza que: si no está roto, no lo arregles, sin embargo ello no quiere decir que sea recomendable repetir una fórmula que puede haber funcionado en un primer intento. Lo anterior es algo que ocurre con cotidianidad en las comedias actuales, no sólo en cintas enfocadas a un público maduro o adolescente, también se han visto casos así en producciones animadas como "Shrek", con una primera parte que sorprendió por lo innovador de su trama y cuya segunda entrega logró sortear esa idea ya usada con una narrativa bien construida pero que cayó de forma abrupta con sus dos últimas secuelas; lo mismo que ocurrió con las dos partes que siguieron de "¿Qué Pasó Ayer?", "Todo Poderoso", "Una pareja de idiotas" y un sin fin de ejemplares que nos demuestran que la original, efectivamente será la mejor.

"Buenos Vecinos 2" es muestra de lo anterior, con una primera parte que resultó graciosa y hasta cierto punto innovadora, busca replicar su éxito con una secuela que tiene buenas bromas, sí, pero que cansa y se vuelve sólo en pan con lo mismo. La hoy sentenciada presenta una premisa que resulta particularmente familiar: un joven matrimonio que debe enfrentarse con los dilemas de vivir a lado de una fraternidad que se la vive enfiestada. Mientras que en la primera entrega el film se enfocó en los retos de salir adelante con los cuidados de un recién nacido a la par que se busca la paz familiar ante un grupo de universitarios desastrosos, en esta segunda parte despega con la misma premisa pero buscando aderezarse con cambios sustanciales.

En esta ocasión la trama trae de vuelta a Mac y a Kelly Radner, interpretados por Seth Rogen (El Avispón Verde) y Rose Byrne (X-Men: Apocalipsis), respectivamente, ahora con su pequeña Stella (Zoey Vargas), en busca de vender su casa para cambiar de vecindario. Todo parece marchar viento en popa, hasta que una nueva fraternidad de chicas, dispuestas a vivir de fiesta en fiesta, se muda a la casa de lado con su líder Shelby, a quien da vida Chloë Grace Moretz (Kick-Ass), lo que llevará a la pareja  a hacer equipo con su antiguo rival Teddy Sanders, encarnado por Zac Efron (Guardianes de la bahía) para expulsar a las jóvenes de la casa.


Las actuaciones de "Buenos Vecinos 2" varían entre buenas y exageradas, esto último causa un gran error en el desarrollo de los personajes, mientras que Rogen y Byrne logran una química interesante y sólida que se nota fluida y agradable (ya que se vuelven a mostrar como un matrimonio creíble), la actuación de Moretz se siente plana, sin gracia y con poco desarrollo; la niña que vimos en "Kick-Ass" partiendo traseros, es la misma que se ve en esta cinta, sin representar un reto por sí sola, su personaje debe recurrir a los secundarios para destacar. De forma similar se desenvuelve la actuación de Efron, a quien el papel de bobo musculoso le va como anillo al dedo pero que exagera en su personalidad y lo convierte en un recurso cómico sin mucho chiste.

El guión tiene altas y bajas, con un primer acto agradable (en su mayoría gracias a los chistes) en el que cada uno de los personajes es introducido, su segundo acto cae paulatinamente, se vuelve flojo, predecible y cae en lo vulgar; la historia se atora en un ir y venir de bromas pesadas en las que gran peso de su mérito cae en los dos actores principales y en los secundarios, sólo para cerrar con un tercer acto que se siente apresurado, un tanto forzado y que se salva con dificultad, sólo por su característico humor ácido.

La fotografía de la hoy sentenciada, por su parte, si bien no puede ser críticada en comparación con cintas de otros géneros donde este factor es primordial, en "Buenos Vecinos 2" es lo suficientemente interesante con un excelente uso de efectos especiales, mismos que se aprecian como reales y atinados, así como un buen manejo de cámara en las tomas y montajes durante las escenas hilarantes, sobre todo en aquellas en las que varios personajes están en pantalla y logran complementarse entre sí, dandole fluidez.

Los momentos graciosos de la cinta son contados, con chistes que apelan a la sexualidad y al humor ácido, la trama le arranca al espectador risas con temas de actualidad, temas como las crisis raciales que ha tenido la policía estadounidense, el matrimonio entre parejas del mismo sexo, el feminismo y el uso de drogas. En este sentido, el desarrollo de la historia se nota un tanto apresurado recurriendo a gags sexuales y farmaceúticos que en ocasiones resultan graciosos y en otros se notan forzados. Sin embargo cabe destacar que los personajes sí crecen, maduran y cierran la cinta con notables cambios en su personalidad.


En conclusión, la hoy sentenciada es una película que busca presentarse como una comedia madura intentando repetir el éxito de la primera parte, pero que desafortunadamente cae en su propio cliché exagerando la combinación entre humor físico y ácido, y terminando por sentirse pesada durante gran parte de su duración. Lo que salva a "Buenos Vecinos 2" de ser una producción mediocre, son principalmente las actuaciones de Seth Rogen y Rose Byrne, quienes comprueban ser dos elementos esenciales para la trama y cuyo humor, a diferencia de sus contrapartes, es el menos forzado y el más versátil.

"Buenos Vecinos 2" es un ejercicio que demuestra, una vez más, esa famosa leyenda de que las segundas partes nunca fueron buenas y que el público demanda comedias con tramas mejor estructuradas que no caigan en los clichés de situaciones absurdas, con personajes más sólidos y con chistes mejor trabajados, algo que en esta segunda parte se aprecia en un ir y venir entre lo bien logrado de algunas actuaciones y el error de intentar replicar una idea que funcionó una sola vez.

Con la tecnología de Blogger.