[Artículo Especial]: 'Ladrón de Bicicletas'. Una historia sin actores


Casi todos los seres humanos hemos tenido algo que ver con una bicicleta. El deseo de aprender a andar en ella; como medio de transporte, como deporte, como auxiliar del trabajo, como forma de vida. En 1948 Vittorio De Sica, filmó lo que sería una de las más importantes películas del neorrealismo italiano. Prácticamente sin actores profesionales y con un manejo de la cámara totalmente novedoso para la técnica cinematográfica de aquel entonces.

El blanco y negro resalta el drama que vive un padre de familia junto a su hijo, que después de muchos sacrificios por parte de su esposa logran pagar el empeño de un bicicleta para poder conseguir un trabajo en la Roma después de la guerra. Como buen drama muestra lo difícil que resulta rehacer la vida cotidiana posterior a un conflicto bélico. Las condiciones sociales y humanas no son fáciles, y cuando parece que ya nada puede salir mal, todo empeora.

Sin esa bicicleta, no hay trabajo; sin trabajo no hay dinero y sin dinero no hay comida.

De Sicca confiaba mucho en sí mismo como genio en la dirección, ya que sin ser actores hizo de sus personajes seres que sufren frente a lo cruda de la vida y de la sociedad que parece indiferente frente a la emergencia que ellos están pasando.

Enzo Staiola es Bruno Ricci
Sobresaliente la actuación del niño Enzo Staiola que trasmite por medio de la mirada, la desesperación y la impotencia por no poder ayudar a su padre; sin embargo se siente la admiración, el cariño y el amor que le tiene.

'Ladrón de Bicicletas' fue censurada en algunos países por lo crudo de la historia y con algunas "voces en off", le modificaron el final a la cinta. Según la publicación norteamericana Empire, Ladrón de bicicletas es la cuarta mejor película de toda la historia. En 1949 ganó el Oscar a mejor película extranjera.

El cine es como la bicicleta, hay que saber andar en ella.

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