[Artículo Especial]: "La Noche de la Iguana". Una producción de Hollywood en la viva tierra mexicana


Un hombre y tres mujeres. Una noche con todos sus secretos. Una tierra donde el clima es mudo testigo de la naturaleza humana. El desenlace, como el final de un poema que se escribe por primera vez y se dice por única ocasión… y así liberar un alma. Si jugamos a imaginar y mezclamos el cine mexicano de la época de oro con el cine gringo de los años 60’s, obtendríamos quizás algo como 'La Noche de la Iguana'.

Puerto Vallarta 1964; John Huston y un elenco envidiablemente espectacular. No era la primera vez que Hollywood filmaba en tierras mexicanas, ni utilizaba el paisaje mexicano como marco para narrar una historia, sin embargo aquí destacó un elemento por encima de todos. No necesariamente era parte de la producción, pero si influyó su presencia durante la filmación: Elizabeth Taylor. Esta diosa del cine era pareja sentimental del protagonista Richard Burton. Algunas escenas que llaman las buenas conciencias “subidas de tono”, fueron ‘supervisadas’ por la diosa de los ojos violeta.

Póster oficial "La Noche de la Iguana"
La historia se desarrolla a partir de cuatro clavos ardientes: el alcohol, la miseria, la frustración y la sexualidad reprimida. La obra de Tennessee Williams fue adaptada y dirigida por Huston en un ambiente aislado y sofocante. Puerto Vallarta fue el lugar idóneo; en aquel entonces no era el lugar turístico mas que una playa de pescadores. Ante el temor de esta lucha de egos entre Richard Burton, Ava Gardner, Deborah Kerr y Sue Lyon, el director antes de iniciar el rodaje los reunió para regalarles una pistola Derringer: "Dentro hay unas balas doradas en las que están escritos los nombres de los demás; si las necesitan durante el rodaje, utilícenlas, y así me evitan problemas".

Se cuenta que durante la filmación el alcohol fluía a borbotones, de tal forma que Richard Burton desayunaba, comía y cenaba cerveza. Ava Gardner bebía vino cuando los nervios se anteponían en sus escenas. Todo esto bajo la fotografía de Gabriel Figueroa que le valió la nominación al Oscar por mejor fotografía. Extraña la participación de Emilio "El Indio" Fernández hablando en un excelente inglés turístico.

¿Por qué terminamos hablado más de lo anecdótico que del film? Porque sencillamente todos esto elementos se transmitieron a la pantalla: la crisis de conciencia de acuerdo a la creencia y la fe, y por otro lado el deseo de vivir el llamado de la vida pasional sin miedos. La reconciliación de estas dos naturalezas se ven climatizadas por el nacimiento de un poema. Y es que tal vez eso es la vida misma, un poema que todos llevamos dentro. Escrito con la sangre de la pasión, pero declamado con la voz del alma.



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