Crítica: 'Whiplash'. Dignidad y desesperación en busca de la perfección


Título: Whiplash: Música y Obsesión
Título Original: Whiplash
Reparto: Miles Teller, J.K. Simmons, Paul Reiser, Melissa Benoist, Austin Stowell, Nate Lang, Chris Mulkey
Director: Damien Chazelle
Calificación: 4.5/5 Estrellas

Del joven director Damien Chazelle (cuyo nombre ya ha comenzado a resonar en los pasillos hollywodenses), aterriza en carteleras mexicanas la esperada apuesta dramática que aperturó varios festivales el pasado año, y que ahora se encuentra nominada al máximo galardón del séptimo arte como Mejor Película, 'Whiplash'.

Introduciéndonos a Andrew, un ambicioso joven baterista de jazz, el film nos irá guiando por los recovecos más perversos de la psicología en busca de la perfección cuando al joven se le presenta la oportunidad de formar parte del exclusivo conjunto de jazz del conservatorio del prestigiado colegio Shaffer, mismo que dirige Terence Fletcher. A través de aterradores métodos de enseñaza, el profesor llevará a Andrew al extremo de su potencial, alejándolo de su familia y ensimismándolo en una obsesión desmedida, explotando la capacidad de sus habilidades y propia salud mental.

El esquema general de 'Whiplash' se presenta lineal y orgánico, sin limitarse en concernir en historias secundarias, a diferencia de otros dramas de la misma familia como 'Grand Piano' (cuyo guión proviene también de Chazelle) o incluso 'El Cisne Negro' de Darren Aronofsky, el film se limita a enfocar la historia en Miles Teller como Andrew y la relación tan perversa y obsesiva con Terence Fletcher. Pero lo que hace brillar la cinta más allá de sus melodiosas piezas musicales de jazz, son las actuaciones tan sólidas de ambos protagonistas.

J.K. Simmons es Terence Fletcher
J.K. Simmons encarna un profesor repleto de matices desbordando una actuación audaz e impecable que intimida incluso al propio espectador. Soberbio, tirano e implacable, la psicología y el mensaje detrás del personaje convierte a Terence Fletcher en un deslumbrante instructor cuya misión es extraer hasta la última gota de esfuerzo, dedicación, sangre y sudor de sus alumnos, incentivándolos con técnicas inhumanas y poco ortodoxas.

Miles Teller demuestra que la comedia y la ficción no son los únicos géneros donde puede destacar y desenvolverse, el joven exhala talento en la batería (practicando 4 horas diarias durante tres semanas para el increíble solo final) y logra hacernos empatizar con su personaje, oprimiendonos el pulmón en cada desfortuita situación. Ver sangre emanar de sus manos nos hace cuestionar nuestra propia idiosincracía ante la derrota y el conformismo.

A nivel musical, la sentenciada es un deleite para los amantes del género. Si bien el repertorio no es precisamente amplio, las melodías exquisitas de jazz acompañas de diversos intrumentos como el saxofón, el piano o las trompetas, logran encaminarnos a interesantes encuadres y técnicas que complementan el compendio armónico.


'Whiplash' consigue tocar la grandeza con la yema de los dedos con una distinguida conclusión que alcanza el punto de rendimiento máximo del protagonista y culmina de una vez por todas el enfrentamiento desmesurado de actitud y venganza que la dupla acarrea desde primera instancia. Chazelle logra constituir un proyecto con personajes imperfectos que van del miedo a la determinación, de la inexperiencia a la maestría, con motivaciones ambiguas y descaradas pero con claridad conceptual y belleza lírica.
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