[Artículo Especial]: 'Ben-Hur'. La historia de una amistad y un conflicto de fe


1959, la producción más importante de la historia del cine hasta ese entonces. Fue la película que salvó de la quiebra a la Metro Goldwyn Mayer. Primera producción en ganar once Oscares. La realización de este largometraje se realizó en un periodo de cinco años. Los decorados y escenografía del 90% de la película fueron en tamaño real. En fin, datos hay de sobra para el ocio.

Judá Ben-Hur y Messala fueron amigos desde la infancia. Su amistad rebasó una fina línea y se amaron profundamente. Judá, el equivalente a un príncipe judío; Messala, hijo de un patricio romano. No es un amor imposible, pero si una amistad verdadera.

El alma de esta historia es: - Tú eres romano, yo soy judío.

Los hechos se desarrollan en tiempos de Cristo. La novela escrita por L. Wallace en 1880 contextualizaba de esta manera la historia. Conflicto entre dos hombres; Roma como imperio del mundo y directriz del destino del hombre. Uno de ellos determinará la vida del otro y los azares de la vida los pondrá frente a frente definiéndose el desenlace de esta amistad. ¿Qué es aquello que separa y divide a los amigos? En nuestra historia, no hay que esforzarse mucho para notar que lo que comienza a alejarlos más que las distintas ideologías, son los distintos matices de su fe. Messala una fe en el Cesar, el imperio; Judá una fe en el Dios de sus padres.

Judá Ben-Hur tiene íntimamente a su fe como su amiga, y es con ella que también se va a dividir y separar. Su fe estará a prueba con la sed de venganza y posteriormente con el sentido y propósito de su propia vida, para finalmente encontrarse con la figura de aquel al que llaman Jesús de Nazaret. 

Póster de la versión de 1959 dirigida por William Wyler
Existen tres versiones de Ben-Hur, la primera de 1907, como una adaptación de una obra de teatro con caballos reales, duraba no más de 16 minutos; la segunda de 1925 aún en los albores del cine mudo, cabe destacar el manejo de los escenarios en tamaño real; y la producción de 1959 cuyo manejo escenográfico y la técnica del momento lograron un monumento visual.

No vale la pena comentar la versión como serie de televisión en el 2010. Está narrada como otra historia, la única semejanza: el nombre. No podemos comparar la técnica y la narrativa de esos años con nuestro presente. Lo cierto es que el testimonio queda, y algo que se añora de ese pasado son las producciones o las historias que marcan una generación para seguir hablado de ellas.

Ben-Hur es la historia de una amistad y la amistad de una fe. La fe no está ya dada, también nos confrontamos y nos rehacemos con ella. Por los siglos de los siglos Ben-Hur…
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