Crítica: "Deadpool". La presentación carismática, absurda e irreverente del famoso antihéroe


Título: "Deadpool"
Título Original: Homónimo
Director: Tim Miller
Reparto: Ryan Reynolds, Ed Skrein, Morena Bacarrin, Stefan Kapicic, Michael Benyaer, Brianna Hildebrand, Kyle Cassie.
Calificación: 3.5/5 Estrellas

"Deadpool" se convirtió rápidamente en uno de los fenómenos cinematográficos más interesantes de los últimos años, y antes de reseñar el producto final, hemos primero de explicar el motivo. Tras aparecer por primera vez en el desastrozo primer spin-off de los X-Men centrado en Wolverine, las contínuas quejas de los cinéfilos no se hicieron esperar por la forma en que la 20th Century Fox (dueña de los derechos del personaje) presentó y concluyó la línea dramática del personaje en aquel film del 2009. Así pues, los más acérrimos y ávidos lectores de las tiras de cómics de Marvel, estaban seguros que el denominado antihéroe tenía el potencial suficiente para poder llevar sobre los hombros el peso de una cinta individual, ahora que los X-Men se habían reivindicado con "Primera Generación" y "Días del Futuro Pasado".

Después de varios movimientos sociales a través de facebook y twitter por parte de los fanáticos, y el apoyo del mismísimo Ryan Reynolds (actor que encarnó al personaje en aquel spin-off del garras de adamantio), Fox confirmó que "Deadpool" vería oficialmente la luz en el 2016, bajo la dirección de Tim Miller y el apoyo en el guión de Rhett Reese y Paul Wernick. Ahora, después de una interesante campaña publicitaria, el carismático e irreverente personaje aterriza en suelo mexicano con la firme intención de quedarse un considerable número de semanas en taquilla.

Veamos, "Deadpool" es precisamente todo lo que los fanáticos esperaban de un personaje de este calibre: una presentación carismática, impía, inteligente, absurda e irreverente; pero ¿desde qué perspectiva debemos analizar el producto final?. Si pensáramos en la hoy sentenciada como una sátira de acción, probablemente la puntuación sería alta, pues todos los elementos narrativos de "Deadpool" giran entorno a burlas y humor negro de la cultura pop que rompen constantemente con el estereotipo del género; sin embargo, en el más estricto sentido fílmico, el film carece de un importantísimo elemento: un motivo.

Ryan Reynolds es Wade Wilson/Deadpool
Si bien es cierto que el esquema principal del personaje es introducirse y mostrar el por qué de su conducta y acciones, como ficción y adaptación de una familia de cintas hermanas en la que pertenece, la cinta se queda particularmente corta. Y no me malentiendan, "Deadpool" se mantiene en un ritmo constante e impetuoso que no deja de sacar sonrisas a la audiencia, pero hasta ahí; las motivaciones detrás del personaje son muy llanas y superficiales que realmente no desarrollan una historia lo suficientemente profunda para empatizar o recordar al mercenario más allá de sus bromas. La hoy sentenciada se convierte entonces en una especie de stand-up, muy gracioso, muy bien planeado y muy disfrutable, sí, pero extrañamente asequible y bizarro.

Si algo hemos de agradecer a "Deadpool" es la forma tan inteligente en que está planeada la comedia, rompiendo sistemáticamente con las dimensiones narrativas y llevándonos en un vaivén de hilarantes diálogos, haciéndonos precisamente parte de ésta. Reynolds hace completamente suyo el papel, y nos muestra desde el primer segundo su convicción y pasión para con el personaje y su público.

En cuanto al marco interpretativo secundario refiere no hay mayor cosa que aplaudir pues éstas se concentran en el estereotipo y no es posible determinarlas como lucidoras o demeritorias. Tenemos a Morena Bacarrin como el aporte femenino y sexual, que más allá de explotar su personaje, se convierte rápidamente en la clásica damisela. Las adiciones de mutantes como Coloso (Stefan Kapicic) y Negasonic (Brianna Hildebrand), son tal vez, el único hilo narrativo que mantiene unida a la hoy sentencida con su familia superheróica de Fox (los X-Men), y su aporte en general, es particularmente acertivo y visualmente impecable. El antagonista, Ed Skrein como Ajax/Francis, es tan pasajero y poco influyente que funciona como simple accesorio para adornar la historia, nada más.

En términos generales, "Deadpool" es un film suspicaz, festivo e inesperado que fue hecho especialmente para los fanáticos del personaje. Sus motivos dramáticos están escondidos y casi imperceptibles, pero cuando son abordados se sienten convenientes y oportunos. La hoy sentenciada es un compendio de comedia, burlas y chistes bifurcados que constantemente nos recuerdan que no todo el cine de superhéroes debe ser serio u oscuro. El antihéroe ya prepara una secuela, que esperemos, se tome el tiempo de introducir a un villano con el suficiente peso narrativo, para retar al personaje y llevarle a explorar otras fibras que muchos esperábamos conocer en esta primer embarcación.
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