Crítica: 'Spy: Una Espía Despistada'. Humor predecible que se defiende pobremente


Título: 'Spy: Una Espía Despistada'
Título Original: Spy
Reparto: Melissa McCarthy, Rose Byrne, Jude Law, Jason Statham, Miranda Hart, Attila Árpa.
Director: Paul Feig
Calificación: 2.5/5 Estrellas 

El género de espías o espionaje en el séptimo arte, ha sido manipulado bajo diversos intrumentos para forjar producciones menos serias y más divertidas donde las armas y los secretos siguen siendo la fórmula principal, pero el drama (y por ende las tramas mejor compuestas) pasan a segundo término. Precisamente este año, Matthew Vaughn nos propuso una sátira elevada de tono con 'Kingsman: El Servicio Secreto', donde el ganador del Oscar Colin Firth encarnaba a un agente especial cuya misión era entrenar a un nuevo y rebelde incauto.

Ahora, tomando precisamente como base los ejemplares clásicos de acción, Paul Feig lanza su tercera cinta de comedia como director, 'Spy: Una Espía Despistada', donde vuelve a unir fuerzas con Melissa McCarthy. El dúo dinámico, comenzó su relación por allá en el 2011 cuando la actriz encarnaba a una característica dama de honor en 'Damas en Guerra', para dos años después interpretar a una policía de Boston en 'Chicas Armadas y Peligrosas' junto a Sandra Bullock, y en esta ocasión, con todo y pelucas e identidades falsas, ponerse en la piel de una agente encubierto de la CIA.


En 'Spy: Una Espía Despistada', se nos introduce a Susan Cooper, una mujer con sobrepeso que ha estado trabajando como analista de la CIA por muchos años ayudando a uno de los mejores agentes, que además resulta, es el amor de su vida. Pero, una vuelta de tuerca inesperada en una peligrosa misión, hará de Cooper se declare espía encubierto, para conseguir detener una importante negociación que podría llevar al exterminio global.

La verdad es que para quien esto escribe, resulta complicado identificar cuál de todos ha sido el detractor principal de la hoy sentenciada. Ya no digamos observar a McCarthy repitiendo el mismo papel una y otra vez (lo que ya se ha vuelto bastante monótono, casi predecible), o a Jason Statham en su fallido intento por vanagloriar al famoso Inspector Clouseau de 'La Pantera Rosa', no, Paul Feig se ha encargado de escribir un guión desequilibrado y líneal, que nos va guiando por una aventura inestable que se conjuga entre acción, mala comedia y malas actuaciones.

No me malinterpreten, soy fan de muchas de las producciones en las que ha trabajado Melissa (en su mayoría comedia) como 'Ladrona de Identidades', 'St. Vincent' e incluso la mismísima 'Damas en Guerra', pero su participación en 'Spy: Una Espía Despistada' resulta poco satisfactoria, y ésto no es culpa directa de la actriz. El guión progresa de manera insípida, su personaje evoluciona relativamente rápido y el espectador no tiene oportunidad de empatizar ni con sus miedos, ni con sus fracasos, ni con sus errores. Caso contrario a lo que Vaughn logró con Taron Egerton en 'Kingsman' por ejemplo, y no porque la antes mencionada sea precisamente el mejor trofeo que presumir, pero las bases de la adaptación inglesa, sí funcionan mucho mejor.


El nominado al Oscar Jude Law, es presentado magnánimanente para después pasar a segundo término. Rose Byrne como la malvada y multimillonaria Rayna Bayanov, es tal vez la adición más atinada si no fuese por ese falso acento búlgaro-turco. No vayamos lejos, cuando personajes secundarios como Miranda Hart y Attila Árpa sobresalen y son mucho más disfrutables que el resto del reparto, he ahí un gravísimo problema.

Incluso dentro de lo absurdo que puede o que tiene permitido llegar a ser una película, hay estándares de exigencia que deben cubrise. Ya hemos identificado que en la comedia como género, hay vertientes que la clasifican en comedia fácil, comedia dramática y comedia absurda; es decir, depende de la propia visión del director la vertiente hacia la que estará orientado proyecto. Con 'Spy: Una Espía Despistada', es difícil precisamente identificar a que clasificación pertenece (y por ende, debe ser críticada), pues la trama es un vaivén de material destacable pero muy, muy limitado.

El humor se defiende pobremente, y son las secuencias de acción bien planteadas (llámese movimiento de cámaras, edición sonora y efectos visuales) lo que saca a flote la producción. 'Spy' por su título oficial en inglés, es tal vez una de las cintas más flojas tanto de Feig como director, como de McCarthy como actriz; y no es precisamente que el film sea malo, pero sí es una comedia a la que le faltó mucha preparación, circularidad y solidez.
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