Crítica: 'Boyhood: Momentos de una Vida'. Una tesis sobre lo que nos hace humanos


Título: Boyhood: Momentos de una Vida
Título Original: Boyhood
Reparto: Ellar Coltrane, Patricia Arquette, Ethan Hawke, Lorelei Linklater, Marco Perella.
Director: Richard Linklater
Calificación: 5/5 Estrellas

Hay una parte poética del cine que lo hace arte, tal y como lo tienen la danza, la pintura y la música. Ese elemento es lo que permite que las imágenes y sonidos en la pantalla sobrepasen lo que nuestros ojos y oídos perciben, que vayan más allá de lo elemental, y que cuenten una historia que nos conmueva. Es gracias a esa parte humana y artística que 'Boyhood' sobrepasa su descripción o incluso el tiempo que tomó realizarla, y se convierte en una experiencia fílmica como ninguna otra.

Richard Linklater es el escritor y director de esta odisea fílmica. El proyecto inició en el 2002 como un experimento de captar la vida de una familia disfuncional a través de los años –literalmente –, vista desde los ojos del hijo menor, Mason, interpretado por Ellar Coltrane. Patricia Arquette y Ethan Hawke interpretan a los padres divorciados, y Lorelei Linklater es la hermana mayor. A lo largo de los siguientes 12 años los protagonistas y el equipo creativo se reunieron para filmar momentos de la vida de Mason, y crear algo sin precedentes: mostrar a estas personas crecer frente a tus ojos. En todo ese tiempo filmaron unos pocos días por año, aproximadamente 40 días efectivos, una idea que de sólo imaginarla parece poco plausible, tanto por el reto logístico como por el narrativo. ¿Funciona? ¿Valió la pena el trabajo de 12 años? ¿Pudieron formar una historia conmovedora, con un arco narrativo claro, o sólo parece un documental con transiciones entre los años sin pies ni cabeza? La verdad es que sí: funciona y muy bien, no solo como un proyecto de estas dimensiones, sino como un relato conmovedor con personajes que, cuando se acerca el final, sientes que conoces de años.


Lo más admirable no es lo que se presenta en pantalla: ver a Mason crecer, el contexto del tiempo en el que se filmaba, los detalles que nos transportan y vemos a niños ser niños en ese entonces; sino el hecho de que es muy personal, con un fondo mucho más humano y simple, pero también más profundo. La historia y los sucesos sonarían hasta cliché: una madre recién divorciada tiene que mantener y criar a sus dos hijos. El padre desempleado sólo los visita los fines de semana. La madre conoce a diversos hombres que terminan siendo una peor decepción. El hijo mayor crece y va a la universidad… ¿Y qué si no suena original? ¿Qué tal si simplemente esa historia nunca se había sentido tan real, tan personal? ¿Qué tal si esta película es el mejor ejemplo de que el qué en el cine es mucho menos importante que el cómo?

Richard Linklater y Ellar Coltrane han hecho historia, muy cierto, empezando por su aventura de filmar una película a lo largo de 12 años que finalmente es proyectada en las salas de cine como un solo film. Han hecho historia porque técnicamente tenían un desafío enorme y lo sobrepasaron con creces: la dirección es muy natural, es fluida y creíble, realmente estás viendo a esta familia convivir; Ellar es Mason en su totalidad desde el inicio hasta el final, su interpretación crece exponencialmente mientras avanza la historia; la edición crea la magia de ver todos estos años como una historia conglomerada de 2 horas y 40 minutos. Mención honorífica para Patricia Arquette, cuya interpretación tiene ya el reconocimiento de diversos medios, incluyendo nominación en los Globos de Oro.


Sin embargo, aquí es donde regreso a la premisa que se tocó líneas anteriores. El más grande logro de Linklater, Coltrane y de todos los que participaron en esta película, es el de haber mantenido una visión por más de una década, un elemento poético que va en crescendo hasta el último segundo de la película. Boyhood no trata sobre la infancia de un niño, no es un documental. Si los creadores no hubiesen tenido eso claro habrían filmado cualquier cosa que se les ocurriera, pero no fue así. Trata sobre la familia, sobre el amor, sobre crecer, sobre encontrar tu lugar en el mundo.

Definitivamente es una recomendación para que vayan a verla a las salas en las que se está proyectando (no se encuentra en todos los complejos del país). Independientemente de los reconocimientos que ha recibido, y continuará recibiendo, se trata de una tesis muy atrevida sobre lo que nos hace humanos, contada a través de momentos con los que cualquiera pudiese identificarse, mediante un método único y perfectamente bien logrado.
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