Crítica: "Triste Canción de Amor". Una mirada cruda y realista al amor


Título: Triste Canción de Amor
Título Original: Take This Waltz
Director: Sarah Polley
Reparto: Michelle Williams, Seth Rogen, Luke Kirby, Sarah Silverman, Jennifer Podemski, Diane D'Aquila, Vanessa Coelho.
Calificación: 4/5 


Después de varios meses de retraso, finalmente ha llegado a cines mexicanos la nueva cinta de Sarah Polley: 'Triste Canción de Amor' (Take This Waltz), comandada nada más y nada menos que por Seth Rogen (50/50), la ganadora del Globo de Oro y nominada al Oscar Michelle Williams (My Week with Marilyn), y Luke Kirby a quién vimos recientemente en The Samaritan.

En primera instancia se sobre entiende que las películas del género romántico-dramático son cintas hechas sobre, por y para mujeres; sin embargo lamento discrepar en numerosas ocasiones con éste tipo de suposiciones, que al final del día terminan convenciendo a los más críticos. Lo que sorprende de "Take This Waltz" es que rompe con los enigmas clásicos de éste subgénero, en donde regularmente se dispone de una problemática, un intento de romance, y al final sólo se trata de un mismo cliché; sin embargo, el film de Sarah Polley dista mucho de éste tipo de material.

Sarah Polley
Así es como magistralmente la realizadora manipula el tono de la hoy sentenciada, sólo su segunda película como directora y guionista. Polley utiliza varios tiempos en el film de maneras muy diferentes, y en ambos casos se establece un estado de ánimo melancólico y seguro, sin caer en lo meloso o excesivamente dramático. Al mismo tiempo, nunca juzga aquellos personajes que crea. En cambio, representa la naturaleza de éstos de una forma vertiginosa; y demuestra el amor como un sentimiento ilusiorio, efímero y atrapador, y al mismo tiempo nos deja envolvernos en él.

Seth Rogen sorprende gratamente. El hecho de que podamos despegarle por completo del status de la comedia (mucha de ella absurda) habla muy bien de la madurez que está cogiendo su carrera y que podría abrirle las puertas a muchos géneros que creiamos no embonaban con su esencia. Michelle Williams por otro lado, otorga el tipo de sutileza y complejidad que hemos llegado a esperar de ella con un personaje de peso, y al final no decepciona.


Williams desempeña el rol de Margot, una escritora independiente que vive en el centro de Toronto con su marido de cinco años, Lou (Seth Rogen), un cocinero que pasa sus días trabajando en recetas de pollo. Se burlan y juegan bromas entre ellos, con los típicos juegos cursis y peleas maritales que son más románticas que peleas, mientras se acurrucan en la cama y planean el otro día. Pero, la vida de Margot dará un vuelco inesperado cuando conoce a Daniel (Luke Kirby), y comienza a reflexionar sobre lo que verdaderamente es el amor poniendo en riesgo su matrimonio y valores personales.

La debilidad de "Take This Waltz" (si es que existe) sucede gracias a Luke Kirby, que no termina de convencer como la atracción irresistible que podría causar la ruptura de un matrimonio. Pero eso no es necesariamente malo, los amantes improbables son apenas una anomalía en la historia del romance ya fracturado. Donde Polley falla notablemente es en entablar la relación entre sus personajes a fuego lento: la espontaneidad no siempre puede ser el ingrediente esencial en el romance.


"Triste Canción de Amor" tiene una increíble fotografía a cargo de Luc Montpellier, y cuenta con un muy buen reparto de apoyo comandado por Sarah Silverman. Polley presenta el título de la cinta, inspirada en la canción de Leonard Cohen del mismo nombre, insertando sin miedo momentos con mucha carga erótica que se van guiando así mismos al compás de las notas; aunque en ciertos momentos, esto pueda resultar demasiado.

Al final del día 'Take This Waltz' es un film único en el género que refleja una cruda y realista mirada a ese sentimiento de afinidad llamado amor, analizando sus más vertiginosas vertientes y también las menos ilusorias. Un destacable manejo de tonos que acompañan líricamente el guión y compactan en muy buenos cuadros, aunado a la sútil musicalización comandada por Jonathan Goldsmith.
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