Crítica: 'El Código Enigma'. Descifrando a un incomprendido héroe de guerra


Título: El Código Enigma
Título Original: The Imitation Game
Reparto: Benedict Cumberbatch, Keira Knightley, Matthew Goode, Rory Kinnear, Allen Leech, Charles Dance, Mark Strong
Director: Morten Tyldum
Calificación: 3.5/5 Estrellas 

Basada en el libro de Andrew Hodges sobre la hazaña de Alan Turing por decifrar códigos Nazi en el apogeo de la Segunda Guerra Mundial, 'El Código Enigma' viene de la mano del director Morten Tyldum (Headhunters), introduciéndonos precisamente la travesía del criptógrafo por crear una máquina capaz de extraer los mensajes que los alemanes utilizaban para los terroríficos operativos durante el sangriento enfrentamiento bélico.

Bajo esta premisa, Benedict Cumberbatch se convierte rápidamente en el alma principal del personaje; sus capacidades camaleónicas vuelven a reflejarse ahora en un matemático petulante antisocial, tintado genio pero retraído e introvertido. El actor logra presentarnos a un ingeniero cuya vida estuvo marcada por la soledad, el escrutínio de la sociedad, la incomprensión y la violencia. Cargar con un papel tan complicado como lo sería Alan Turing en todos sus colores, le permitió a Benedict obtener una nominación a los próximos Premios Óscar; sin embargo, el actor se complementa con otras interpretaciones muy decentes del resto del reparto principal: Keira Knightley, Matthew Goode, Rory Kinnear y Mark Strong.


El problema primordial de 'El Código Enigma', radica sobre la bifurcación del guión, me explico. En la primera parte de la cinta, Tyldum nos sumerge en un interesante drama sociopolítico orientado a las estrategias de Gran Bretaña por descifrar los mensajes Nazi y apoyar secretamente a los aliados rusos durante la Segunda Guerra Mundial, todo esto mientras nos introducen a un Alan Turing arrogante y pretencioso que va contrapunteándose con las demás personas por su característica personalidad, pero que parece ser, el único criptoanalista capaz de encontrar una solución para resolver el código Enigma.

En segunda instancia, el film se ve envuelto en un drama dirigido a la intolerancia, reflejando un país donde la homosexualidad se castigaba con castración química o prisión. Si bien, las preferencias sexuales de Turing siempre fueron tema polémico a través del tiempo (hasta hace apenas unos años se le declaró oficialmente Héroe de Guerra y se le concedió un perdón póstumo), la sentenciada no solamente se detiene a centralizarse en este movimiento, sino que además trata de cubrir otros tantos temas polémicos como la integración de la mujer a tareas desempeñadas por hombres, o la institución de la familia como un orden más social que personal, y he aquí el mayor de sus problemas.

No me malinterpreten, al final del día el tema de la homosexualidad es un tópico que se ha expuesto en el séptimo arte de forma recurrente (precisamente ahora en cartelera tenemos la cinta mexicana 'Cuatro Lunas' de Sergio Tovar Velarde), pero el problema de 'El Código Enigma', es que no se detiene a explorar ninguna de todas sus ramas de la forma correcta, por lo que descubrir cual es su motivación principal resulta complicado, pues no es un drama sobre la Segunda Guerra Mundial en su totalidad, ni tampoco un film orientado a la martirización de Turing por sus preferencias sexuales en un contexto social poco tolerante.


En cuanto al diseño de producción, la experta de campo Maria Djurkovic (la recordarán por Billy Eliot o más recientemente por Mamma Mia), nos canaliza la fidelidad histórica para con la época visitando algunas de las locaciones donde efectivamente estuvo el pionero de la computación como Bletchley Park, lugar donde Turing al lado de otros criptoanalistas lograron precisamente decifrar el código Enigma. La musicalización a cargo de Alexandre Desplat, se incorpora muy bien con los elementos visuales y hace valer su nominación como Mejor Banda Sonora en los próximos premios de la Academia.

En términos generales, 'El Código Enigma' tiene una impecable construcción histórica y un contexto visual muy atractivo, sin embargo las líneas del guión nos van entretejiendo en diversas problemáticas sociales, políticas y psicológicas que no se dejan brillar entre sí; y por lo tanto, logran consumar momentos impactantes pero poco memorables, no haciéndole justicia necesaria a un personaje que fue, es y seguirá siendo un genio marginado.
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