[Tardes de Netflix]: "House of Cards" un viaje de traición, deslealtad y política desalmada


Hace ya varios años, Netflix se convertía apenas en una plataforma conocida para nuestro país. Si bien, en Estados Unidos el servicio de streaming se había convertido en todo un fenómeno de la red, aquí en México seguiamos rentando películas físicas en Blockbuster mientras el encargado de la caja nos insistía que nuestra membresía había caducado, o bien, que teníamos un adeudo por haber entregado a destiempo. De manera paulatina, Netflix fue abriéndose paso a nivel internacional, desplazando los pedidos físicos (y por ende inversión de tiempo) a un sencillo clic por un costo mensual que te daba acceso a un número ciertamente limitado de películas y series.

Como buenos adictos a las series, la plataforma americana realizó un cambio radical en la forma de ver televisión; y es que a diferencia de muchas producciones que apuestan a lanzar un piloto para ver como funciona en audiencia y saber si invertir o no en futuros episodios, Netflix decidió apostar a lo grande y lanzar todo una temporada en conjunto, de esta manera, los usuarios suscritos podrían ver todos los episodios de la serie de corrido, o con descansos de días, semanas o meses; era una decisión exclusiva del espectador. La serie precursora de este método arriesgado pero muy redituable, es precisamente "House of Cards", un fenómeno televisivo que se ha llevado varias condecoraciones (Premios Emmy y Globos de Oro) por su excelente narrativa y soberbias actuaciones.
Kevin Spacey es Frank Underwood

"House of Cards" se vende a sí misma con etiqueta grande, teniendo entre sus filas nombres como David Fincher, Beau Willimon, Sam Forman, James Foley y Allen Coulter. Fincher por un lado dirigiendo los primeros dos episodios que al instante nos muestran el inicio de un viaje repleto de venganza y traición; un viaje que te atrapa desde el primer momento que Frank Underwood le habla a la pantalla para dirigirse a ti y darte un sermón sobre el dolor y la diferencia entre el dolor que te hace más fuerte y el dolor que te hace inútil. Desde ese momento, el espectador sabe que nada bueno depara para este personaje trajeado que parece importante, imponente y particularmente seductor. Pero no seductor en un estricto sentido físico, sino seductor de carácter, seductor de poder.

El drama nos muestra a lo largo de sus cuatro temporadas los recovecos más oscuros de Washington y el vaivén constante de traiciones y promesas falsas, un retrato desalmado de la política actual y sus enfermos pasillos de poder. Así, "House of Cards" nos introduce a Frank Underwood, un Congresista Demócrata que de manera inesperada se ve inmerso en un truculento plan de venganza después de que la promesa de ser Secretario de Estado, pasa desapercibida tras la reciente elección del nuevo Presidente de los Estados Unidos.

Frank, sintiendo el peso de la traición sobre sus hombros, comienza una elaborada estrategia junto a Claire, su esposa, en contra de todos aquellos implicados que le dieron la espalda. A partir de entonces, el dúo dinámico de los Underwood pasarán por encima de quien sea necesario, pisotearán la reputación de quién se interponga en su camino, y realizarán las acciones más inesperadas y truculentas con la firme convicción de vengarse y tener, sistemáticamente, el poder. Todo esto mientras el espectador disfruta y se envuelve en estos recónditos pasillos de pasión, odio, deslealtad, engaños y muerte.

Los Underwood se convierten entonces, metafóricamente, en la representación lamentable y triste de la política actual, esa guerra fría y cruel por la que los gobernantes y mandatarios suben al máximo escalón. Las historias de este matrimonio ficticio, por separado, nos muestran también la fragilidad de una decisión, la elegancia de la abstinencia, el terror de la traición.
El matrimonio Underwood es imparable, Robin Wright se muestra sublime temporada tras temporada

"Como un gran hombre dijo alguna vez: todo es acerca del sexo. Excepto el sexo. El sexo es acerca del poder", y sí, es el mismísimo Frank quien nos recuerda estas palabras, porque para Frank, el sexo es un simple tema de poder, de conveniencia, de obtener información y llenar un vacío satisfactorio temporal, porque Frank ha dejado de ver a su esposa como mujer, Claire es su mano derecha, su apoyo y su motor mecánico. El matrimonio Underwood no es una clásica unión sentimiental y no funciona como tal, el dúo se complementa, se refuerza y se enaltece. Uno no puede funcionar sin el otro, son una maquinaria perfecta de decisiones que si bien se tambalea constamente, retoman siempre su poder, y con más potencia. Paréntesis aquí a la magnífica y multipremiada interpretación de Robin Wright como Claire Underwood, una mujer fría, calculadora, siempre estilizada pero a la vez sensible y enérgica que ha dado, y seguirá dando todo por la posición de su matrimonio y el apoyo a su esposo con quién decidió compartir el resto de su vida.

Episodio tras episodio, la narrativa de "House of Cards" nos va estremeciendo con nuevas amenazas y constantes fenómenos políticos actuales, y aunque aún quedan hilos tramáticos por llenar, no cabe duda que es una propuesta fresca, que a veces peca de verosímil, pero que nos ha entregado 52 capítulos repletos de sorpresas. El drama que incluye entre sus filas los nombres de Kate Mara, Corey Stoll, Jayne Atkinson, Lars Mikkelsen y Neve Campbell, tiene guiones excelentemente bien planificados que construyen poco a poco un imperio político muy seductor y excitante donde el espectador termina amando, irónicamente, al antagonista de esta historia: Frank Underwood.

Con la tecnología de Blogger.