Crítica: 'Los Juegos del Hambre: Sinsajo - Parte 1'. El inicio de una revolución por la libertad


Título: Los Juegos del Hambre: Sinsajo - Parte 1
Título Original: The Hunger Games: Mockinjay - Part 1
Reparto: Jennifer Lawrence, Julianne Moore, Philip Seymour Hoffman, Josh Hutcherson, Elizabeth Banks.
Director: Francis Lawrence
Calificación: 3/5 Estrellas 

La tercera instalación de la famosa franquicia de ciencia ficción, 'Los Juegos del Hambre: Sinsajo - Parte 1', ha aterrizado a carteleras mexicanas con un gran séquito de seguidores esperando ansiosamente presenciar la penúltima cinta de su saga favorita. Retomando el punto de quiebre con el que concluyó la pasada entrega, el film dirigido por Francis Lawrence nos introduce todas las bases y herramientas para cumplir con el objetivo final de la serie: exterminar y derrocar el sistema capitalista obligado por el Capitolio de una vez por todas.

Mostrándonos a una Katniss afectada y afligida tras los pasados juegos mortales (y no, no estamos repitiendo la sinopsis de 'En Llamas'), el film nos va encaminando por un viaje de emociones ahora desarrollado casi enteramente en el desaparecido Distrito 13, no precisamente una travesía al cien por ciento disfrutable, pero sí lo suficientemente entretenida como para encaminar la secuela y última parte de la saga.

A nivel guión, la cinta presenta altibajos. Ocupando la fórmula de dividir el final en dos vertientes como lo han venido haciendo éste tipo de sagas, 'Sinsajo - Parte 1' tropieza en una parte fundamental: la estructura dramática. La obra se toma el tiempo necesario para ir encaminando la nueva aventura de Katniss, pero a veces este mismo tiempo, cae en el tedio. Hay minutos donde simplemente no pasa nada en ningún contexto, ni visual ni narrativo. No me malinterpreten, estoy consciente que no se trata de meter parafernalia visual donde no tiene cabida, pero si la decisión de dividir el film era "lo mejor para los fans por el altísimo contenido de información del libro", bien pudieron justificar ésta decisión, tal vez no con más explosiones, pero sí con más referencias (deambulando más en los personajes secundarios, retomar el control del Capitolio en los distritos, yo que sé, las posibilidades son infinitas).


Mas allá del guión, el principal detractor de 'Sinsajo - Parte 1' es el tratamiento de los personajes. A diferencia de sus predecesoras, en esta ocasión el film recae enteramente sobre los hombros de Jennifer Lawrence, quien vuelve a demostrar que su trabajo puede definirla mucho mejor que la farándula. Hasta allí todo bien, pero ¿qué sucede con el resto de sus compañeros de reparto?. Empecemos por uno de los más importantes, Liam Hemsworth.

Aunque sí se nota el esfuerzo por converger a Liam como la contraparte masculina protagonista (ahora que Peeta ha sido capturado por fuerzas mayores), se percibe una gran diferencia respecto al peso escénico que generó Josh Hutcherson en las dos obras anteriores. Tenemos entonces como resultado un personaje, si bien no aburrido, bastante incrédulo y desapercibido. Pero la culpa no es enteramente del hermano de Thor; si se tratase de encontrar culpables, sería a lo mejor problema del guión tanto de la primera cinta como de la secuela, ambas dándole poca relevancia (casi nula) a Gale, haciendo sus apariciones en demasía escazas, y ésto a su vez ocasionando que su desenvolvimiento tan extenso en la hoy sentenciada, sea note forzado e inorgánico.

El resto de los personajes se disputan relevancia. Es interesante observar de regreso a Elizabeth Banks como Effie, Philip Seymour como Plutarch, Sam Claflin como Finnick e incluso Woody Harrelson como Haymitch, pero las nuevas adiciones resultan prácticamente intrascendentes. Aunque se destaca la nominada al Oscar Julianne Moore (y esto no es precisamente positivo), algo sucede con Natalie Dormer (Cressida), Elden Henson (Pollux) y Wes Chatham (Castor). Sus papeles se manejan sin fundamento, no son precisos y por lo tanto no generan empatía con el público, o al menos no con los que no hemos leído la obra de Suzanne Collins (donde seguramente deambulan más en sus respectivos propósitos).

A diferencia de sagas como 'Harry Potter' o 'Crepúsculo' (ambas con la misma cantidad de seguidores activos), 'Los Juegos del Hambre: Sinsajo - Parte 1' falla también en elegir un punto de cierre, un momento decisivo con el que los fans quedasen entusiasmados y bajo la espera de otro año para presenciar el final definitivo. Teniendo varias oportunidades de crear un gancho mágico y emocionante, el film se limita a concluir con una escena mediana.

No todo es precisamente malo con la sentenciada de hoy. Las secuencias de acción, a pesar de ser limitadas, están muy bien logradas. Los pocos minutos que tenemos de Josh Hutcherson como Peeta y Jena Malone como Johanna Mason, son catapultas de emociones; y aunque sabemos que la historia se irá hilando para finalmente aventarnos el festín bélico en 'Sinsajo - Parte 2', por ahora se respira inconformidad, entrenida inconformidad.
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